Las dunas de América Latina que disputan el título de la más alta del mundo

Las dunas de Ica, Perú, son puntos preferidos por aventureros, científicos, periodistas y deportistas (Foto cortesía de Juan Carlos Pérez Núñez, guía de turismo de la región de Ica/Yahoo Noticias)

Cerro Blanco y Duna Grande están muy cerca la una de la otra en Nazca, Perú; la Federico Kirbus, sin embargo, se halla mucho más distante, separada por desiertos, lagunas, salares y montañas, unos 2,500 de kilómetros al Sur.

Pero, ¿qué tienen estas tres montañas de arena para que ahora se les trate de unir en un mismo registro? Pues, que por momentos han sido consideradas las dunas más altas del mundo.

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Son puntos preferidos por aventureros, científicos, periodistas y deportistas. Las tres han dado pie a artículos, guías de viajes, blogs o han servido de escenario para competiciones de gran convocatoria como sucede con los Rally Dakar o las carreras de todoterrenos.

Estas dunas han servido de escenario para competiciones de gran convocatoria como sucede con los Rally Dakar o las carreras de todoterrenos (Foto cortesía de Juan Carlos Pérez Núñez, guía de turismo de la región de Ica/Yahoo Noticias)

“La lucha intentando hacer cumbre duró una hora, pero cuando llegué arriba, todo terminó en una explosión de emociones, no lo podía creer, es difícil describir lo que sentí allá arriba, para mí es un logro muy importante”, decía en abril de 2016 Rodrigo Pastén, el piloto chileno que a bordo de Buggy Can Am lograba la cima de la Kirbus.

Mapa de la ubicación de la duna de Kirbus, parte de las dunas de Tatón en  el valle denominado Bolsón de Fiambalá, Catamarca, Argentina (Foto: Wikipedia)

La Federico Kirbus pertenece al Bolsón de Fiambalá, provincia argentina de Catamarca, y nace en una cota de 1,615 msnm (metros sobre el nivel del mar) que culmina a 2,845 msnm en la Sierra de Zapata. Su nombre rinde homenaje al periodista e investigador argentino, fallecido en 2015, el primero que divulgó la majestuosidad de este médano; y el mismo que, por cierto, escribió tanto sobre la famosa Ruta 40 que atraviesa el país de norte a sur.

En tanto la cresta de La Marcha, o Duna Grande, ronda los 1,696 msnm. Forma parte del departamento de Ica, provincia de Nazca, y los pobladores recomiendan el ascenso tanto en camionetas 4×4 como a pie. Al hablar de sus picos de arena más famosos lo hacen con orgullo, porque la misma región ostenta dos de los más grandes del mundo.

Los paisajes impresionan a todos los visitantes de Ica, Perú (Foto cortesía de Juan Carlos Pérez Núñez, guía de turismo de la región de Ica/Yahoo Noticias)

“Antes se decía que la más alta era el Big Daddy, la duna que está en África, después se encontró Cerro Blanco y le llevó esa denominación. Después dijeron que Cerro Blanco estaba sobre un cerro, que no era una duna y que la más alta era Duna Grande. Más tarde surgió el informe de la Kirbus, y así…”, dice Juan Carlos Pérez, guía en Nazca.

Determinar la altura de una duna es tan complicado como establecer su existencia (Foto cortesía de Juan Carlos Pérez Núñez, guía de turismo de la región de Ica/Yahoo Noticias)

Pero, determinar la altura de una duna es tan complicado como establecer su existencia. No es el registro de cuánto se empina sobre el nivel del mar lo que la convierte en más alta, sino la diferencia de altitudes entre la base y la cima.

Por otro lado, otra pregunta queda en el aire a la hora de clasificarla: ¿basta una creta de arena en la montaña o toda ella debe estar cubierta? La cuestión ha ido en desarrollo y con ello, la conceptualización de nuevas dunas.

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Para Juan Carlos Pérez su preferida sigue siendo Cerro Blanco. Se encuentra a 2008 msnm y ofrece una altura útil para el descenso sobre arena de 780 metros. Algunos creen que este cerro tiene el corazón de piedra porque, aunque como toda duna es un pico de arena blanca y suave semejante a la de cualquier playa, para conocerlo es preciso superar un largo camino de sólida roca.

En la medida en que levanta el sol la temperatura se dispara en el tórrido Valle de Nazca (Foto cortesía de Juan Carlos Pérez Núñez, guía de turismo de la región de Ica/Yahoo Noticias)

Pérez es nazqueño, de 38 años, y trabaja como guía en Cerro Blanco desde 2002. También es instructor de sandboarding, deporte para el cual tanto la Kirbus, como Duna Grande o Cerro Blanco constituyen un lugar perfecto para practicar.

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En la medida en que levanta el sol la temperatura se dispara en el tórrido Valle de Nazca, logrando más de 30 grados centígrados que en la arena se incrementa poco más para tornarse ardiente y enceguecedora. En el camino aparecen cactus y ejemplares de la fauna local como los escorpiones. El viento llega despacio a refrescar el cuerpo y pronto asoma la empinada y clara colina en medio de las otras.

Las dunas son perfectas para practicar sandboarding (Foto cortesía de Juan Carlos Pérez Núñez, guía de turismo de la región de Ica/Yahoo Noticias)

“El record de descenso es de 1 minuto con siete segundos”, dice Juan Carlos, y agrega: “La duna tiene una buena pendiente con longitud de 900 metros, pero nunca cansa, siempre termina sorprendiéndonos, aunque uno suba mil veces. Mirar el cielo desde aquí vale la pena. No hay lugar más tranquilo que este.”

Deslizarse sobre una tabla de madera por estas dunas o médanos (que en Suramérica ambas categorías se funden en un mismo concepto, aunque para la geografía sean un tanto diferentes) quedará grabado en la memoria de quien lo haga, y el cuerpo vivirá un ejercicio inigualable.

Un magnifico método de bajada, menos extenuante, es el parapente, pero otros prefieren deslizarse por la arena (Foto cortesía de Juan Carlos Pérez Núñez, guía de turismo de la región de Ica/Yahoo Noticias)

Así mismo las condiciones de los médanos son ideales para el parapente, de manera que es otro magnifico método de bajada, menos extenuante y muy provechoso para apreciar mejor el relieve fracturado de la geografía que caracteriza a la montaña.

Desde lo alto de una duna se puede atisbar la lejanía, un relieve casi siempre corrugado y áspero a la vista, el horizonte rocoso, agrietado e infinito.

En tanto, la cercanía asemeja a una playa cualquiera; aunque no es mar lo que se tiene a la mano, sino eso que se ha descrito ya: rocas negras, heridas de la tierra, el mensaje de cientos de millones de años de constante formación morfológica que alguien, después de la bajada, recordará por siempre.