Es lamentable que FPL use trucos políticos sucios y la propaganda para beneficiar sus negocios | Editorial

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Miami Herald

El gigante de los servicios públicos de la Florida parece conseguir lo que quiere cueste lo que cueste, ya sea apoyando trucos políticos sucios para influir en las elecciones, usando su poder para intimidar a los disidentes o comprando cobertura informativa favorable.

Florida Power & Light (FPL) ha intentado desprestigiar a los reporteros y medios de comunicación que publican historias que no le gustan. Uno de sus consultores llegó a recopilar un expediente de 72 páginas con información personal sobre un columnista de un periódico que escribió críticamente sobre la posible venta de una empresa de servicios públicos del área de Jacksonville a la empresa matriz de FPL. El informe fue enviado por correo electrónico a un alto ejecutivo de FPL, pero la empresa afirma que no tuvo nada que ver con el espeluznante reporte, que incluía fotos tomadas en secreto del periodista paseando a su perro, informó el Florida Times-Union en junio.

Ahora parece que FPL está tratando de construir su propia máquina de propaganda disfrazada de noticias legítimas.

Como informó Sarah Blaskey, del Herald, esta semana, la empresa de servicios públicos usó a un grupo de intermediarios para financiar y controlar secretamente el contenido de un sitio web de noticias. The Capitolist, dirigido por un ex portavoz del gobernador Rick Scott, se lanzó contra los críticos de FPL, sugiriendo que algunos de ellos formaban parte de conspiraciones de “dinero turbio”. Los artículos fueron revisados por expertos en comunicaciones que asesoraban a FPL e incluyeron un artículo de ataque que un alto ejecutivo de la compañía ordenó contra el candidato demócrata a gobernador de 2018, Andrew Gillum.

El artículo del Herald se basó en una enorme filtración de documentos. FPL dijo que no tiene “interés de propiedad” o control sobre The Capitolist y sugirió que algunos de los documentos fueron manipulados, pero se negó a decir cuáles, informó el Herald.

En la era de la desinformación en línea, los “hechos alternativos” y la desconfianza en los medios de comunicación, las acciones de FPL van más allá de una empresa que defiende sus resultados. Este plan es una burla a la libertad de prensa y a la democracia. Y podía haber ido aún más lejos.

Los correos electrónicos muestran que, en 2020, el editor y fundador de The Capitolist, Brian Burgess, sugirió a un consultor de FPL que financiara en secreto la compra de la mayor cadena de periódicos de la Florida dirigida por la cadena USA TODAY. El plan urdido por Burgess —quien recibía un sueldo de $12,000 mensuales a través de empresas ficticias respaldadas por FPL— consistía en “inyectar contenido en todas esas publicaciones, y nadie tiene que saber quién está moviendo realmente los hilos”, informó el Herald.

La propuesta de Burgess suena a castillos en el aire, pero, si se hubiera hecho realidad, las comunidades desde el Condado Palm Beach hasta Jacksonville y desde Naples hasta el Panhandle habrían perdido su fuente de noticias local. En su lugar habría habido medios de propaganda pagada en favor de los poderosos.

La participación de FPL en The Capitolist es otro tentáculo que FPL ha usado para ejercer influencia política a expensas de la democracia en la Florida.

La compañía estuvo vinculada a un esquema de dinero turbio para desviar los votos de los candidatos demócratas al senado estatal mediante la promoción de los llamados “candidatos fantasmas” en tres contiendas clave de 2020, incluyendo una en el Condado Miami-Dade. Este truco político sucio ayudó a los republicanos a mantener su mayoría en el senado y fue orquestado por consultores políticos que trabajan para FPL. La empresa matriz NextEra Energy llevó a cabo una investigación interna y no encontró “ninguna evidencia... de ilegalidad o mala conducta” por parte de FPL, informó el Herald en enero.

La empresa de servicios públicos tiene un gran interés en tener aliados en la Legislatura. NextEra ha dejado claro que quiere dominar el mercado de las energías renovables. La rápida expansión de los paneles solares privados en los tejados del estado en los últimos años es una amenaza para ese objetivo. Los cabilderos de FPL ayudaron a redactar un proyecto de ley que habría frenado esa expansión.

Después de que la jefa de la oficina del Herald en Tallahassee, Mary Ellen Klas, escribiera un artículo sobre el trabajo entre bastidores de la compañía en la legislación, se convirtió en el blanco de una campaña de desprestigio en el sitio web de FPL. La compañía también atacó al Herald por no publicar la totalidad de un artículo de opinión escrito en respuesta a la información de Klas. Se publicó después de que el Herald editara los ataques infundados contra Klas.

No es nada nuevo que los intereses económicos usen el dinero y las conexiones para influir en la política y la opinión pública. Pero si hay un punto en el que la politiquería corriente va demasiado lejos y pone en peligro nuestras instituciones democráticas, la FPL ya se ha acercado demasiado.

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