La isla paradisíaca en la que matan a todo el que se acerca

El que entra en la isla Sentinel del Norte no suele salir con vida. Su población está compuesta por una tribu que reniega de cualquier contacto que provenga de civilizaciones modernas y así lo hacen saber por medio de insultos, ataques e incluso asesinatos.

La pequeña isla se encuentra en el archipiélago de Andamán, en el golfo de Bengala, Océano Índico, y está administrada por el gobierno de la India. Sin embargo esa administración es muy limitada debido a la agresividad de unos habitantes que dan la bienvenida a cualquier elemento externo con una hostilidad y violencia que acabaron por la prohibición del gobierno a acercarse a la isla.

Se cree que los sentineleses llevan miles de años habitando en este remoto emplazamiento con clima tropical y todo lo necesario para subsistir. Se trata de unos aborígenes de piel negra con reminiscencias a culturas africanas más que a la india. Andan desnudos y están provistos de todo tipo de armas rudimentarias como lanzas, arcos y flechas. En algunas imágenes, aparecen con cuchillos de metal, lo que indica que en algunos momentos sí tuvieron contacto con extranjeros.

Como cuando el antropólogo, Triloknath Pandit, se obsesionó con la idea de contactar con la tribu entre 1991 y 1997 ofreciéndoles cocos y otras frutas. Sin embargo, el tsunami que azotó al Océano Índico en 2004 dejó en evidencia las prioridades del gobierno de la India, ya que no enviaron ayuda alguna hasta pasados varios días. En 2006, dos pescadores indios, Sunder Raj, de 48 años, y Pandit Tiwari, de 52, se acercaron demasiado a la isla y fueron atacados por los habitantes de la isla. Ambos perdieron la vida. Desde ese momento, se prohibió cualquier acercamiento tras imponerse una zona de exclusión de tres millas (casi cinco kilómetros) alrededor de la isla.

El porqué no se produjeron actuaciones más severas con la tribu para controlar completamente este emplazamiento tiene que ver con el poco valor estratégico del lugar, también con la dificultad de acceso debido a una barrera de coral y a la falta de recursos que resulten interesantes para nuestra civilización.

Recientemente, el gobierno indio dejó claro que no pretende interferir en la cultura de la tribu y que no tomarán medidas contra los isleños si matan a quien se acerque más allá de esos límites. Por tanto, se les otorgó un derecho, para muchos pueblos arrebatado, que les permite llevar su estilo de vida aislado e incluso se les permite asesinar ciudadanos indios sin ningún tipo de juicio. Es por ello, que las autoridades prefirieron adoptar medidas preventivas para que nadie se acerque a ellos, en lugar castigar a los isleños que atacan mortalmente a los extranjeros que traten de poner un pie en su tierra.

Se trata de una de las tribus más violentas que existen en el planeta, comparable con otros lugares remotos como Papúa Nueva Guinea.