La piscina del diablo: una experiencia única al borde del abismo

Es un video que causa fascinación y hasta vértigo: un grupo de jóvenes se zambulle en una piscina natural al borde de las cataratas de Victoria, y se detiene incluso a contemplar un arcoíris, al borde del precipicio.

A unos 338 pies -103 metros- debajo, más de 500 millones de litros de agua por minuto caen en cascada, causando una explosión ensordecedora y espectacular de pulverización que se puede ver a 30 millas de distancia. Es por eso que las cascadas se conocen localmente en Zambia como Mosi-oa-Tunya, o “El humo que truena”.

En apenas unos días, la impresionante grabación ha sido vista decenas de millones de veces.

Se trata de Devil’s Pool, o la piscina del diablo, formada después de miles de años de erosión, en el borde de la caída de las aguas. Durante los meses más secos del año, el río Zambezi desciende considerablemente, y desde mediados de agosto hasta mediados de enero, es posible caminar al borde de las cataratas, pero solo desde el lado de Zambia.

REUTERS/Joe Brock

Primero hay que andar un trecho sobre terreno rocoso y nadar en el Zambezi para llegar a la piscina; luego los intrépidos saltan y son empujados al borde por la fuerza del río. Una formación rocosa los detiene cuando las aguas embravecidas del Zambezi se estrellan contra los acantilados. Desde luego, asegura el sitio web turístico del país africano, hay guías presentes para asegurarse de que no ocurra una desgracia.

La increíble experiencia -que hemos visto en algunos sitios web por alrededor de 100 dólares, estando ya en Zambia- sólo es posible entre agosto y enero.

Durante el resto del año -advierte el sitio web oficial de Turismo- “cualquier persona lo suficientemente tonta como para entrar en las aguas sería barrida instantáneamente hasta su muerte”.