Ana Araujo y Pablo Lyle: el gran amor que se convirtió en una pesadilla

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La terrible experiencia de ser la esposa de Pablo Lyle, que ha vivido Ana Araujo (Victor Chavez/WireImage)
La terrible experiencia de ser la esposa de Pablo Lyle, que ha vivido Ana Araujo (Victor Chavez/WireImage)

Ana Araujo pasó de vivir un romance como los que se leen en las novelas románticas contemporáneas a ser un personaje secundario y víctima de daños colaterales en un thriller policial y legal. Todo por haberse enamorado en su adolescencia de un joven con sueños de artista e instintos violentos. Ese joven es, por su puesto, el actor mexicano Pablo Lyle, quien lleva casi tres años con la vida en limbo tras el altercado con un hombre en Miami que murió tras recibir un golpe suyo.

La realidad de Araujo también vive suspendida desde ese fatídico 31 de marzo de 2019, cuando camino al aeropuerto, el cubano Juan Ricardo Hernández golpeó el auto en el que iba la familia mientras les lanzaba improperios. Lyle se bajó del vehículo y le propinó un puñetazo al hombre de 63 años, para después seguir camino sin preocuparse de que Hernández yacía inconsciente en medio de la calle.

El resto de la historia ha sido una tragedia para tres familias. Hernández falleció, según el reporte del forense, a consecuencia del incidente. Su prometida y su hijo han sufrido un duelo amargo e impotente. También han sido profundamente afectados la hermana del actor Silvia Lyle y su cuñado Lucas Delfino. Este último dirigía el auto en el que los Lyle-Araujo iban al aeropuerto tras haber pasado unos días en Miami para conocer a su sobrino recién nacido.

Por su parte, Lyle no puede salir de Miami. Tampoco puede trabajar porque su estatus migratorio es de turista. Los hijos de la pareja, Arantza y Mauro, han pasado tres años sin saber qué pasará con papá. Tenían 10 y 3 años cuando ocurrió todo. Ahora la chica es una adolescente y el chiquito ha pasado sus años formativos en una familia en constante estado de emergencia. Ana Araujo, bueno, las consecuencias de la terrible decisión de su marido han tenido todo tipo de ramificaciones. Ninguna de ellas podrían haber pasado por su mente cuando tuvo aquel romance adolescente con uno de los chicos más guapos de su ciudad.

Pablo Lyle en sus primeras alfombras rojas en 2010 (Victor Chavez/WireImage)
Pablo Lyle en sus primeras alfombras rojas en 2010 (Victor Chavez/WireImage)

El primer gran amor

Ana Araujo y Pablo Lyle crecieron en la ciudad costera de Mazatlán, en el estado mexicano de Sinaloa. Cuando ella tenía 14 y él 16 comenzaron una relación que los marcó a ambos. En aquella época ya él alimentaba sus sueños de ser actor. Tenía claro que para transformarlos en una meta tenía que mudarse a la Ciudad de México y, de ser posible, estudiar en la Centro de Estudios Actorales (CEA) de Televisa, la principal cantera de talentos para la televisión que existe en su país.

Lyle hizo una audición para entrar en el CEA y fue aceptado. Cuando dejó la casa de sus padres en Mazatlán, el actor se fue libre. Quería enfocarse totalmente en su carrera y lo consiguió. Dos años después ya era parte del elenco de 'Código Postal'. Después vinieron 'Verano de amor', 'Una familia con suerte', 'Cachito de cielo', 'Por siempre mi amor' y , 'La sombra del pasado', 'Corazón que miente' y 'Dulce Maldición', en la que compartió carteles con Renata Notni.

Mientras Araujo veía a su ex triunfar, estudiaba nutrición y criaba a su hija Arantza, nacida en 2011 y producto de una relación que no prosperó. Con el apoyo de sus padres y hermanos, tenía una vida establecida.

Lyle y Araujo no perdieron el contacto y eventualmente se dieron cuenta de que la distancia no había mermado el amor. Retomaron su relación cuando la bebé de ella tenía unos dos años.

Un papá por amor

Al hablar de su pasión por Pablo Lyle en tiempos mejores, Ana Araujo reveló que una de las cosas que más le habían enamorado del actor en la segunda etapa de su relación era "cómo trataba a su hija". Por su parte, él declaraba su amor por ella a los cuatro vientos y hasta le agradecía que lo hubiese escogido para ser papá de la chiquita.

Los constantes viajes y las ausencias para mantener un amor a distancia llevaron a Araujo a mudarse con la niña desde Mazatlán a la Ciudad de México. Las cosas entre ellos iban tan bien que decidieron tener un hijo juntos y en 2014 nació Mauro.

