El laborismo busca recetas para recuperar votantes seducidos por Johnson

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Londres, 26 sep (EFE).- El jefe de la oposición en el Reino Unido, Keir Starmer, afronta esta semana su primer congreso nacional del Partido Laborista en persona, con el reto de despejar dudas sobre su liderazgo y plantear un programa con el que recuperar el "cinturón rojo" de votantes seducidos por el primer ministro Boris Johnson.

El desgaste del mandatario conservador ante la crisis de desabastecimiento que sufre el Reino Unido, las listas de espera en el sistema sanitario y el incremento del precio de la energía, entre otros factores, ha estrechado su ventaja en las encuestas.

Con todo, el primer obstáculo que debe superar el líder de la oposición es interno. La popularidad entre sus votantes se ha desplomado en los últimos meses: el 58 % de ellos cree que está ejerciendo mal su trabajo, según la última encuesta de la firma YouGov, cuando en diciembre solo el 23 % le suspendía.

Parte de sus correligionarios critican su indefinición en los grandes asuntos que ocupan la actualidad, como el Brexit y las políticas fiscales, y dudan de sus dotes para volver a atraer a las masas de votantes que abandonaron el laborismo en las generales de 2019, especialmente en las zonas posindustriales del norte de Inglaterra.

RECUPERAR EL CENTRO

Starmer ganó las primarias del partido en 2020 con un mensaje de unidad. Su prioridad, antes que detallar su hoja de ruta política, era curar las heridas que dejó la peor derrota electoral del laborismo en cerca de un siglo y la dimisión como líder de Jeremy Corbyn, que contaba con respaldo del sector izquierdista y algunos de los sindicatos con más peso en el partido.

El ahora líder, abogado especializado en derechos humanos, ha tratado de tender puentes hacia el ala más a la izquierda de su formación, aunque se espera que el discurso en el que sentará las bases de sus propuestas el próximo miércoles recupere un espacio más centrado que el que ocupaba su predecesor.

No en vano, uno de los colaboradores que han trabajado en ese discurso es Philip Collins, antiguo miembro del equipo del ex primer ministro Tony Blair, que popularizó el término "nuevo laborismo" como seña de identidad de un programa que primaba los estímulos económicos a las empresas frente a la preferencia por las nacionalizaciones.

Starmer espera recuperar el favor grandes masas de votantes que dieron la espalda hace dos años al programa de Corbyn, que incluía la nacionalización de las compañías ferroviarias, las infraestructuras eléctricas, las de agua y la empresa de correos Royal Mail, entre otras.

ALTERNATIVA AL "CAOS" DE JOHNSON

El congreso laborista llega en un momento en el que la falta de mano de obra ha obligado a cerrar decenas de gasolineras en el Reino Unido y amenaza con dejar desabastecidos a supermercados, restaurantes y diversos sectores industriales.

El Gobierno conservador debe lidiar al mismo tiempo con el incremento de los precios de la energía, que pueden llevar a la quiebra a numerosas eléctricas, y la saturación del sistema sanitario que ha provocado la pandemia de coronavirus.

Ante ese escenario, Starmer adelantó este domingo que durante el congreso que se celebra en Brighton (sur de Inglaterra) hasta el miércoles pondrá sobre la mesa sus recetas para reparar el "caos" en el que está sumido el país.

Cuestionado en una entrevista con la BBC sobre sus propuestas para luchar contra la crisis de la energía, el líder laborista recalcó que "no" es partidario de nacionalizar las eléctricas en riesgo de quebrar este invierno, a pesar de que en su momento se mostró partidario de "respaldar la propiedad común del ferrocarril, el correo la energía y el agua".

"No veo nacionalización ahí", respondió Starmer, que aseguró que como primer ministro "sería pragmático en ese sentido". "Donde la propiedad común ofrezca valor a los contribuyentes y permita ofrecer mejores servicios, entonces debería haber propiedad común", defendió.

También fue preguntado sobre su postura sobre subidas de impuestos como la que ha ordenado este mes Johnson para inyectar nuevos recursos al sistema sanitario.

"Estamos analizando el asunto de los impuestos. Nada está fuera de la mesa, pero no sabemos cómo estarán las finanzas nacionales cuando vayamos a las próximas elecciones", esgrimió el líder laborista, que se enfrenta al desafío de recomponer su partido tras la traumática derrota de las últimas generales.

Guillermo Ximenis

(c) Agencia EFE

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