La presidencia le ha salido cara a Trump: ha perdido 1,400 millones de dólares desde que se postuló

Donald Trump comentó hace 18 años a Fortune, en 2000, que él “podría ser el primer candidato que compite por la presidencia de Estados Unidos y hace dinero de ello”. En esa ocasión, tras un intento inicial, optó por no continuar en la contienda electoral.

Esa frase ha sido evocada ahora, en 2018, por ProPublica al presentar una situación muy distinta: la fortuna de Trump se ha reducido de 4,500 millones de dólares en 2015, antes de postularse rumbo a la Casa Blanca, a 3,100 millones en la actualidad, de acuerdo a datos de la revista Forbes.

En ese sentido, Trump quizá es el primero en ganar y asumir la presidencia estadounidense y perder 1,400 millones de dólares en ello.

Según Forbes, de 2015 a la fecha la fortuna de Donald Trump ha caído de 4,500 millones de dólares a 3,100 millones de dólares. (Archivo Yahoo)

Ciertamente, son muchos los factores implicados en el cálculo de la riqueza de Trump, y en buena medida las cifras de Forbes y otras que se han difundido son solo estimaciones basadas, por ejemplo, en valuaciones de bienes raíces y otras inversiones del hoy presidente.

Y, ha de decirse, en realidad Trump es muy rico. Su fortuna no suma los 10,000 millones de dólares que en ocasiones él ha dicho valer, pero equivale al ingreso anual de 100,000 estadounidenses (considerando el ingreso mediano individual en Estados Unidos) y Trump está en la posición 259 entre los más ricos de Estados Unidos.

Pero el análisis de Forbes plantea una coyuntura curiosa. Mucho se ha criticado que Trump optó por retener sus empresas e inversiones en lugar de vender y desinvertir y colocar su dinero en un fideicomiso ciego en el que él no tendría injerencia alguna mientras fuera presidente. Se le criticó que ello implicaba potenciales conflictos de interés e incluso posibles infracciones a la ley, pero existía la noción de que Trump optó por esa vía porque le convenía económicamente.

Pero ahora, siguiendo los datos de Forbes, esa decisión podría ser uno de los factores que han desatado la merma de su riqueza. No el único y no es claro si el más importante, pero sí uno de peso.

Así, Forbes calcula que la caída en el mercado de las tiendas físicas a causa del auge del comercio electrónico ha afectado a Trump, como a muchos otros inversionistas, y le habría hecho perder unos 100 millones de dólares al recortar varios contratos de alquiler comercial en sus complejos inmobiliarios. Eso habría sucedido, cabe suponer, con o sin Trump en la Casa Blanca, pero en cierto modo explica, de acuerdo a la citada revista, la animadversión del presidente hacia Amazon.

Luego, la mezcla de políticas polarizantes y negocios no le habría hecho bien al bolsillo de Trump. Según Forbes, Trump habría perdido otros 200 millones de dólares, en parte por pérdida de reservaciones y clientela en sus resorts y campos de golf. Los ingresos de su complejo en Doral, Florida, habrían caído en 16% y los de sus campos de golf en general un 9%. Y se infiere que esas reducciones tendrían que ver con que una cantidad importante de clientes de los complejos de Trump habrían optado por la competencia para no gastar dinero en las propiedades del presidente.

Según un gráfico de Forbes, los 3,100 millones de dólares de la fortuna de Trump estarían hoy repartidos en:

  • 1,500 millones en bienes raíces en Nueva York
  • 560 millones en bienes raíces fuera de Nueva York
  • 550 millones en campos de golf y resorts
  • 320 millones en efectivo y bienes personales
  • 170 millones en el negocio de licencia de su marca
El complejo de Mar-a-Lago, propiedad de Donald Trump, ha elevado sus ingresos anuales y su valor en general desde que él asumió la presidencia de EEUU. (Time)

En contrapartida, según reportó el año pasado The Atlantic, los ingresos que Trump recibió de su complejo en Mar-a-Lago subieron de 15 millones de dólares en 2014 a 29 millones en 2016 (el año en que Trump fue electo), y se señala que en buena medida las propiedades que él visita directamente, y con ello les da promoción y visibilidad mediática, se benefician de ello en clientela e ingresos.

Pero The Atlantic también reporta, por ejemplo, que el complejo de Doral pasó de reportar 131 millones de dólares de ingresos en 2016 a 115 millones en 2017, según cifras de los reportes financieros que Trump presentó ante la Comisión Federal de Elecciones.

Otro factor es la pérdida de valor de los bienes raíces de la cartera de Trump, lo que le habría recortado unos 50 millones tan solo en el grupo de sus bienes residenciales en Nueva York y Chicago. Eso tendría que ver con la erosión de la marca Trump a causa de sus posiciones políticas, pues mientras el valor de sus propiedades declina, otras están al alza. Otras pérdidas reportadas por Forbes serían unos 30 millones en los hoteles de la marca Trump (que no son de su propiedad sino que le pagan una licencia por el uso de su nombre), dado que hoy menos inversionistas estarían interesados en usar o retener el nombre de Trump en sus desarrollos inmobiliarios que en el pasado.

Con todo, los ingresos de Trump provenientes de Mar-a-Lago y los del hotel que opera en Washington DC (muy frecuentado por magnates y dignatarios extranjeros) se han incrementado. El valor de su penthouse en Nueva York también ha subido su precio y se estima que su avión privado Boeing 757 también sería hoy mucho más valioso. Ambas situaciones solo por el hecho de que sean propiedad de Trump. Sus regalías por las ventas de su libro ‘The Art of Deal’ y otras publicaciones también se han incrementado Y sus empresas han comenzado a explorar el mercado de los hoteles de menor precio, para capitalizar la popularidad del presidente ante amplios espectros de la población general, aunque esos negocios aún están en etapas iniciales.

En general, los ingresos de los campos de golf y resorts de Donald Trump estarían a la baja, en parte por cancelaciones de reservaciones y baja de clientes. (Archivo Yahoo)

En todo caso, el balance general no sería positivo para el presidente pues, según Forbes, si Trump hubiese optado por trasladar su riqueza a un fideicomiso ciego hoy tendría 500 millones de dólares más de lo que se estima que tiene, incluso después del pago de impuestos. Y no estaría sujeto a pérdidas adicionales y vaivenes diversos.

Pero otros lo ven desde otra perspectiva: su hijo Eric Trump, quien junto a su hermano Donald administra los negocios familiares, dijo a Forbes que “mi padre ha hecho tremendos sacrificios cuando dejó la compañía a la que ha dedicado toda su vida… para entrar en política. Todo lo que hace es por el bien del pueblo estadounidense”.

Así, los 1,400 millones de dólares de pérdida entre 2015 y la actualidad que se han calculado en la fortuna de Trump serían, en ese contexto, una suerte de prueba del compromiso cívico del hoy presidente. Se trata de una salida retórica y en realidad la riqueza del hoy presidente podría variar en el futuro hacia arriba o hacia abajo. Lo cierto es que parece que nada en el contexto de Trump deja de suscitar escándalo y revuelo, ni nada es desaprovechado en términos de propaganda y mercadotecnia.

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