La demonización de la educación sexual en EEUU: los libros que tachan de "pornografía infantil"

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El uso en escuelas de Ohio de un libro que plantea que estudiantes de secundaria escriban sobre temas sexuales ha desatado amenazas contra los integrantes de la junta escolar local, al grado de que se ha planteado acusar a esos funcionarios escolares de cargos de pornografía infantil.

Se trataría de un nuevo y punzante episodio del rechazo de algunas personas y grupos a que se aborden temas de sexualidad en las escuelas públicas de Estados Unidos. De acuerdo con The Daily Beast, en la ciudad de Hudson, Ohio, fue incluso el mismo alcalde quien lanzó un ultimátum a los miembros de la junta escolar local en una reunión realizada el pasado 13 de septiembre.

En EEUU hay intentos autoritarios de algunas personas y sectores de presentar libros de educación sexual para menores o obras en las que se alude a sexualidad como pornografía infantil y se ha tratado de acusar penalmente a maestros y bibliotecarios. (Getty Creative).
En EEUU hay intentos autoritarios de algunas personas y sectores de presentar libros de educación sexual para menores o obras en las que se alude a sexualidad como pornografía infantil y se ha tratado de acusar penalmente a maestros y bibliotecarios. (Getty Creative).

En ella, Craig Shubert, alcalde de Hudson, dijo a los miembros de la junta escolar local que o renunciaban todos de golpe o podrían enfrentar cargos de pornografía infantil.

Esto porque en esa escuela los estudiantes de secundaria utilizan un libro titulado ‘642 Things to Write About’ (642 cosas sobre las que escribir), que plantea promover la escritura creativa proponiendo asignaciones provocadoras, extrañas o disruptivas. Ese libro invita a escribir el propio obituario, a componer una oda a la cebolla (tarea, por cierto, que ya acometió Neruda al cantarle a esa hortaliza que "en el secreto de la tierra oscura se redondeó tu vientre de rocío") o, lo que desató la tensión en Hudson, Ohio, a "escribir una escena sexual que no le mostrarías a tu madre".

Shubert lanzó esa ruda advertencia a los funcionarios escolares y dijo que "me he enterado de que sus educadores están distribuyendo esencialmente lo que es pornografía infantil en los salones de clase… He hablado con una juez esta tarde. Ella ya me lo confirmó. Así, yo les voy a dar una elección simple. Ustedes eligen renunciar a la Junta de Educación o serán acusados".

Las palabras de Schubert, que se recogen en un video que ha circulado mucho en redes sociales, fueron recibidas con el aplauso de varios de los presentes, pero serían un ejemplo de desplantes de tono autoritario, equívocos y al final fallidos que se dan en el contexto de los diferendos estadounidenses en materia de educación sexual y otras actividades en las escuelas que tengan alguna relación con el tema de la sexualidad humana.

En realidad, ninguno de los funcionarios de esa junta escolar renunció ni se les han fincado cargos algunos por la simple razón de que, como un fiscal del condado local señaló, un ejercicio de "una escritura de ficción no es pornografía infantil".

Las ‘guerras’ en torno a la educación sexual en EEUU

La demonización de la educación sexual de los niños y adolescentes en Estados Unidos es una práctica que por mucho tiempo ha sido practicada por personas y grupos conservadores y de derecha que se oponen, por razones diversas, a que se enseñe sobre las realidades biológicas, psicológicas y sociales de la sexualidad humana.

Hay quien se opone a ello por considerar que es prerrogativa de los padres y no de las escuelas el impartir esa educación. Otros lo hacen por ignorancia o desinformación sobre el contenido de lo que se enseña en las escuelas, por cuestiones religiosas o ideas mojigatas y reaccionarias, por actitudes homofóbicas y sexistas y por una mezcla de todo ello, entre otros factores.

El debate al respecto ha sido intenso por décadas y ciertamente es necesario que el tema sea planteado de modo público y abierto. Unos proponen que la información que se da a los menores ha de ser restringida y que se debe dar prioridad (y hay quien exige que sea lo único que se imparta) a la abstinencia y la castidad, mientras que otros afirman que aunque la abstinencia sexual es ciertamente la única forma de evitar de modo absoluto los embarazos o el contagio de enfermedades socialmente transmisibles, limitarse solo a ello en los contenidos de la educación sexual ignora las realidades de que los menores ejercen la sexualidad y que mientras menos información tengan al respecto enfrentan riesgos mayores.

Libros, controversias y demandas

En todo caso, lo que sucedió en Hudson, Ohio, va un paso más allá pues demoniza el mero hecho de que se les plantee a los adolescentes el tema de la sexualidad y pretende que se criminalice a maestros y bibliotecarios por los libros que usan en sus clases o tienen en sus bibliotecas escolares.

Y no ha sido un caso único. De acuerdo a The Daily Beast, en Wyoming también se ha considerado acusar penalmente a bibliotecarios escolares por tener en sus acervos libros que hablan sobre educación sexual o sobre temas LGBT. Y en Texas autoridades estudian qué hacer ante la presencia en la biblioteca de una secundaria de un libro en el que se habla de relaciones sexuales entre niños de cuarto grado de primaria.

Nada de ello constituiría legalmente pornografía infantil, de acuerdo a la Asociación Estadounidense de Bibliotecas, y los libros que han sido motivo de esa ira serían meramente títulos convencionales que pueden adquirirse en cualquier librería, señala el citado portal.

Por ejemplo, entre los títulos que han sido impugnados figuran el libro infantil ilustrado ‘How Do You Make a Baby?’, que explica a los pequeños la clásica pregunta sobre de dónde vienen los bebés, o el libro para adolescentes ‘Dating and Sex: A Guide for the 21st Century Teen Boy’, que comenta asuntos de sexualidad y relaciones a los adolescentes.

Y el libro ‘642 Things To Write About’ es muy popular y utilizado sin tacha dentro y fuera de escuelas.

Habrá a quienes esos libros les parezcan impropios, escandalosos y demás (muchos otros los consideran válidos y útiles para la educación sexual de los menores o simplemente obras literarias avaladas por la libertad de expresión), pero no constituyen legalmente pornografía infantil. El afán de criminalizarlos sería, así, un fenómeno que partiría de una suerte de ira o malestar en ciertas personas que es expresado de modo muy vocal en reuniones escolares públicas. Eso también soslaya que las escuelas y bibliotecas tienen mecanismos de discusión pública para evaluar los libros que han de incluir en sus acervos.

En ese sentido, tratar de recurrir a demandas y acción policial para dilucidar diferendos sobre libros que se usan en las escuelas o se ofrecen en sus bibliotecas sería un fenómeno inquietante y reciente, que alude a afanes autoritarios y de censura.

Algo que ha tenido mucha resonancia en redes sociales pero que, al menos en el caso de Hudson, Ohio, provocó una ola de apoyo a los miembros de la junta escolar a los que el alcalde amenazó. En la reunión de esa entidad del pasado 27 de septiembre, contó The Daily Beast, cientos de personas expresaron su apoyo a los integrantes de esa junta con una ovación.

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