Lagarde no quiere retirar los estímulos monetarios demasiado pronto

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Fráncfort (Alemania), 19 nov (EFE).- La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, no quiere "retirar los estímulos monetarios de forma prematura en la zona del euro" para no entorpecer la recuperación económica y porque está convencida de que la elevada inflación actual remitirá.

En el 31 Congreso de banca europea en Fráncfort, Lagarde reiteró este viernes que "es muy poco probable que se den las condiciones para subir los tipos de interés el próximo año", como había dicho a comienzos de la semana en el Parlamento Europeo y anteriormente a los mercados.

Este congreso de banca europea ha enfocado este año su atención en la situación posterior a la pandemia, en un momento en el que todavía aumentan de forma dramática los contagios de coronavirus en Alemania, Austria y muchos países del Europa del Este.

Lagarde ha dicho que es difícil predecir exactamente cuándo remitirán los factores que impulsan los precios al alza porque la pandemia es una situación sin precedentes, pero hay que mantener los estímulos.

COMPRAS DE BONOS

Incluso, añadió Lagarde, después de que concluya la situación de emergencia de la pandemia, "será importante para la política monetaria, incluido el ajuste de las compras de activos, apoyar la recuperación y la vuelta sostenida de la inflación" al objetivo del 2 %.

El Consejo de Gobierno del BCE discutirá en su reunión de mediados de diciembre sobre el ajuste de las compras mensuales de deuda para afrontar la crisis económica que desencadenó la pandemia.

La entidad, que va a comprar deuda por la pandemia por un total de 1,850 billones de euros hasta el final de marzo de 2022, compra ahora alrededor de 70.000 millones de euros al mes, a través de este programa de estímulos monetarios.

Además, adquiere bonos por valor de 20.000 millones de euros al mes mediante otro programa de expansión cuantitativa.

"Si somos pacientes y constantes ahora, estoy segura de que estas condiciones se lograrán", añadió la presidenta del BCE.

Lagarde se mostró convencida de que las presiones inflacionistas actuales van a remitir con el tiempo y que van a lograr su objetivo del 2 % a medio plazo.

La subida de la inflación se produce porque la demanda se recupera, pero también por los cuellos de botella en el suministro de materiales, que interrumpen la producción de las fábricas y por ello suben los precios de los bienes industriales, como muestra el hecho de que ahora suben los precios pero el crecimiento se ralentiza.

El BCE prevé que el producto interior bruto (PIB) de la zona del euro llegue al nivel anterior a la pandemia a finales de este año y también observa que los salarios subirán algo el próximo año.

SUBEN LOS PRECIOS, MIENTRAS EL CORONAVIRUS VUELVE A AZOTAR A EUROPA

"Esta inflación es inoportuna y dolorosa y hay naturalmente preocupaciones sobre cuánto tiempo durará. Tomamos muy en serio estas preocupaciones y observamos la evolución con cuidado", dijo Lagarde.

Pero restringir la política monetaria prematuramente no sólo reduciría más los ingresos de los hogares, sino que no abordaría las causas de la inflación porque los precios de la energía se establecen de forma global y la política monetaria del BCE no puede remediar los cuellos de botella en la oferta, según Lagarde.

El BCE considera que estamos todavía en una fase en la que la economía se reabre y los efectos de la pandemia todavía no se han desarrollado completamente.

"No debemos apresurarnos a una restricción prematura cuando se producen impactos en la inflación transitorios o del lado de la oferta", según Lagarde.

¿POR QUÉ SUBE LA INFLACIÓN AHORA?

"La subida de los precios de la energía, los cuellos de botella en los suministros y la retirada de las medidas de distancia física causan fricciones considerables en algunos sectores y esto se refleja en las elevadas tasas de inflación", dijo Lagarde.

El año pasado la inflación bajó mucho, hasta una media del 0,3 %, debido a que se paró la actividad económica durante los confinamientos para frenar los contagios, por ello ahora los precios suben automáticamente porque se comparan con los del año pasado.

La apertura de la economía crea fricciones, que aparecen en la subida de los precios de la energía y en los desequilibrios de la oferta y la demanda.

La inflación de la energía subió un 23,7 % en octubre, pero había sido negativa desde comienzos de la pandemia y hasta la primavera de este año.

Esta fuerte subida de la inflación de la energía, la mayor desde el comienzo de la unión monetaria, contribuyó con 2,2 puntos porcentuales, más de la mitad, a la inflación general del 4,1 % en octubre en la zona del euro.

(c) Agencia EFE

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