Las extrañas vinculaciones del juez que ha salvado a la banca del impuesto de las hipotecas

07/11/2018 La Banca y la Justicia

Mucho se está escribiendo sobre el impuesto de las hipotecas, y aún queda más por escribir. Hay enfoques macroeconómicos, acercamientos más sociales, puntos de vista políticos… pero poco se habla del hombre que decantó la balanza: Luis María Díez-Picazo, el presidente de la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Supremo.

Díez-Picazo decidió que sigan siendo los ciudadanos quienes asuman el pago del impuesto relativo a las hipotecas. Y lo hace en medio de circunstancias un poco sospechosas.

Por mucho que el presidente del Tribunal Supremo, Carlos Lesmes, haya defendido que la decisión adoptada ayer por el Pleno se hizo “con libertad e independencia de criterio”, hay pruebas que lo ponen en duda. Porque el bufete familiar de Díez-Picazo ha defendido en el pasado reciente a la banca en litigios por las cláusulas suelo. Es decir que trabajó en contra de los intereses de los 40.000 clientes de la citada caja que se negaban a devolver el dinero ahorrado (80 millones) en los meses en los que se ejecutó provisionalmente.

¿Es esto un conflicto de intereses? Desde el despacho familiar Ignacio Díez-Picazo han asegurado a ‘Voz Pópuli’ que: “No es que seamos abogados de los bancos, pero tampoco dejamos de serlo”. Vamos, que muy claro no lo tienen.

Pero la desconfianza de la ciudadanía es mayor al saberse que, además, Díez-Picazo compaginó entre el 2015 y el 2017 su labor como juez con la docencia en el Colegio Universitario de Estudios Financieros (CUNEF). Una institución que, ojo al dato, depende de la Asociación Española de la Banca. Es decir, la patronal del sector. Para ello obtuvo un permiso del Consejo General del Poder Judicial siempre y cuando la docencia no impidiese “el cumplimiento de sus deberes judiciales” ni comprometiese “su imparcialidad e independencia”. Justo lo que ahora mismo está en entredicho.

Pueden pensar que son simples casualidades, pero cabe recordar que, en este proceso, Díez-Picazo ha mentido porque asegura que se enteró del fallo por la prensa cuando está acreditado que sabía que el asunto estaba pendiente desde enero. Y a pesar de todo no fue abocado al Pleno de la Sala. Si no tiene nada que ocultar, ¿por qué las fechas no concuerdan?

Tal vez buscaba una salida airosa a sabiendas de que su voto permitía a sus clientes (los bancos) ahorrarse varios miles de millones de euros. Pero todo ha salido a la luz. Porque también engañó con el sentido de su voto. O al menos no dijo toda la verdad. Porque hasta ayer al mediodía, según fuentes jurídicas, durante su intervención ante los otros 27 magistrados se había mostrado favorable a la ‘tercera vía’ que proponía que el impuesto recayese sobre la banca pero a partir de la sentencia. Sin carácter retroactivo. Sin embargo, a la hora de votar Díez-Picazo cambió su voto y se alineó del lado de los bancos. ¿A qué se debe ese volantazo? 

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