La pareja decidió casarse y aprovecharon el bautizo del bebé, a finales de diciembre de ese mismo año, para el que habían convocado a familia y amigos, para casarse por lo civil. Es decir, boda y bautizo de una. Fue una sorpresa para todos, menos para los novios, que se veían radiantes de felicidad, sin sospechar que cinco años después vivirían una experiencia aterradora.

La vida de esposa

El rol de ser la mujer de un actor cada vez más exitoso le iba bien a Ana Araujo, quien se había dedicado a los niños y a apoyar a Pablo Lyle en sus proyectos actorales. Compartieron portadas de revistas, entrevistas, eventos del mundo del espectáculo y corporativos de marcas que les patrocinaban. Viajaron en familia y a ver a la familia. Se escapaban como pareja.

En las redes sociales mostraban una vida de ensueño, mientras que la carrera de Lyle florecía con proyectos de cine, mejores roles en telenovelas y eventualmente el protagónico de una serie en Netflix. Juntos decidieron asociarse con uno de los hermanos de él para lanzar mercaditos de productos naturales, que incluían jugos, vitaminas y otros elementos para promover una vida sana.

Araujo comenzó a destacarse como líder en el nicho de las redes sociales enfocado en bienestar, con recetas sin azúcar u otros ingredientes procesados.

Entonces decidieron viajar a Miami.

Tres años de soledad

Los proyectos que Lyle ya tenía alineados para el futuro fueron eliminados tras el incidente, entre ellos la secuela de la exitosa película 'Mirreyes vs Godinez'. Y Netflix sacó casi en secreto la serie 'Yankee', protagonizada por Lyle. La empresa con los mercaditos desapareció de las redes y la familia de Hernández los ha demandado en las cortes civiles de Miami.

Ana Araujo lo ha acompañado en varias de sus múltiples comparecencias ante el juez.

Ana Araujo testificando sobre cómo fue el altercado que terminó con la muerte de Juan Ricardo Hernández en 2019 (Pedro Portal/Miami Herald/Tribune News Service via Getty Images)
Ana Araujo testificando sobre cómo fue el altercado que terminó con la muerte de Juan Ricardo Hernández en 2019 (Pedro Portal/Miami Herald/Tribune News Service via Getty Images)

Aunque hubiese podido trabajar, lo más probable es que el dinero desapareciera en costos legales. De hecho, la prensa ha asegurado que Araujo pasó meses haciendo pasteles sanos y vendiéndolos para ayudar a pagar la fianza de su marido.

Independientemente de la situación financiera, la familia no puede vivir junta por la situación migratoria. El actor puede permanecer en Estados Unidos por un acuerdo entre los departamentos de Justicia y de Seguridad de la patria. La jueza que lleva el caso le ordenó permanecer en Miami. Pero ni su esposa ni los niños tienen un estatus legal que les permita pasar mucho tiempo en el país.

Con apenas 34 años, Araujo ha sido de facto una madre soltera con dificultades de dinero, que ha podido sortear gracias a ayuda familiar.

Eso es lo que se sabe y se puede inferir.

Lo que no se sabe es cómo han estado las cosas entre ellos en todo este tiempo. Es difícil pensar que no hubo recriminaciones, a pesar del apoyo que mantuvo Araujo en los primeros meses del proceso. También es imposible no imaginar el efecto en la relación de la distancia, el estrés, las presiones, el ver a los hijos sufrir y la depresión que, según los abogados y con toda razón, sufre el actor.

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¿Una nueva etapa?

Este mayo de 2022 se comenzó a hablar del eventual divorcio de Ana Araujo y Pablo Lyle. El juicio por homicidio involuntario se ha pospuesto siete veces. Actualmente se ha fijado para comenzar el 5 de julio. De ser encontrado culpable, el actor podría ser condenado a entre seis y siete años de cárcel, de acuerdo a expertos legales. Como ya ha pasado tres con su libertad severamente limitada, es posible que se le tome en cuenta este tiempo y su buen comportamiento, pero lo cierto es que el futuro es totalmente incierto.

También este mes agarraron fuerza los rumores de que el divorcio entre Araujo y Lyle es inminente e incluso que ella tendría una nueva pareja. De acuerdo a reportes de programas de farándula, ella estaría saliendo con el futbolista Marc Crosas y el huracán de comentarios, a los que se ha enfrentado desde el arresto de su marido volvió a cobrar fuerza.

A todos los que no la conocen o pueden empatizar con la terrible experiencia que ha sido para ella ser la esposa del actor, les vendría bien leer las palabras que Araujo escribió acompañando unas fotos con amigas con las que pasó un gran rato: "La vida se puede llegar a sentir súper vacía, sobre todo cuando no tienes con quien compartirla, esta idea de que nos reconocemos a través del otro es totalmente cierta y me encanta encontrarme en la mirada de las relaciones que llegan a mi vida". Sea cual sea el carácter de esas relaciones, hace falta esa mirada, en persona, que recuerde que la vida sigue y todo pasa.

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