La técnica que el gobierno de Trump podría usar para recrudecer el control migratorio en aeropuertos

Jesús Del Toro

Pronto varios aeropuertos de Estados Unidos podrían contar con un nuevo sistema de identificación de viajeros mediante el reconocimiento de sus rostros, y el gobierno de Donald Trump estaría especialmente interesado, de acuerdo a reportes, en que esa nueva tecnología de vigilancia entre en operación lo más pronto posible, quizá incluso durante este 2017.

Como se narra en The Verge, el proyecto no es nuevo y comenzó su desarrollo desde hace algunos años durante la administración de Barack Obama. Pero el actual gobierno, que ha adoptado una postura mucho más áspera en materia de inmigración, estaría especialmente interesado en aplicar tecnología de identificación biométrica de los viajeros que salen de Estados Unidos (un esquema conocido como ‘biometric exit’) y el reconocimiento facial es una opción que, a diferencia del tomado de huellas digitales, permitiría realizar ese monitoreo de modo rápido.

Una imagen promocional de sistemas de reconocimiento facial, dactilar y del iris de la empresa Dermalog. (AP)

Cuando un extranjero entra al país, por lo general se le toman fotos y huellas y se le especifica el tiempo de estancia legal que se le concede de acuerdo a su visa y los criterios definidos por el oficial de inmigración y aduanas que lo recibe. Pero muchas personas que entran con visa de turista u otros estatus temporales con frecuencia se quedan más allá de la expiración de su plazo. De ese modo se convierten en indocumentados, pero si después dejan el país sin que se tenga un registro de cuándo lo hicieron, en la práctica podrían pedir en su país de origen un nuevo visado y regresar a Estados Unidos nuevamente de modo legal, pues no habría evidencia de que permanecieron en el país más de lo permitido.

Pero con un esquema de ‘biometric exit’ en vigor, las personas que excedieron su plazo de estancia legal serían identificadas cuando dejaran el país, su infracción quedaría probada y el gobierno, en consecuencia, podría negarles en el futuro visas e incluso aplicarles otras sanciones. En el actual contexto de medidas de inmigración cada vez más severas y restrictivas, un efectivo sistema de vigilancia biométrica podría, en efecto, conducir a que se sancione a quienes se quedan más allá del plazo de sus visas y se disuada a otros de hacerlo.

El detalle es que tomar los datos biométricos de quienes salen del país, por aeropuertos o accesos terrestres o marítimos, es complejo, lento y caro. Desde hace años se ha hablado del interés gubernamental por un sistema de ‘biometric exit’, pero hasta ahora solo en casos muy particulares se han establecido procedimientos al respecto. The Verge comenta que las autoridades de Aduanas y Protección fronteriza han probado sistemas de toma y análisis de huellas digitales o del iris del ojo, pero esas opciones no habrían resultado lo suficientemente convenientes durante las pruebas.

Es aquí cuando la tecnología de reconocimiento facial puede resultar una herramienta útil en esos afanes del gobierno de Estados Unidos. Reconocer los rasgos faciales de una persona se puede realizar con la toma de una foto, con cámaras que pueden ser colocadas en lugares apropiados para el flujo de personas, y su comparación de los rostros con bases de datos de fotografías. El poder de cómputo y las redes actualmente disponibles, de capacidad mucho mayor que las de hace algunos años, posibilitan ese proceso.

De acuerdo al portal Vocativ, se han realizado desde hace un tiempo pruebas de sistemas de ‘biometric exit’ en los pasajeros de un vuelo entre Atlanta y Tokio y el Aeropuerto JFK en Nueva York ha estado probando sistemas de reconocimiento facial.  Aduanas y Protección Fronteriza habría realizado también varias pruebas de ello.

A la entrada al país se recaban las huellas y fotos de los viajeros extranjeros. Ahora una vigilancia similar podría establecerse cuando dejan EEUU, vía reconocimiento facial. (Bloomberg)

Y el gobierno de Trump tendría especial ansia por establecer esos sistemas a escala nacional, pero no está claro si actualmente se cuenta con las capacidades tecnológicas, logísticas, de recursos humanos y materiales y de colaboración interinstitucional necesarios para que ese esquema opere a gran escala. La tecnología y la forma de operación de los equipos (y de las personas que los operen y verifiquen) al parecer aún no está cabalmente probada ni lista, y para que sea realmente posible identificar el rostro de un viajero sería conveniente la integración de múltiples bases de datos, como los de Aduanas y Protección Fronteriza, la Autoridad de Seguridad en el Transporte y el FBI, algo que no se ha clarificado si está ya sucediendo o por suceder.

Y se ha denunciado, por añadidura, casos en que los algoritmos utilizados en el análisis de rostros cometen errores o tienen desviaciones vinculadas a consideraciones raciales. Según Vocativ, esos sistemas serían menos capaces de identificar, por ejemplo, rostros de afroamericanos o personas de otras razas, dado que la información con la que son calibrados y configurados proviene, según The Verge, de bases de datos mayormente de fotos de personas de raza blanca.

Con todo, es de suponer que si se dedican los recursos humanos, económicos, legales y técnicos suficientes, en algún momento futuro se establecerán sistemas de reconocimiento facial en aeropuertos y otros lugares donde se desee realizar vigilancia. Eso puede, por un lado, incrementar la seguridad y detectar a personas que han cometido algún tipo de falta pero, también, puede generar indeseables intrusiones en la privacidad y contra los derechos básicos.

Reconocer y atender ese balance es imperativo.

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