Lago Escondido: Rodríguez Larreta sostiene a D’Alessandro en el gabinete, pese a que la denuncia y los chats preocupan a su entorno

Horacio Rodríguez Larreta respaldó a su ministro de Seguridad y no evalúa por ahora desplazarlo del cargo por la visita a Lago Escondido con jueces y empresarios
Horacio Rodríguez Larreta respaldó a su ministro de Seguridad y no evalúa por ahora desplazarlo del cargo por la visita a Lago Escondido con jueces y empresarios - Créditos: @Prensa GCBA

Horacio Rodríguez Larreta esperaba con ansias el fallo de la Corte Suprema de Justicia contra el recorte de fondos de coparticipación de la Ciudad. Durante las últimas semanas el jefe de gobierno supeditó sus compromisos de agenda a la aparición de la sentencia. La decisión del máximo tribunal y la reacción del kirchnerismo frente al revés judicial le cayó en el momento justo: no solo le dio la razón en su planteo y recuperaría recursos estratégicos en un año electoral, sino que le permitió retomar el protagonismo en el escenario político y aplacar el escándalo que más lo inquietaba: la denuncia contra su ministro de Seguridad, Marcelo D’Alessandro, y Juan Mahiques, jefe de los fiscales porteños, por el polémico viaje de funcionarios judiciales y directivos de Clarín a la estancia Lago Escondido, eje de una controversia por la irrupción de Juan Grabois para denunciar “un estado paralelo”.

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En las filas del larretismo admitieron que el fallo del máximo tribunal desvió la atención de la opinión pública y le dio un respiro al alcalde. Larreta buscó capitalizar la amenaza de desacato del Gobierno frente al fallo de la Corte metiéndose en el centro del ring con el kirchnerismo por los recursos coparticipables y quitar así el foco de la tormenta política desatada en su administración por la filtración de los chats entre jueces, un asunto de severo tenor institucional .

De hecho, anunció una renovación de su Gabinete con el objetivo darle un mayor volumen político a su gestión con la mira en la pelea electoral y evitó aprovechar la ola de cambios y el clima de éxtasis por el Mundial para remover a D’Alessandro. “Nunca estuvo en discusión”, afirmaron fuentes cercanas al jefe porteño.

Pese a que Larreta respaldó a su ministro, altos funcionarios del gobierno de la Ciudad reconocen en privado su preocupación por el impacto que podría tener el avance de la investigación judicial por el viaje a Lago Escondido. En la cúpula del Ejecutivo porteño admitieron en reserva que D’Alessandro actuó de forma imprudente. “Fue inoportuno”, apuntaron cerca del jefe porteño.

En el gobierno porteño temen que el escándalo se cuele en la campaña y que haya más filtraciones de supuestos chats de D’Alessandro y Mahiques. La inquietud también atraviesa a los laderos del jefe porteño que construyen su proyecto nacional y no ocupan cargos en el gobierno porteño: “Es la tormenta perfecta”, reconoce uno de los interlocutores del alcalde.

Pese a la inquietud de sus laderos por el desgaste, Larreta relativiza el daño que podría causarle a su plan presidencial el controvertido viaje de D’Alessandro y Juan Mahiques al sur del país, donde se alojaron en la estancia del británico Joe Lewis. Prefirió pagar el costo político de sostenerlo en el cargo y no levantar el tema con un desplazamiento. “Si lo raja, ¿los demás cómo quedan? El problema es con los directivos de Clarín, que lo invitaron”, evalúa uno de los consejeros de Larreta. En su círculo hay quienes sugieren que no es el momento para desplazar a D’Alessandro.

D´Alessandro y Mahiques compartieron la estada en Lago Escondido con los jueces federales Julián Ercolini, Carlos Mahiques, Pablo Yadarola y Pablo Cayssials; un exfuncionario de inteligencia y directivos del Grupo Clarín.

La versión del ministro involucrado

El jefe porteño repite que cree la versión que le dio el titular de la cartera de Seguridad en una reunión a solas. Según D’Alessando, sus chats con jueces, empresarios y exfuncionarios de inteligencia sobre cómo tapar las pruebas de ese viaje fueron adulterados o son falsos. En público, Larreta elogia los resultados de la gestión de la cartera de Seguridad y argumenta que su ministro fue víctima de una operación de inteligencia. Es el eje de la estrategia defensiva acordada en los intercambios que salieron a la luz por la filtración. “Es demasiado casual que el material haya aparecido antes de la sentencia a Cristina Kirchner”, sostienen en Uspallata.

