Las cochinillas podrían matar más abejas que el nectar contaminado con insecticidas

Ejemplar juvenil de cochinila de la bougainvillea Phenacoccus peruvianus (Crédito imagen: Planthealthportal.defra.gov.uk).

A mi madre últimamente le ha dado por la agricultura ecológica. En un pequeño huerto, trata de cultivar aguacates, planifica esquejes entre diversos limoneros y hasta sueña con ver crecer un pequeño almendro, que a todas luces parece que se ha secado. Hoy me comentaba que los caracoles le estaban haciendo la vida imposible, y que había rociado el suelo con cáscaras de huevo, lo cual al parecer detiene sus incursiones.

Todos los aficionados a la jardinería saben que hay “bichos” beneficiosos, bien sea porque controlan las plagas, como hacen los escarabajos (especialmente las mariquitas) y las mantis religiosas, bien porque con su labor polinizan las flores, como sucede con las abejas y los sírfidos, o bien porque aportan nutrientes y airean el suelo como las lombrices.

Bien, no hace falta que os recuerde lo que está pasando con algunos de esos aliados de nuestro jardín, a las que los pesticidas matan por igual sin distinguirlas de las plagas. Por ello están desapareciendo, y todos deberíamos estar preocupados porque hasta el 75% de las especies vegetales que ingerimos como alimento necesitan de la polinización de los insectos. (Aunque es justo reconocer que en el 25% restante se encuentren los verdaderos monstruos que nos dan de comer de forma masiva: el arroz, el maíz y el trigo).

Un reciente estudio realizado por científicos españoles y holandeses, acaba de descubrir que los pesticidas no solo los matan directa e indiscriminadamente (como si fueran pulgones) sino que también lo hacen de froma indirecta y retardada mediante algunos enemigos inesperados: las cochinillas y su dulce mielada.

Pero volvamos con las abejas y otros insectos beneficiosos. Un reciente estudio realizado por científicos españoles y holandeses, acaba de descubrir que los pesticidas no solo los matan directa e indiscriminadamente (como si fueran pulgones) sino que también lo hacen de froma indirecta y retardada mediante algunos enemigos inesperados: las cochinillas y su dulce mielada.

¿Qué es la mielada? Los propios científicos autores de este trabajo experimental explican qué es esta sustancia: “se llama mielada o ligamaza, al producto de excreción realizado por insectos hemípteros que se alimenta del floema, como pulgones, cochinillas, moscas blancas y psílidos”.

Lo que acaban de descubrir estos investigadores es que dos de los pesticidas más comúnmente empleados, el tiametoxam y el imidacloprid, pueden acabar matando a los polinizadores si estos ingieren la mielada producida por cochinillas que se hayan alimentado de plantas contaminadas con ellos. Curiosamente el uso de estos dos pesticidas, ambos neonicotinoides, ya está muy restringido en la UE desde 2018, donde de hecho solo se permite su aplicación en invernaderos permanentes por su efecto nocivo sobre las abejas y otros polinizadores. Aún así los neonicotinoides suponen más del 20% del mercado de insecticidas a nivel mundial.

Pero vayamos con el experimento, en el que se estudió la acción de una especie invasiva de cochinilla conocida como Phenacoccus peruvianus (o cochinilla de la bougainvillea). La intención del trabajo era saber si la sustancia excretada por esta plaga, una criatura de apenas 6 milímetros natural de hispanoamérica, que se alimenta de plantas que normalmente están contaminadas por pesticidas, podía matar indirectamente a polinizadores que ingirieran su excreción.

Se trabajó con tres grupos. En uno se rociaron los neonicotinoides directamente sobre las hojas de un cultivo de clementinas de invernadero. En el segundo se añadían los insecticidas sobre el suelo, imitando las dos formas de aplicación más comunes . El tercero era el grupo de control, y solo se roció agua destilada sobre las clementinas.

Luego se infestaron las plantas con la cochinilla invasora, y se alimentó a sírfidos polinizadores con las mielada producida por cada uno de los tres grupos. ¿El resultado? Todos los sírfidos que comieron mielada de los árboles rociados con tiametoxam murieron al cabo de tres días, mientras que solo el 10% del grupo de control moría. Con el segundo grupo, el del insecticida esparcido sobre el suelo, casi el 70% de los sírfidos alimentados con mielada de cochinilla murieron, mientras que en el grupo de control la cifra bajaba a 14%. Con las avispas el resultado fue similar, casi un 50% de ellas murieron al ser alimentadas con mielada de los árboles rociados con insecticida, bien directamente o al suelo. En el grupo de control murieron menos del 20% de los ejemplares.

¿Conclusión? Hay que tener en cuenta las muertes de polinizadores indirectas a través de la mielada. Podría ser que estuvieran muriendo más insectos a través de esta vía que mediante ingestión directa de néctar contaminado por insecticidas, ya que la mielada es más abundante que el néctar en los campos agrícolas.

El trabajo, realizado por científicos españoles del Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias, y por entomólogos de la Universidad Wageningen de Holanda se acaba de publicar en la revista PNAS.

Me enteré leyendo Science.