Las dietas bajas en carbohidratos acortan la vida, según un nuevo estudio

¿Qué dieta es más saludable, una con pocos o con muchos carbohidratos? Un nuevo estudio sugiere que ninguno de esos extremos es positivo. Lo ideal -hay que decirlo, como en casi todo- es la moderación.

“Las dietas bajas en carbohidratos que reemplazan los carbohidratos con proteínas o grasas están ganando popularidad como una estrategia de pérdida de peso y salud”, dijo la Dra. Sara Seidelmann, investigadora clínica y de medicina cardiovascular del Brigham and Women’s Hospital en Boston, quien dirigió la investigación.

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“Sin embargo, nuestros datos sugieren que las dietas bajas en carbohidratos basadas en comida de fuente animal, que prevalecen en América del Norte y Europa, podrían estar asociadas con una vida útil más corta y deberían desaconsejarse“.

En el estudio, publicado en The Lancet Public Health, 15,400 personas de EEUU completaron cuestionarios sobre los alimentos y bebidas que consumieron, junto al tamaño de las porciones.

A partir de esto, los científicos calcularon la proporción de calorías que obtuvieron de carbohidratos, grasas y proteínas.

Después de seguir al grupo durante un promedio de 25 años, los investigadores encontraron que aquellos que obtenían 50-55% de su energía de carbohidratos (el grupo de carbohidratos moderados) tenían un riesgo levemente menor de muerte en comparación con grupos que consumían bajo y alto contenido de carbohidratos.

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Los investigadores calculan que las personas que siguen esta dieta a los 50 años pueden sumar 33 años más de vida.

En cambio, las expectativas no son tan buenas para los que siguieron dietas bajas en carbohidratos, como la Atkins, o altas.

-Las personas que obtuvieron el 30% o menos de su energía de los carbohidratos (grupo extra-bajo en carbohidratos) sólo sumaron cuatro años más de vida

-2.3 años más que el grupo que obtenía 30% -40% (bajo en carbohidratos)

-1.1 años más que el grupo de 65% o más (alto contenido de carbohidratos)

Los hallazgos fueron similares a los estudios previos con los que los autores compararon su trabajo, que incluyeron a más de 400,000 personas de más de 20 países.

Los investigadores descubrieron que comer más carne de res, cordero, cerdo, pollo y queso en lugar de carbohidratos estaba relacionado con un riesgo ligeramente mayor de muerte.

Reemplazar los carbohidratos con más proteínas y grasas a base de plantas, como las legumbres y las nueces, reduce ligeramente el riesgo de mortalidad.

La profesora Nita Forouhi, de la unidad de epidemiología del MRC en la Universidad de Cambridge, que no participó en el estudio, resaltó la importancia de la fuente de los nutrientes.

“Un mensaje realmente importante de este estudio es que no es suficiente centrarse en los nutrientes, sino si se derivan de fuentes animales o vegetales”, precisó. “Si la ingesta de carbohidratos se reduce en la dieta, hay beneficios cuando se reemplaza con fuentes de origen vegetal de grasas y proteínas de origen vegetal, pero no cuando se reemplazan con fuentes de origen animal como las carnes”.