El LAPD, en el centro del debate, por la muerte de Valentina Orellana-Peralta

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La trágica muerte de la jovencita Valentina Orellana-Peralta a manos del LAPD (Departamento de Policía de Los Ángeles) el pasado 23 de diciembre ha reabierto una vieja herida: la del fracaso de esa institución para entrenar mejor a sus agentes y evitar los casos de brutalidad policiaca y el uso indebido de armas.

El caso de Valentina Orellana-Peralta ha conmovido de manera particular a la sociedad por las dramáticas circunstancias en que falleció. La niña de 14 años estaba en una tienda de ropa en North Hollywood cuando una bala de la policía atravesó el vestidor donde se encontraba con su madre.

Los hechos se originaron cuando un grupo de agentes del LAPD acudió a la tienda en respuesta a varias llamadas al 911 porque un hombre había atacado a una mujer con un cable metálico. Cuando llegaron, los uniformados abrieron fuego y mataron al sospechoso en el lugar de los hechos. Por desgracia, una de las balas que dispararon atravesó el muro del vestidor donde estaba Valentina y le causó la muerte instantánea.

Ante la ira y el clamor que ha generado este lamentable hecho, el jefe del LAPD, Michel Moore, declaró que hará una investigación exhaustiva y difundirá los vídeos de vigilancia de la tienda y de las cámaras corporales de los agentes.

Entre las muchas interrogantes que la investigación tendría que aclarar sobresale la del uso de armas por parte de la policía. Muchos se preguntan por qué los agentes decidieron tirotear al sospechoso, identificado com Daniel Elena López, si se encontraba desarmado.

Uno de los estatutos del LAPD indica que los “agentes pueden usar la fuerza letal solo cuando de manera razonable creen, con base en la totalidad de las circunstancias, que esa fuerza es necesaria para defender la vida humana”.

El agente que disparó contra Valentina no ha sido identificado, pero el LAPD anunció que está suspendido.

William Briggs, que preside la Comisión de Policía de Los Ángeles y analiza si los agentes involucrados en un tiroteo tenían justificación para hacerlo o si deben enfrentar una sanción administrativa, también prometió que se investigarán a fondo las circunstancias que rodearon la muerte de Valentina.

Cifras de tiroteos

Aunque en los últimos años, los diferentes jefes del LAPD han ofrecido mejorar a esa institución para evitar los tiroteos, las cifras permanecen altas.

Una investigación del diario Los Angeles Times revela que, en 2020, los agentes del LAPD dispararon a 27 personas y mataron a siete.

En 2019, los policías de esa institución tirotearon a 26 personas y mataron a 12. Esta cifra es inferior a la registrada en 2018 cuando los agentes dispararon contra 33 personas.

Pero este año, los números han vuelto a subir. Hasta el pasado viernes, los agentes del LAPD habían disparado contra 37 personas y 17 de ellas murieron. En los últimos días, además de haber dado muerte a Valentina, la policía angelina mató a tres personas: dos hombres en incidentes separados el pasado sábado y otro hombre en Nochebuena.

El aumento en el número de tiroteos representa para muchos un recordatorio de que las prácticas nocivas que han caracterizado al LAPD desde hace muchos años siguen vigentes.

Hace 30 años, a raíz del salvaje asalto al que fue sometido el conductor afroamericano Rodney King por un grupo de policías angelinos, las autoridades prometieron que harían una amplia reforma en el LAPD para terminar con los asesinatos policiales de civiles, las detenciones discriminatorias contra las minorías y el uso excesivo de la fuerza letal.

Pero tres décadas después, el LAPD enfrenta de nuevo las mismas acusaciones de abuso de autoridad y empleo innecesario de armas que a menudo termina con la vida de inocentes como Valentina Orellana-Peralta.

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