La policía avisó una semana antes que las iglesias eran objetivos de los terroristas en Sri Lanka

Era el Domingo de Resurrección y millones de cristianos en todo el mundo habían acudido a la iglesia para celebrar esta fecha tan señalada dentro de la Semana Santa, pero en Sri Lanka, una isla de más de 20 millones de habitantes al suroeste de la India, la festividad se tiñó de sangre después de que varios ataques terroristas simultáneos dejaran cientos de heridos y de muertos. Los atentados se extendieron también a tres hoteles muy turísticos en la capital, Colombo. Mientras que el país intenta recuperarse de una tragedia que ha dejado conmocionada a la sociedad, las autoridades buscan respuestas a las muchas incógnitas que hoy se plantean.

Por el momento ningún grupo ha reivindicado el atentado, aunque el hecho de que se produjeran tantos ataques de manera casi simultánea hace pensar que estaban coordinados y relacionados entre sí, por lo que las sospechas del Gobierno apuntan a un grupo islamista local, el National Thowheeth Jama’ath (NTJ), al que ya han acusado de estar detrás de la masacre.  Una tragedia en una sociedad que apenas lleva una década disfrutando de la paz tras más de 30 años de guerra que quizás se podría haber evitado.

Los atentados en Sri Lanka han dejado centenares de muertos (REUTERS/Athit Perawongmetha).

Y es que la duda que flota en el aire en este momento es si se hizo todo lo necesario para que no se produjeran los atentados porque unos días antes de la masacre la policía informó al Gobierno sobre el riesgo de ataques suicidas en iglesias católicas. Una sospecha que se ha terminado convirtiendo en realidad.

Priyalal Dassanayake, inspector general adjunto, dirigió una carta el pasado 11 de abril a los miembros de seguridad del Ejecutivo advirtiendo que “todo el personal debe ser instruido para que preste estricta atención al informe”. Citando información recibida por funcionarios extranjeros, el agente señalaba que el NTJ podía estar planeando los ataques, recordando que abogan por difundir el Islam “matando a no creyentes”. Concluía la misiva señalando que “las investigaciones sobre el asunto estaban en proceso”.

Pese a este aviso, no queda claro si se tomó alguna medida por parte del Gobierno. Las palabras del Primer Ministro, Wickremesinghe hacen pensar que no, ya que ha admitido que ni él ni sus ministros estaban informados de esta alerta y que es necesario investigar por qué no se tomaron las precauciones adecuadas. Esclarecer qué pasó con el mensaje de Dassanayake quizás dé alguna pista de por qué no se gestionó adecuadamente la alarma y permita implantar medidas de seguridad de cara al futuro.

Iglesias y hoteles fueron atacados (AP Photo/Eranga Jayawardena)

Precisamente hace apenas una semana el Estado Islámico hizo un llamamiento a sus lobos solitarios para atentar en Semana Santa, unas fechas muy señaladas para los cristianos. Tras perder todo su territorio en Siria e Irak, el grupo pretendía demostrar que sigue teniendo mucha influencia con un ataque de gran magnitud, por lo que muchos países estaban sobre alerta ante los evidentes riesgos.

Por el momento Sri Lanka sigue contando muertos y sus autoridades han decidido bloquear temporalmente redes sociales como Facebook o Instagram y servicios de mensajería como Whatsapp o Viber para evitar la desinformación que se estaba propagando por estos canales. Ya hay más de dos decenas de detenidos, aunque el Gobierno no ha querido dar detalles de sus identidades para que no se conviertan en mártires. El país intenta recuperar el pulso tras un ataque sin precedentes, más violento incluso que los que se produjeron durante los 30 años de guerra. Las incógnitas siguen en el aire.