Las elecciones holandesas ponen en duda a Dijsselbloem al frente del Eurogrupo

Por Francesco Guarascio y Alastair Macdonald
Jeroen Dijsselbloem podría tener que dimitir como presidente del Eurogrupo que coordina la política de la zona euro si no puede retener su cargo de ministro de Finanzas holandés en una nueva coalición, después de que su partido se hundiera en las elecciones del miércoles. En la imagen, Dijsselbloem llega a una reunión del eurogrupo en Bruselas, el 21 de febrero de 2017. REUTERS/François Lenoir

Por Francesco Guarascio y Alastair Macdonald

BRUSELAS (Reuters) - Jeroen Dijsselbloem podría tener que dimitir como presidente del Eurogrupo que coordina la política de la zona euro si no puede retener su cargo de ministro de Finanzas holandés en una nueva coalición, después de que su partido se hundiera en las elecciones del miércoles.

    El Partido Laborista pasó del segundo al séptimo puesto según los resultados preliminares, perdiendo más de tres cuartas partes de sus escaños, haciendo difícil que el primer ministro liberal Mark Rutte mantenga a Dijsselbloem en un puesto tan importante del gabinete, pese a haber dejado claro el aprecio a su trabajo.

Ninguno de los dos hizo el jueves comentarios al respecto directamente. Dijsselbloem representará al Eurogrupo en una reunión del G20 en Alemania el viernes y presidirá el lunes la reunión mensual de los 19 ministros de Finanzas de la zona euro en Bruselas.

Aunque otros ministros de finanzas de la zona euro pueden aspirar al cargo, hay una falta de aspirantes obvios, sobre todo por el hecho de que muchos gobiernos se resisten a nombrar a un político de la derecha porque los conservadores ocupan la mayoría del resto de puestos importantes de la UE.

Es posible que Dijsselbloem pueda conservar su cartera holandesa. También se ha especulado con que el Eurogrupo podría mantenerlo como presidente incluso aunque pierda su cargo nacional, aunque algunos altos cargos ven esto muy improbable.

    Dijsselbloem, cuyo segundo mandato de 30 meses termina en enero, ha demostrado ser popular entre sus compañeros ministros, equilibrando una base izquierdista con el apoyo del conservador Wolfgang Schaeuble, que ejerce el poder alemán sobre el Eurogrupo e insiste en cláusulas estrictas para Grecia y otros estados que recibieron rescates.

El holandés permanecerá en el cargo durante semanas, y posiblemente meses, mientras Rutte trata de formar una nueva coalición después de las elecciones del miércoles. El propio partido de Rutte perdió escaños y el partido anti-inmigración de Geert Wilders terminó en segundo lugar.

    Las reglas del Eurogrupo no estipulan que su presidente deba ser ministro de Finanzas. Pero altos cargos de la zona euro han dicho últimamente que no creen que sus compañeros mantengan a Dijsselbloem si pierde su otro puesto en La Haya.

A largo plazo, se ha hablado de hacer que el cargo sea a tiempo completo, con su propio personal. Pero eso todavía no se ha cerrado.

    La política de partidos y la búsqueda de influencia por parte de los gobiernos jugarán un papel en cualquier opción para reemplazar a Dijsselbloem.

    El presidente del Eurogrupo es una de las cinco presidencias clave de las instituciones de la Unión Europea que rigen el euro. La del Banco Central Europeo está en manos del independiente Mario Draghi.

Tras un cambio en el Parlamento Europeo en enero y la reelección la semana pasada de Donald Tusk en el Consejo Europeo de líderes nacionales, los otros tres, incluida la Comisión Europea, están en manos del centroderecha.

    Esto complica la antigua aspiración del conservador ministro español de Economía, Luis De Guindos, de reemplazar a Dijsselbloem, y mejora las posibilidades del izquierdista eslovaco Peter Kazimir.

Este último dijo en enero que creía que Dijsselbloem debía cumplir su mandato, votaran lo que votaran los holandeses. De Guindos dijo a periodistas el jueves que no entraría en especulaciones al respecto.