El fútbol debe meterse en la burbuja antes de que explote

Albert Ortega
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MADRID, SPAIN - JANUARY 22: Javier Tebas, President of La Liga, talks during the presentation of a report on football consumption in bars in Spain at La Liga building on January 22, 2020 in Madrid, Spain. (Photo by Oscar J. Barroso / AFP7 / Europa Press Sports via Getty Images)
Javier Tebas durante un acto de LaLiga, esta temporada. (Foto Oscar J. Barroso / AFP7 / Europa Press Sports via Getty Images)

La idea de implantar concentraciones de régimen cerrado hasta finalizar el campeonato ha sobrevolado el fútbol español de manera constante desde que se empezó a barajar la vuelta de la Liga. Un pensamiento que debería empezar a cobrar más fuerza. Los jugadores, representados a través de la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE), catalogaron de “anticonstitucional” la propuesta y se cerraron en banda en su día. Sin embargo, los últimos acontecimientos enseñan que el destino del fútbol pasa por meterse en una burbuja hasta que pase la tormenta al más puro estilo NBA y ACB.

Con las condiciones sanitarias actuales, parece prácticamente imposible seguir con el deporte de élite tal y como lo conocíamos. El brote en el Fuenlabrada sumado a los positivos en Real Madrid, Real Zaragoza, Sevilla y UD Almería han abierto la caja de pandora justo cuando el plan de Javier Tebas estaba a punto de cruzar la línea de meta. A la falta de transparencia de LaLiga y el Fuenlabrada como club -no los jugadores- para saber qué ha fallado en el protocolo, se ha sumado el breve período vacacional de los futbolistas que jugarán competición europea en unos días y de los que han de preparar el play-off de ascenso a Primera. Mientras, los focos de contagio no paran de aumentar en el territorio español.

Mirémoslo así. Durante un mes y medio de partidos cada tres días no se registró ni un solo positivo entre Primera y Segunda División. En cambio, en una semana, se han registrado hasta 32 positivos entre plantilla y cuerpo técnico de Fuenlabrada, Sevilla, Madrid, Zaragoza y Almería. ¿Qué ha sucedido entre medio? La mayoría de jugadores han aprovechado el parón para descansar, relajarse y viajar. En el momento en que se ha pinchado la burbuja de la Liga basada en someterse a tests continuamente y los futbolistas han escapado al control de la competición, el riesgo de contagio se ha disparado.

Sin saber cuándo se podrá reanudar el play-off de Segunda ni cómo se cerrará el campeonato, la intención de empezar la temporada 2020/21 el 12 de setiembre se vislumbra compleja. Por una parte, surge la duda de cómo se podrá evitar una situación como la actual si el control sanitario disminuirá al no competir cada 3 días. Por otra, queda ver cómo el fútbol no profesional y el fútbol base podría sobrevivir a las consecuencias de un brote de contagios en sus competiciones al no contar con los mismos recursos que el deporte de élite.

La rueda de la Liga ha seguido girando respaldada en la necesidad económica de repartirse el pastel de los derechos televisivos. Ahora, con el Pacto de Viana resquebrajándose sobre el mapa del territorio, toca pensar en si el fútbol español, que siempre han vivido en su particular burbuja, no debe bajar a la tierra como el resto de mortales y barajar la única posibilidad que aparece en el horizonte para continuar con el deporte: un plan sin fisuras basado en una burbuja que no se pinche al notar el mínimo impacto.

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