La mujer detrás de las fotografías más bellas de la NASA

POR YULEINA BARREDO-. Cuando a los 13 años, Carolyn Porco observó el planeta Saturno a través del telescopio de un vecino no imaginaba que se convertiría en la artífice principal de la famosa fotografía conocida como The Day the Earth Smiled (El día que la Tierra sonrió).

“The Day the Earth Smiled”/NASA

Así el 19 de julio de 2013, la sonda Cassini de la NASA se deslizaba en la sombra de Saturno para captar un mosaico panorámico que permitió a los científicos ver detalles de los anillos, siete de sus lunas y todo el sistema aprovechando la retroiluminación de los rayos del sol.

Dentro de las 323 imágenes que se capturaron entonces aparece un cuadrante donde se puede apreciar, como un diminuto punto en el espacio, la Tierra y su luna con la misma orientación.

Los sueños de Carolyn de escudriñar el cielo se hacían realidad. Ya en esa época lideraba el equipo de imagenología de la misión Cassini-Huygens, cuyo lanzamiento se hizo realidad el 15 de octubre de 1997 desde la estación de Cabo Cañaveral.

Pero su experiencia en esta disciplina se había sedimentado durante muchos años. En una entrevista a la revista Time, contaba que en los años 80 cuando trabajaba como miembro oficial del equipo de imágenes de la misión interestelar Voyager, la idea de fotografiar nuestro planeta natal desde el espacio le había rondado varias veces por la mente.

Sin embargo, la primera vez que lo propuso nadie la tomó en cuenta. No era necesario tomar una foto lejana de la Tierra -le dijeron- lo cual significaba dar un paso extra que podía poner en peligro la misión.

Carolyn Porco. (Photo by Frederick M. Brown/Getty Images)

Unos años más tarde, alrededor de 1988, supo que el famoso astrónomo y cosmólogo, Carl Sagan había tenido la misma idea. Fue entonces que ambos se unieron para convencer a la NASA de hacer la foto.

De tan magnífica colaboración nació Pale Blue Dot, tomada por el Voyager 1 el 14 de febrero de 1990, desde una distancia récord y como parte de la serie Family Portrait.

NASA/JPL

Tal vez no era la imagen más vistosa de la Tierra, pero sí una de las más inspiradoras. En ella, nuestro planeta aparece menor que un pixel, un diminuto punto en la inmensidad del cosmos, entre bandas de luz solar naranjas y amarillas dispersas por la óptica de la cámara.

Sagan convirtió la foto en una metáfora de la condición humana y la tomó como inspiración para escribir uno de sus libros.

Veinte años después del comienzo de aquella aventura, Cassini se volatilizó este 15 de septiembre del 2017 como un meteorito en la atmósfera de Saturno en un ardiente final para un impresionante viaje.

Durante los últimos años, Carolyn ha concentrado su atención en el estudio de Enceladus, la sexta luna más grande de Saturno. Hasta ahora sus hallazgos apuntan a la existencia de un océano global salado y rico en compuestos orgánicos que la convierten en la zona más accesible para la vida extraterrestre dentro del sistema solar.

Enceladus, una de las lunas de Saturno fotografiada por Cassini. (AP Photo/NASA)

También al frente del equipo de imágenes de la misión Cassini ha sido testigo de una serie de descubrimientos seminales sobre Júpiter.

Esta vasta experiencia en las investigaciones espaciales, le ha valido a Carolyn su participación como consultora en conocidas películas de ciencia ficción. La primera vez fue en 1997 para el filme Contact, basado en la novela homónima de su compañero Carl Sagan.

Le tocó específicamente asesorar a la actriz Jodie Foster en su personaje de Ellie Arroway. Más tarde, en el 2008, fue invitada por el director J.J. Abrams a unirse al equipo de Star Trek como consultora de imágenes planetarias.

​Getty Images.​

Con tales credenciales, pocos imaginan sus comienzos. Nació y creció con sus cuatro hermanos en el barrio neoyorquino del Bronx. Su padre, un inmigrante italiano, conducía un camión de pan y su madre era ama de casa.

Asistió a la Escuela Secundaria Cardenal Spellman donde también cursó estudios la jueza de la Corte Suprema, Sonia Sotomayor. Más tarde, fue a la Universidad Estatal de Nueva York, en Stony Brook. De ahí al Instituto Tecnológico de California como estudiante de postgrado. Y siempre con la mirada puesta en las estrellas.

Para esta apasionada del cosmos “el cielo ni siquiera era el límite” como bien aseguraba el presidente John F. Kennedy en los años 60. Después de sus experiencias en el Voyager y el Cassini, Carolyn formó parte de la misión espacial New Horizons que despegó en el 2006 desde la Tierra para viajar hasta Plutón.

Era la primera vez que una sonda robótica terrestre se acercaba al distante planeta enano. Tras dejar atrás a Plutón, la sonda llegaría hasta el cinturón de Kuiper. Los humanos nunca se habían aventurado hasta ese momento a explorar una región en los límites exteriores de nuestro sistema solar.

Era como abrir una ventana al pasado y ella era testigo, y en parte protagonista, de tal hazaña.

En el 2015, las imágenes que devolvió la nueva nave espacial de la NASA fueron reveladoras. En una de tantas, se muestra el lado de la noche de Charon, el más grande de los cinco satélites naturales de Plutón, contra un campo de estrellas.

Desde su primer trabajo como analista de datos de la misión Voyager hasta la actualidad han brillado muchas lunas. Aquellas primeras fotografías de nuestro sistema solar, enamoraron a Carolyn Porco quien nunca más pudo apartar su mirada de la inmensidad cósmica. Para ella siempre habrá una imagen nueva por descubrir, a miles de millones de kilómetros de distancia.