La matanza de delfines de Taiji vista por primera vez desde la cámara de un dron

La caza de delfines en la bahía de Taiji, en Japón, es una polémica tradición que tiene lugar en el país nipón desde hace siglos entre los meses de septiembre y abril. Esta práctica consiste en asustar y aturdir a grupos de cetáceos en alta mar a partir de un fuerte sonido que los desorienta. Posteriormente, se les conduce a pequeñas bahías donde los encierran y los matan masivamente.

Un dron capta la sangrienta matanza de delfines en la costa de Taiji, en Japón. (Crédito: Youtube/Dolphin Project)

 

Los cazadores utilizan mayas metálicas para llevarlos a la superficie y atacarlos con lanzas hasta causarles la muerte. Para evitar que ninguno de ellos pueda sobrevivir, los rematan con un cuchillo. Los animales son despedazados allí mismo y su carne se empaqueta para el consumo alimentario. A algunos de ellos se les mantiene con vida para destinarlos a parques temáticos.

 

Se trata de un violento y sangriento proceso que ha generado un importante rechazo entre la comunidad internacional y que numerosas asociaciones animalistas han denunciado para exigir su erradicación.

En la imagen se puede observar a los cetáceos tratando de escapar de la bahía en la que se encuentran. (Crédito: Youtube/Dolphin Project)

 

Una de estas organizaciones es Dolphin Project, que recientemente ha publicado un vídeo que muestra el sufrimiento al que los pescadores someten a estos animales. La novedad de estas imágenes es que están grabadas desde un dron, de manera que se puede observar la matanza a vista de pájaro.

 

En el vídeo se ve a un grupo de delfines rayados seguidos por varias embarcaciones y conducidos a una de las bahías donde los esperan varios buzos para encerrarlos y matarlos. Los animales tratan de escapar y algunos de ellos se golpean contra las paredes en el intento. Otros desaparecen bajo el agua, de donde emerge una gran mancha de sangre.  

 

Conscientes del rechazo que genera esta práctica, los cazadores intentan esconder todo el proceso bajo unas lonas situadas en parte de la bahía pero sirve de poco porque la violencia comienza fuerza de las mismas.

 

Si bien el número de muertes y capturas se ha reducido una cuarta parte respecto a hace 20 años, los activistas exigen la erradicación de esta práctica.

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