La ONU se está quedando sin dinero porque más de 60 países no han pagado sus cuotas

La Organización de las Naciones Unidas se encuentra en aprietos: se le está acabando el dinero, podría enfrentar la bancarrota y no tener con qué pagar los salarios de sus trabajadores y los servicios de sus proveedores tan pronto como el final de este mes.

Y aunque se trata de una institución internacional clave y de enorme relevancia y prestigio, eso no ha evitado que muchos de sus estados miembros dejen de pagar sus cuotas o las paguen de modo incompleto, lo que ha provocado que la ONU se encuentre ante su “peor déficit de la década” y ante la ominosa posibilidad de que no tenga con que pagar su nómina, según indicó el propio secretario general de esa organización, Antonio Guterres.

Antonio Guterres, secretario general de la ONU. (AP Photo/Richard Drew)

El hueco financiero de la ONU no es nuevo, aunque en este año ha sido mayor. A septiembre, los países miembros solo han pagado el 70% de sus cuotas (cifra que fue el 78% el año pasado). Eso significa que en 2019 la ONU aún no ha recibido 1,300 millones de dólares que deberían haber entrado a sus arcas y que, de acuerdo a medios de comunicación, a finales de septiembre le harían falta al menos 230 millones de dólares para cumplir obligaciones.

¿Por qué los países no pagan sus cuotas? Esa es la gran pregunta, y la propia ONU lo acepta si se trata de razones fuera del control de sus gobiernos, pero podría sancionar con el retiro del derecho a voto en la Asamblea General a sus miembros que adeuden el equivalente o más a dos años de sus cuotas. Así, algunos países no pagan o se demoran en hacerlo por estar sumidos en conflictos mayúsculos o crisis financieras pero también por sus propias cuestiones de flujo de efectivo o por tensiones políticas que obstruyen o critican esos pagos.

Por lo pronto, 129 países ya han cubierto en este año sus cuotas, pero otros 64 son morosos.

Tan solo Estados Unidos, que es responsable de cubrir el 22% del presupuesto de la ONU (situado en 3,300 millones de dólares), aún adeuda 674 millones de dólares de sus contribuciones de 2019 y 381 millones de años pasados, de acuerdo a Newsweek.

Según la televisora CNBC, otros de los países morosos serían Brasil, Irán, Israel, México, Arabia Saudita, Corea del Sur y Uruguay, aunque en sus comunicados al respecto la ONU no cita por sus nombres a las naciones que tienen montos por pagar.

Trump mismo dijo en Twitter, en respuesta a las declaraciones de Guterres, que se debe hacer “que todos los países miembros paguen, no solo Estados Unidos”.

Para enfrentar el déficit, y tratar de minimizar su impacto, la ONU optó por ajustar contrataciones y otros gastos a la disponibilidad de efectivo. En consecuencia, varios puesto siguen vacantes, se han cancelado o pospuesto conferencias y los gastos de viajes han sido reducidos a lo esencial.

Si no se hubieran realizado esos ahorros, se afirma, el déficit actual podría haber alcanzado los 600 millones de dólares, de acuerdo al vocero de Naciones Unidas.

El problema es que el hueco financiero es ya tan hondo que esas medidas de austeridad ya no son suficientes y si los países miembros no pagan de inmediato lo que adeudan, el impago de sueldos y de bienes y servicios es una posibilidad inminente. Las operaciones en las sedes de la ONU en Nueva York, Ginebra, Nairobi y Viena, así como en varias oficinas regionales, podrían resultar afectadas, de acuerdo a fuentes de la organización. Multitud de trabajadores de la ONU podrían así quedarse sin ingresos.

Eso afectaría severamente las actividades de la ONU y ha colocado a la organización ante el hecho de que sus labores de diplomacia, política y vinculación ya no dependan de sus planes o estrategias sino de que exista efectivo suficiente para financiarlas. Eso, indicó Guterres, “socava el cumplimiento del mandato [de Naciones Unidas] y va en contra de nuestros esfuerzos por centrarnos menos en los aportes y más en los resultados”.

Así, la solución pasa porque los países miembros paguen lo que deben, pero muchos son renuentes o morosos. Estados Unidos, por ejemplo, no ha pagado todo lo que le corresponde en años recientes y aunque, de acuerdo a Reuters, Washington ha dicho que “proveerá la enorme mayoría de lo que se adeuda del presupuesto regular este otoño”.

En paralelo, el presidente Donald Trump ha reprochado con frecuencia que Estados Unidos paga una proporción injustamente grande del presupuesto de la ONU y ha pedido reformas, no si cuestionar la utilidad de las Naciones Unidas en sí. Aparte, el gobierno de Trump ya cortó su financiamiento de entidades de Naciones Unidas como la UNESCO, el Fondo Mundial de Población y a la Agencia para los Refugiados en Palestina, y ha mostrado reticencia y rechazo del hacia el multilateralismo de modo frecuente.

La ONU misma está en un proceso de transformación, pero estar sumida en una grave crisis de liquidez (de la que Estados Unidos es en parte responsable) no ayuda.

Militares 'Cascos Azules' de la misión de paz de la ONU en Somalia. (Kjer/Photothek via Getty Images)

Los recursos para financiar las misiones de paz de la ONU, que incluyen el costo del despliegue de Cascos Azules en zonas de conflicto, están separados del presupuesto general de la ONU y están calculados en 6,700 millones de dólares para 2019 y 6,500 millones para 2020.

De ellos, Estados Unidos le toca aportar el 28%, aunque ha pedido se le reduzca esa cifra al 25%. En todo caso, actualmente Washington adeuda a la ONU en ese rubro otros 2,400 millones de dólares, lo que podría afectar la capacidad de Naciones Unidas de conducir sus misiones de paz.

En general, los países que aportan soldados para operaciones de Cascos Azules cubren sus propios costos, y la ONU luego se los reembolsa. De acuerdo a Reuters, Naciones Unidas paga 1,428 dólares al mes por cada soldado dedicado a operaciones de paz en cuerpos de Cascos Azules. Y con frecuencia adeuda esos reembolsos a los países que aportaron sus militares en tareas de paz, lo que puede mermar la capacidad de continuar operaciones de paz y emprender nuevas acciones en el futuro.

Esas operaciones de paz no estarían en riesgo inminente a causa del déficit del presupuesto regular de la ONU, pero dado que la ONU ya ha debido de tomar dinero de las reservas para misiones de paz, si no se resuelve su problema de liquidez podría agotarse esos fondos con las consiguientes implicaciones de gran escala.