La mejor futbolista del mundo juega en Barcelona

La futbolista holandesa Lieke Martens también fue la ganadora del premio de la UEFA como la Jugadora del Año de la temporada 2016-2017. / Foto: SID

El fútbol femenino está a años luz de su hermano mayor, el masculino. No sé si para bien o para mal. Creo más lo primero que lo segundo. Tiene todavía ese tufillo de fútbol amateur -sin serlo-, de fútbol de barrio. Donde jugar prevalece ante el negocio. Eso lo confirmé la tarde-noche del miércoles 15 de noviembre, en Barcelona, cuando se enfrentaron el FC Barcelona y el FK Gintra, en el partido de vuelta por los octavos de final de UEFA Women’s Champions League.

Llegué temprano. Media hora antes del pitido inicial. A diferencia de los días de partido del otro Barça -el de Leo Messi y compañía, bien sea por Liga, Copa o Champions-, los usuarios disfrutamos de amplio espacio en el metro. Sin apretujos del tipo anchoa de lata. Ya en el Mini Estadi no había rastro alguno de grandes conglomeraciones de gente. Ni ultras gritando ni forofos del equipo visitante escondiendo su camiseta. Ni mil policías para guardar la seguridad ni operativo antiterrorista dispuesto. Una noche solo para mirar jugar a la pelota. Fútbol sin gluten.

Partido de los octavos de final de la UEFA Women’s Champions League. El FC Barcelona Femenino recibió al FK Gintra, en el Mini Estadi, Barcelona, 15 de noviembre de 2017. / Foto: Wilmar Cabrera

En mi caso, llegué para ver a Lieke Martens, recién elegida ‘The Best’, la mejor futbolista del mundo, según la FIFA. Aunque muchos aficionados lo saben, otros no, la delantera holandesa de 24 años integra, a partir de esta temporada, el equipo azulgrana que dirige Fran Sánchez. Lieke ha disputado la mayoría de partidos desde que aterrizó en la ciudad. Liga Iberdrola y Champions Femenina; sin embargo, todavía le hace falta integrarse un poco más al juego del equipo. Explotar todo su potencial en favor del FC Barcelona. Todo ese poderío que la caracteriza y la hace un cóctel que mezcla regate, verticalidad, velocidad y gol.

La jugadora del Barcelona Lieke Martens pelea un balón durante un partido. EFE/Archivo

Mientras la música pop se escuchaba por el sistema de amplificadores del Mini Estadi, los dos equipos calentaron sobre el césped. Las jugadoras locales se mostraban confiadas por el 0-6 con el que sellaron el juego de ida, en Lituania. Las visitantes, serias y concentradas. A lo suyo. Buscaban revertir el resultado. En el fútbol todo puede pasar, pero superar un 0-6 es una faena casi imposible. Desde su zona, el técnico Rimantas Viktoravicius las seguía con su mirada y arengaba a más.

Busqué a Martens entre las chicas del Barça que hacían el rondo. Pelota iba, pelota venía. No estaba. Intenté localizar su melena rubia y sus 1,70 metros de estatura. ¿Dónde estaría el dorsal 22? Miré entre las jugadoras que vestían chaleco y que estarían destinadas al banco de suplentes. No estaba. Frases suyas, de las tantas entrevistas que ha dado estos días, dieron vueltas por mi cabeza: “Vine al Barça porque juega el mejor fútbol del mundo”. “Estoy aprendiendo castellano, luego seguiré con el catalán”. “No ficho por un club para jugar, ficho para ganar títulos”.

Un escena del juego FC Barcelona Femenino contra el FK Gintra, al fondo las gradas vacías del Mini Estadi. Solo asistieron 707 personas al escenario deportivo con capacidad para 15.000 personas. / Foto: Wilmar Cabrera

El partido comenzó con 707 espectadores en las tribunas del Mini Estadi, donde caben 15.000. Era una fría noche de otoño pero era la Champions, era el Barça Femenino, con entradas gratuitas, y aun las otras 14.293 sillas no estaban ocupadas. Ni se ocuparon. Las 22 chicas, que en el campo disputaban el partido, no se inmutaron. A lo suyo, aunque parecía más un juego a puerta cerrada. Se escucharon sus gritos, pidiendo la pelota; sus exclamaciones, reclamando una falta, sus ¡ay! Se oyó todo. Hasta el golpe de los botines al chutar el balón.

El domino del equipo catalán fue total. Se jugó en una mitad del campo. La del FK Gintra. “Una herradura”, dirían en mi pueblo. Así llegaron los goles de Alexia Putellas (min. 35), Toni Duggan (min. 44) y Alekperova (min. 76, en propia puerta). Una espectadora en una silla, detrás de donde servidor estaba, bajo una manta que la arropaba, exclamó un “¡Ay! las blancas casi no la tocan, pobres”. Las blancas eran las del Gintra.

El equipo FK Gintra, de Lituania, posa para los fotógrafos en el partido contra el FC Barcelona Femenino, por los octavos de final de la UEFA Women’s Champions League, en el Mini Estadi de Barcelona./ Foto: Wilmar Cabrera

Al final, gracias a un colega que me sirvió de confidente, descubrí que, tras las victorias contra el Madrid (7-0), Sporting Huelva (3-0), por la Liga de España, y la goleada en Lituania, en el juego de ida por los octavos de la Champions, a última hora, el míster del Barça decidió darle descanso a las titulares habituales: Sandra Paños, Mapi León, Vicky Losada y Lieke Martens.

No hay forma. Tendré qué esperar unas semanas más para ver en acción a la jugadora que recibió el trofeo como ‘The Best’ de manos de su ídolo el internacional Marco Van Basten. A propósito no fue en la gala de Londres. Fue en Holanda, donde disputó la Eurocopa Femenina, y salió campeona con su selección. En ese torneo anotó tres goles y fue elegida “la mejor futbolista”. Por eso y porque el fútbol femenino a este nivel tiene todavía mucho de ese algo romántico que el otro fútbol, el de los hombres, ha perdido en pos del negocio, volveré. Regresaré otro día al Mini Estadi para ver jugar a la mejor futbolista del planeta.

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