Las claves científicas del terremoto de México

Vista aérea de uno de los edificios derrumbados en el terremoto de México AFP

Cuando se produce una tragedia de origen natural, como los recientes huracanes en el Atlántico o el terremoto ocurrido en México el pasado martes 19 de septiembre, es lógico y muy comprensible que el público busque las respuestas que la ciencia puede ofrecer a estos dramáticos acontecimientos. También es frecuente que, junto a esas preguntas, aparezcan todo tipo de mitos y leyendas urbanas que confunden más que informar.

Por eso es interesante aportar al lector una serie de pautas a modo de preguntas y respuestas sobre lo que los científicos conocen, o ignoran, de estos fenómenos. Hace unos días publicábamos un artículo con “las claves científicas del huracán Irma” y ahora creemos que es justo realizar un esfuerzo similar con el terremoto de Puebla.

Labores de rescate tras el terremoto (AP Photo/Rebecca Blackwell)

¿Por qué se produce un terremoto?

La corteza terrestre no es una superficie continua y uniforme, está formada por diferentes placas, capas y fracturas que se mueven de forma constante en distintas direcciones. Estas zonas de ruptura se conocen como fallas y en ellas se producen choques y fricciones que van acumulando energía. Lo que conocemos como terremoto es al fin y al cabo una sacudida brusca de la corteza terrestre, originada en esas regiones de fractura, que liberan la energía acumulada mediante ondas sísmicas.

¿Se pueden predecir?

No, o mejor dicho: todavía no. Nemesio Pérez, director de Instituto geológico y vulcanológico de Canarias, nos explicaba hace un tiempo que los grandes fenómenos de la Naturaleza no ocurren repentinamente, siempre hay señales precursoras que anuncian lo que va a ocurrir.

Sin embargo, aún no tenemos ni el conocimiento ni los recursos materiales y tecnológicos para recoger esas señales precursoras de terremotos e interpretarlas haciendo una predicción exacta. Algunos estudios han empezado a identificar esas señales precursoras, como el aumento de los niveles de cloruro en aguas subterráneas,  pero todavía no sabemos registrar esas señales y utilizarlas para elaborar una predicción.

¿Por qué ha ocurrido el terremoto de 2017 el mismo día que el terremoto de 1985?

Es pura coincidencia. La palabra coincidencia significa precisamente eso. Cada año ocurren miles de terremotos de diferentes intensidades, que dos grandes terremotos ocurran en días similares solo es cuestión de estadística.

De hecho, la fecha es casi lo único en lo que se parecen puesto que geológicamente son muy diferentes. El seísmo de 1985 se originó en la costa, frente a los estados de Michoacán y Guerrero, en la zona de subducción que existe debajo de la placa Norteamericana, mientras que este terremoto del 2017 tuvo su origen en tierra y ha sido un fenómeno de liberación de energía entre placas.

Comparativa de los terremotos en México de 1985 y 2017 | Wikicommons

El ser humano busca siempre patrones, coincidencias y similitudes en su vida diaria, por eso es normal que eventos que coinciden en el tiempo parezcan ocultar una relación de causalidad que no existe. De esta manera los terremotos se han relacionado con cualquier otro fenómeno natural que haya sucedido a su alrededor, aunque no estén conectados… de aquí nuestra siguiente pregunta:

¿Están conectados los fuertes huracanes vividos estas semanas con el terremoto?

No. No están conectados. Son fenómenos naturales diferentes con un origen totalmente distinto. Cuando ocurrió  el gran terremoto de Japón de 2011, la Luna se encontraba en perigeo y se veía algo “más grande” de lo normal. Mucha gente empezó a comentar que la Luna había influido en el terremoto japonés. Por supuesto era falso, igual que lo es conectar un fenómeno atmosférico, como es un huracán, con movimientos de placas y fallas en la corteza terrestre. Igualmente, tampoco existe ninguna evidencia que relacione el cambio climático con los terremotos.

Explicándolo de manera sencilla, los terremotos están causados porque la superficie de la Tierra está formada por enormes placas (tectónicas) que flotan sobre un manto de magma (roca fundida). Las placas se desplazan, friccionan entre ellas, comienzan a presionarse y eventualmente liberan esa energía en forma de movimientos sísmicos. Fenómenos atmosféricos como los huracanes o la emisión de gases invernadero no influyen en la aparición de más terremotos.

La Naturaleza se está vengando de nosotros… Falso

Los terremotos son un fenómeno natural que no tiene relación con ninguna especie. Se calcula que el Homo sapiens lleva “danzando” sobre este planeta unos 150.000 años y sin embargo, los movimientos de las placas tectónicas llevan produciéndose desde que la Tierra se formó hace unos 4.500 millones de años.

Ante estos datos, pensar que los terremotos están dirigidos (por el planeta o por determinadas divinidades) a castigar alguna actitud humana, dejaría sin explicar cuál es la razón por la que han existido antes de que nosotros llegáramos durante tantos miles de millones de años…