La mejor prueba de recursos humanos para Edison: una sopa

Todo el mundo ha oído hablar del conocido inventor estadounidense Thomas Edison, pero quizás sus los métodos que utilizaba para contratar a sus empleados. Edison invitaba a comer a los candidatos y pedía para ellos un plato bastante simple: sopa. Sin embargo, la forma que éstos tenían de comerla decía mucho de sus métodos para trabajar.

¿Y cómo podía el prolífico inventor Thomas Edison utilizar la sopa para contratar gente? La técnica es sencilla: si el posible futuro empleado le echaba al plato sal o pimienta, quedaba automáticamente descartado. Para Edison, las presuposiciones y los prejuicios no eran buenos amigos de la innovación, por lo que presuponer que la sopa está sosa antes siquiera de probarla era sinónimo de falta de creatividad.

Pero “la prueba de la sopa” no era la única a la que se enfrentaban quienes querían trabajar con el inventor. Además, debían contestar a un cuestionario de nada más y nada menos que 146 preguntas que ni Einstein ni el propio hijo de Edison superaron. Al parecer, el inventor del fonógrafo, el primer dispositivo capaz de grabar una vibración sonora, elaboró esta prueba al sentirse frustrado por la falta de conocimientos de los candidatos. Edison resultó ser un hombre de lo más exigente.

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