Las inéditas protestas feministas que sorprendieron y exhibieron a la 4T de México

(AP Photo/Marco Ugarte)

No hay precedente de manifestaciones organizadas y convocadas por organizaciones de mujeres en la Ciudad de México. Al menos no con la magnitud de las vividas en la segunda semana de agosto de 2019.

El origen de la protesta está en la presunta violación de cuatro policías a una joven de 17 años cuya investigación fue iniciada por la Procuraduría de Justicia de la Ciudad de México. En ese proceso, algunos datos fueron filtrados a los medios, lo que generó la desconfianza de la víctima que se negó a proseguir con la demanda, lo que abrió la posibilidad de que los policías fueran exculpados y reintegrados a sus actividades.

Ante el posible desenlace de este episodio, diversas organizaciones de mujeres se manifestaron en la Ciudad de México los días 11 y 16 de agosto. En ambas ocasiones lo hicieron de forma violenta agrediendo a las autoridades, en particular a los policías, dañaron instalaciones y edificios del gobierno de la ciudad, realizaron pintas en edificios particulares y monumentos históricos, incendiaron una estación de policía, obstaculizaron el trabajo de los bomberos, causaron daños a la Estación Insurgentes del Metrobús, algunos periodistas fueron agredidos y demás.

En las dos ocasiones la violencia fue rechazada por Claudia Sheinbaum, jefa de gobierno de la Ciudad de México que descalificó las manifestaciones, afirmó que eran una provocación e informó que se estaban integrando carpetas de investigación para deslindar responsabilidades, por lo que no habría impunidad.

La descalificación de las manifestaciones y el calificativo de Claudia Sheimbaum de que eran una provocación fue criticada por diversos medios y actores sociales que le reprocharon la falta de congruencia respecto de su militancia política en la oposición y comentaron que la violencia en las manifestaciones no se compara con la que cotidianamente tienen que tolerar las mujeres en la Ciudad de México donde sufren acoso y abuso sexual, violación y muchas son asesinadas.

Algunos de los críticos manifestaron su decepción por la actitud de Claudia Sheinbaum, porque a su consideración el gobierno de la ciudad debería abordar el problema desde un enfoque relacionado con posiciones de izquierda, con tolerancia y no utilizar argumentos que descalifican y criminalizan la manifestación de las mujeres que expresan su enojo ante la falta de resultados de las autoridades para su protección.

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En las razones expuestas por las diferentes organizaciones de mujeres para explicar el fondo de sus protestas, se encuentra el hartazgo porque no se identifican acciones institucionales que disminuyan la creciente tendencia de los delitos en su contra, ni se conocen políticas sociales de prevención de la violencia, protección a las mujeres o respuesta eficaz, oportuna y convincente para combatir el problema del feminicidio que afecta a la Ciudad de México, pero también a otras entidades del país.

La Jefa de Gobierno, se reunió con algunas dirigentes de las organizaciones de mujeres “quienes le reprocharon la criminalización de las protestas contra la violencia de género y le exigieron disculpas públicas por la descalificación a las marchas realizadas los días 11 y 16 de agosto.”

Le pidieron castigar a los responsables de las filtraciones en el caso de la adolescente presuntamente violada y exigieron que se active la alerta de género en la Ciudad de México.

Como gesto de conciliación, Claudia Sheinbaum aseguró a las representantes de las mujeres que su gobierno no tiene abiertas carpetas de investigación en contra de las participantes en las manifestaciones, “aceptó que hubo errores en el discurso en torno a las mismas, además de que se investigan las irregularidades que pudieran haberse cometido en la investigación del caso de la joven citada, incluidas las filtraciones.” (La Jornada, 19 de agosto de 2019)

Es un hecho que ante las manifestaciones de las mujeres las autoridades de la Ciudad de México fueron rebasadas. La Jefa de Gobierno dejará sin castigo los daños patrimoniales y a particulares, cometidos por las manifestantes.

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La reacción del Gobierno de Claudia Sheinbaum es reveladora de que fue tomada por sorpresa a pesar de que desde que tomó posesión se han cometido secuestros en el Metro, desapariciones, violaciones, crímenes contra mujeres y demás, lo que mantiene un clima de alerta en la ciudad, en particular entre las mujeres, que denuncian violencia de genero y reclaman a las autoridades que ponga fin a la impunidad, empezando por la policía. (Excelsior, 19 de agosto de

2019)

La violencia que se registró en las protestas no era esperada. En el cálculo optimista de la 4T no existe la oposición a izquierda, como si hubieran cooptado a sus afines. La realidad les dice que no es así. O se aplican a cumplir las demandas de quienes confiaron en ellos o enfrentarán la práctica de la ira desbordada. La próxima vez, no pueden decir que nadie les avisó.