Horacio Rodríguez Larreta y Juan Bautista Mahiques
Horacio Rodríguez Larreta y Juan Bautista Mahiques - Créditos: @Juan Manuel Laurens/GCBA

A su vez, el jefe porteño destacó que su ministro está a disposición de la Justicia. Tras ratificarlo en el cargo, se mostró con D’Alessandro en el egreso de cadetes de la Policía de la Ciudad.

Para justificar al ministro, en el seno del larretismo argumentan que es “natural” que los funcionarios se relacionen con jueces. Es más, Larreta se jacta de reunirse en lugares públicos con alto funcionarios del Poder Judicial. LA NACION reveló en julio pasado que el jefe de gobierno porteño compartió almuerzos reservados con jueces y fiscales de Comodoro Py. Eso sí, Larreta es extremadamente cauteloso con los mensajes y chats en su celular. Por caso, borra diariamente sus intercambios y nunca graba audios para enviar mensajes.

En la Ciudad insisten en que la filtración de los supuestos chats de Telegram entre cuatro jueces federales, el jefe de los fiscales porteños y el ministro D’Alessandro, junto a un exfuncionario de inteligencia y empresarios, fue una maniobra de espionaje ilegal. “Todavía no se sabe cómo aparecieron”, aseguran. Por eso, confían en que la causa no avanzará ni comprometerá la situación de su ministro de Seguridad.

En el caso de Mahiques, un hombre de suma confianza de Larreta en el mundillo judicial, los laderos del alcalde porteño justifican que el eventual desplazamiento del jefe de los fiscales de la Ciudad depende de la Legislatura porteña, donde Larreta controla a la mayoría del cuerpo. “En este caso Larreta no puede hacer nada porque Mahiques no está a tiro de decreto. El juicio político no es viable”, dicen entre los estrategas judiciales de Pro.

Juan Bautista Mahiques, muy allegado a Daniel Angelici, forma parte de la escudería con la que contaba Mauricio Macri durante su gestión y es también un hombre que Larreta conservó para administrar sus vínculos con la Justicia. El Frente de Todos presentó en la Legislatura pedidos de juicio político contra Mahiques y D’Alessandro que muy difícilmente prosperen.

Marcelo DAlessandro y José Glinsky
Marcelo DAlessandro y José Glinski - Créditos: @PSA

No obstante, ambos están imputados en la justicia federal de Bariloche, en un expediente judicial que avanzó con pedidos de información y un allanamiento a la estancia de Lewis que duró casi doce horas y durante el cual fueron secuestrados los registros de huéspedes y visitas, computadoras, los registros fílmicos de las cámaras del lugar e incluso los teléfonos celulares de Nicolás Van Litmar, presidente de “Hidden Lake S.A”.

Van Litmar es quien recibió a los jueces y a Mahiques en el aeropuerto de Bariloche, según consta en los registros fílmicos que entregó la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) en el marco de esa causa. El titular de esa fuerza, José Glinski, es uno de los señalados por los interlocutores autodenominados “Huemules” en el chat de Telegram como supuesto responsable de la filtración de información sobre su viaje. La PSA participó del allanamiento a la estancia de Lewis porque proveyó el helicóptero que llevó a la funcionaria judicial de Bariloche y su equipo hasta el lugar, pero el secuestro de los elementos lo hicieron efectivos de la Policía Federal Argentina, según reconstruyó LA NACION.

Un escenario que preocupa no solo a D’Alessandro y a Mahiques sino también a todos los funcionarios judiciales que viajaron con los directivos de Clarín Jorge Rendo y Pablo Casey es el del posible secuestro de sus celulares o un pedido de entrecruzamiento de sus líneas. Esa fue una medida de prueba solicitada por el Gobierno, que los denunció y pidió ser querellante en la causa. La jueza federal Silvina Domínguez no aceptó al Ministerio de Justicia como parte querellante en el caso. Es la fiscal María Cándida Etchepare quien está en condiciones de impulsar medidas de prueba en la causa. Hasta ahora citó a testigos, pidió documentación y allanó la estancia de Lewis.