La nueva guerra de Anaya es con Peña Nieto, no con José Antonio Meade

Foto: Agencia EL UNIVERSAL/Ariel Ojeda/

A punto de que se realice el tercer debate presidencial y cuando algunos suponían que las acusaciones de corrupción, lavado de dinero y tráfico de influencias de las que había sido acusado Ricardo Anaya eran parte del anecdotario de la disputa por el poder, se publicó en redes sociales un video donde Juan Barreiro, hermano de Manuel Barreiro, investigado por la PGR, afirma que aportaron dinero para la campaña de Anaya.

“Se le metió muchísimo dinero hasta ahorita para que gane. Se acercó por dinero, se hizo algo para hacerle llegar dinero en cuanto a unas bodegas. Se le dijo okey, tenemos estos terrenos, se hizo un crédito como hemos mencionado hasta ahorita”.

En ese video que inicia con la leyenda Ricardo Anaya no sólo lavó dinero para enriquecerse, sino también para financiar su campaña política. Lleva años traficando influencias con un grupo de empresarios, Juan Barreiro señala que Ricardo Anaya les entregaba información privilegiada para que compraran tierras y construyeran parques industriales, por lo que después les pidió dinero, ” través
de él se hicieron muchos parques industriales”. (Reforma, 8 de junio de 2018)

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La respuesta de Ricardo Anaya ante este video fue inmediata y la hizo circular también en redes sociales. En su respuesta dijo: “Responsabilizo al Gobierno de Enrique Peña Nieto por este nuevo ataque en mi contra, utilizando las mismas mentiras de hace algunos meses.

“El contenido de ese video es totalmente falso. Es una estrategia orquestada por el gobierno del Presidente Peña Nieto para dañar mi candidatura.

“Me atacan porque antier en la Ibero dije que Peña Nieto es corrupto y repetí que cuando sea Presidente sí me encargaré de que enfrente la justicia y, de resultar culpable, vaya a la cárcel.

“Sé que la guerra sucia en mi contra ya no va a parar de aquí hasta el día de la elección. A ti, mexicano, te pido: no les creas.Y a usted, Presidente Peña Nieto, lo responsabilizo de mi seguridad y de la de mi familia. No me va a doblar: no me voy a rendir. Vamos a ganar. México va a cambiar.

Hace algunos días el coordinador de campaña de Ricardo Anaya, Jorge Castañeda, en entrevista de prensa aseguro que existe un “pacto de impunidad” entre el presidente Peña Nieto y López Obrador “con miras a una transición en el Ejecutivo a favor del tabasqueño a cambio de no ir a la cárcel”. (El Universal, 6 de junio de 2018)

Parece que la declaración del Castañeda fue la señal para que Ricardo Anaya incorporara a su discurso de campaña esta afirmación, repetida en sus recientes etapas de campaña.

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Las afirmaciones discursivas de Castañeda y Anaya fueron negadas por el vocero de la Presidencia, Eduardo Sánchez que las minimizó al decir: “Son frutas de la temporada, por el proceso electoral que se vive en el país”.

El video donde Juan Barreiro comenta que financiaron la campaña de Ricardo Anaya, se inscribe en la guerra sucia que ha caracterizado las campañas de los partidos por la presidencia. Los candidatos rezagados aspiran a alcanzar al primer lugar en preferencias electorales que mantienen a López Obrador arriba.

Suponen quienes van atrás que deben ubicarse en el segundo sitio para alcanzar y rebasar, con credibilidad, al candidato de Morena y este supuesto hace que la diputa por el segundo lugar en las preferencias electorales se dispute con agresividad.

Faltan menos de veinte días para que terminen las campañas, después vienen tres días de “silencio” para que los ciudadanos “razonen” su voto y en este plazo es cuando los estrategas suponen que los ciudadanos traerán a su reflexión los argumentos y datos positivos y negativos sobre los candidatos, para elegir al que consideren que debe ser el presidente de la república.

Las campañas en estos días se están radicalizando y los candidatos hacen afirmaciones extremas para capturar la atención de los votantes. La estrategia de divulgar información negativa sobre los adversarios es compartida por los tres principales candidatos, hoy es el turno de Ricardo Anaya, pero también existe en proceso una campaña, vía teléfonos, en contra de López Obrador y existen filtraciones en algunos medios en los que se afirma que el gobierno de Peña Nieto ya no apoya la campaña de Meade, cerrando el flujo financiero.

Es previsible que el tono de la última etapa de la disputa por el poder se eleve y vuelva más estridente, porque los candidatos están apostando a erosionar la credibilidad de sus adversarios, para hacer que las preferencias electorales los beneficien.

Lo cierto en este proceso es que muchos ciudadanos que van a votar ya saben por quién lo harán y que la disputa sigue siendo conquistar el voto de los catalogados como Inciertos, que posiblemente lo son porque si reflexionan por quien van a sufragar y lo mantienen en secreto hasta que llegan a las urnas.

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