La nación indígena que podría hacer un hueco en el muro fronterizo de Donald Trump

La idea de Donald Trump de construir un muro en toda la frontera con México es equívoca en términos migratorios, económicos y de seguridad y, para miles de indígenas norteamericanos, representa además una afrenta a su patrimonio y cultura ancestrales.

En realidad, ya existe ese muro o valla fronteriza (construido sobre todo durante los gobiernos de Bill Clinton y George W. Bush) en un amplia extensión del límite sur de Estados Unidos y en donde no lo hay se debe por lo general a las peculiaridades agrestes del lugar, que son de por sí un freno sustantivo al cruce.

Un punto de acceso en la valla de estacas que divide la reservación Tohono O’odham, Arizona, EEUU, de Sonora, México, al otro lado. (Getty Images)

Por otro lado, su efectividad es cuestionable para frenar la inmigración pues el flujo de indocumentados en sí ha caído radicalmente en tiempos recientes, además de que construir y mantener ese muro sería costoso y complejo. Y por años se ha hablado, por ejemplo, del tránsito de un muro físico a una frontera vigilada con tecnología y del hecho de que una gran cantidad de personas indocumentadas llegaron vía aérea con visa de turista, no cruzando por vía terrestre.

Pero para la nación india Tohono O’odham, cuyos integrantes viven en el sur de Arizona y el norte de Sonora (México), la noción del muro fronterizo resulta especialmente ofensiva. Como narra el periódico The Washington Post, ese pueblo indio tiene en el lado estadounidense de la frontera una reservación tan grande como Connecticut, pero varios de sus sitios sagrados tradicionales y muchos familiares están del lado mexicano, en Sonora.

Personas caminan del lado mexicano de la frontera entre México y EEUU, marcada con una valla de estacas. Del otro lado es el territorio de la reservación Tohono O’odham en Arizona. (Getty Images)

En el web de la nación Tohono O’odham se indica que nueve de sus comunidades se ubican en México y se relatan los numerosos problemas que han sufrido por años, entre ellos la deportación por parte de la Patrulla Fronteriza de miembros de esa nación indígena que realizan migración entre sus tierras en ambos países para practicar sus tradiciones y creencias religiosas. Las leyes de inmigración ciertamente no reconocen su situación binacional como ese pueblo indígena considera que debería ser.

Ante ello, la noción de que sus tierras ancestrales queden divididas por un muro les resulta ominoso, y un golpe extra a las grandes dificultades que ya padecen los miembros de esa nación india que viven en ambos lados de la frontera, que con frecuencia cruzan de uno a otro país por razones económicas, familiares o religiosas. Por ejemplo, uno de los principales santuarios de los Tohono O’odham se encuentra en Magdalena de Kino, Sonora.

En testimonios difundidos por la estación de radio KJZZ, los líderes de la nación Tohono O’odham en el sur de Arizona han dicho que rechazan la idea de que se levante un muro fronterizo en sus tierras, que incluyen un área de 75 millas de frontera entre Estados Unidos y México.

Veronica Sam, de la tribu Tohono O’dham de Arizona, descansa junto a una estatuilla de San Francisco Javier en Magdalena de Kino, en Sonora, México, donde los Tohono O’odham celebran a ese santo. (AP)

Además, para poder levantar un muro en ese lugar sin el aval de los indígenas Tohono O’odham se requeriría, como se comenta en The Huffington Post, modificar el uso de la tierra en ese espacio, lo que implicaría promulgar una ley en el Congreso que separe el área fronteriza donde se crearía el muro de las tierras de la reservación. Proponer una ley así causaría considerable tensión y oposición, e incluso de aprobarse podría ser vista como una intervención hostil en los derechos legales de los pueblos nativoamericanos.

Es cierto que por el territorio de la reservación se han dado por años cruces de indocumentados, en una travesía muy difícil y dolorosa dado lo inhóspito del desierto. Y las poblaciones de la reservación en Arizona desean mayor seguridad fronteriza, pues han enfrentado problemas por violencia de traficantes de drogas y han aceptado con renuencia colocar obstáculos al paso de vehículos y dejado que la Guardia Nacional patrulle el área. Pero también se han quejado de que las autoridades no han sido respetuosas y han “militarizado” sus pueblos, según testimonios recogidos por el Huffington Post. Y no quieren muro, como han reiterado actualmente.

Indocumentados deambulan por el desierto en el territorio de la reservación Tohono O’odham en Arizona. (Getty Images)

Y políticamente habría una feroz oposición a levantar un muro en esa, y en general en muchas zonas fronterizas. Por ejemplo, en el caso de la reservación Tohono O’odham, además de la soberanía tribal de la que goza de acuerdo a la ley, su territorio es parte de distritos legislativos en los que, tanto a nivel de representante federal como de representante y senador estatal, los legisladores son demócratas, electos por abrumadoras mayorías el pasado 8 de noviembre.

Por lo pronto, al menos en esa área de Arizona, la idea del muro de Trump estaría topando con una pared singular, si bien no está claro (como no lo está tampoco a escala de toda la frontera) cuáles serán las acciones concretas del nuevo gobierno al respecto.

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