Las elecciones regionales en EEUU definirán el poder político en el país

Por Letitia Stein

Por Letitia Stein/TAMPA, Florida (Reuters) - Las elecciones del 6 de noviembre se han convertido en un campo de batalla de primer orden en la lucha por las instituciones de los diferentes estados del país, en unos comicios con los que demócratas y republicanos aspiran a lograr más poder fuera de Washington para apoyar o rechazar la agenda del presidente Donald Trump.

Los demócratas han hecho de las contiendas a nivel estatal una parte clave de sus esfuerzos para reconstruirse tras la devastadora derrota en los comicios por la Casa Blanca en 2016. Este año, el partido presenta su mayor lista de candidatos estatales en más de tres décadas.

REUTERS/Mike Segar

Los republicanos se han comprometido a defender su territorio. Controlan el gobierno de 33 estados (de un total de 50) y dos tercios de las cámaras legislativas regionales.

Ambos partidos son cada vez más conscientes de que las labores legislativa y ejecutiva en los estados son herramientas fundamentales para dar forma al debate sobre temas nacionales como la atención médica, el control de armas y el derecho al aborto. Para los demócratas, un mayor poder en los estados permitiría contrarrestar a Trump y a los republicanos, incluso aunque los demócratas no logren controlar el Congreso de Estados Unidos.

A continuación, presentamos cuatro motivos por los que las elecciones de los estados definirán el panorama político de EEUU en los próximos años:

* CAMBIO DE DISTRIBUCIÓN POR DISTRITOS

Cientos de legisladores elegidos este año estarán en funciones cuando se rediseñe el mapa de distritos electorales a partir del censo de 2020. En la mayoría de los estados, el partido en el poder controlará el nuevo diseño de estos distritos electorales.

Las importantes pérdidas de poder legislativo durante el mandato del presidente Barack Obama permitieron a los republicanos diseñar unos límites de los distritos que los favorecían después del censo de 2010.

En 36 estados también se elegirán los gobernadores que ocuparán el cargo durante el proceso de redistribución de distritos y, en algunos estados clave, tendrán poder de veto sobre los mapas para el Congreso.

Los demócratas, que desean tener más influencia en la redistribución de distritos, tienen entre sus principales objetivos los puestos de gobernador en Florida, Michigan, Nevada y Ohio. Entre lo gobernadores más vulnerables se encuentra el republicano Scott Walker, en Wisconsin, quien aspira a un tercer mandato.

A medida que se acercan las elecciones, los republicanos parecen estar bien situados en muchos de los estados donde se formará la futura mayoría en el Congreso. También ven una oportunidad para hacerse con el máximo cargo en Connecticut y Oregón, tradicionalmente demócratas.

* DIVERSIDAD

En Georgia, Stacey Abrams está compitiendo por ser la primera gobernadora negra de la nación, y su candidatura pone a prueba la apuesta de los demócratas de ganar en territorio republicano y en la era Trump apelando a la diversidad.

La candidatura de Abrams podría inspirar una mayor participación entre los votantes de minorías y los jóvenes, que suelen estar a favor de los demócratas pero cuyo voto no está garantizado si no se trata de las elecciones no presidenciales. El intento de Andrew Gillum de ser el primer gobernador negro de Florida tiene un potencial similar.

Los estudiantes de Parkland, la escuela de Florida donde ocurrió la masacre, votarán por primera vez en estas elecciones. (AP Photo/John Raoux)

Ambos demócratas están compitiendo contra hombres blancos del Partido Republicano que han sido acusados ​​de tácticas raciales inflamatorias, alegaciones que ellos niegan. Ron DeSantis, en Florida, y Brian Kemp, en Georgia, han obtenido el apoyo de Trump.

Este año también se presenta a cargos estatales un número récord de mujeres, principalmente por los demócratas.

En varias carreras reñidas para el puesto de gobernador hay candidatas, entre ellas las demócratas Abrams en Georgia, Laura Kelly en Kansas, Janet Mills en Maine, Gretchen Whitmer en Michigan, Michelle Lujan Grisham en Nuevo México y Kate Brown en Oregón, mientras que por los republicanos están Kim Reynolds en Iowa y Kristi Noem en Dakota del Sur.

* EL PODER DEL ESTADO

De repetirse la historia, los republicanos no lo tendrán fácil en los 46 estados que eligen a más de 6.000 legisladores. En las elecciones de mitad de mandato, el partido en la Casa Blanca generalmente pierde aproximadamente 400 escaños en todo el país, según la Conferencia Nacional de Asambleas Estatales.

Los demócratas creen que pueden hacerse con entre seis y ocho cámaras legislativas actualmente controladas por los republicanos, y que hay unas cuantas más en juego.

Entre los estados con asambleas donde los demócratas ven una oportunidad de ganar el control se encuentran Arizona, Colorado, Iowa, Maine, Minnesota y Nuevo Hampshire. Los demócratas creen que también podrían lograr el control legislativo en Florida, Pensilvania, Michigan y Wisconsin.

Los republicanos han puesto el punto de mira en varios congresos donde hay pequeños márgenes de distancia, de uno o dos escaños, como Nueva York y Connecticut, para ganar poder en posibles bastiones demócratas.

* LA CARRERA PRESIDENCIAL DE 2020

Los demócratas parecen estar listos para hacerse con el mando en estados del Medio Oeste y el Rust Belt -una zona industrial del Centro Noreste que sufrió una fuerte crisis a finales de los 70 y principios de los 80- que sellaron la victoria de Trump en 2016, lo que podría suponer un obstáculo para sus posibilidades de ser reelegido dentro de dos años.

Los candidatos a gobernadores demócratas tienen ventaja u opciones de ganar en las encuestas de opinión en Michigan, Pensilvania y Wisconsin, estados que típicamente votan a los demócratas en las elecciones presidenciales pero que se inclinaron por Trump. Estas contiendas pueden predecir las posibilidades de Trump de conservar los estados que le ayudaron a lograr el cargo de presidente pese a haber recibido menos votos.

La mayoría de las encuestas también dan ventaja a Gillum en Florida, el estado más grande que cambia de manos en las elecciones presidenciales. Trump ganó en Florida y tener un republicano en la oficina del gobernador podría ayudarle a aumentar sus esfuerzos de reelección.

Texas es otro estado a observar. El simple hecho de que el congresista demócrata Beto O'Rourke se quede cerca de la victoria en la carrera por un puesto en el Senado de Estados Unidos contra el republicano Ted Cruz en el conservador estado puede adelantar cambios en el mapa de las presidenciales de 2020.

No obstante, los sondeos indican que el gobernador republicano de Texas, Greg Abbott, será el ganador al puesto de dirigente en el estado.

(Información de Letitia Stein; traducido por Tomás Cobos en la redacción de Madrid)