La investigación científica salió bien parada en el presupuesto de EEUU a pesar de lo que había pedido Trump

Jesús Del Toro

En su esquema presupuestal, Donald Trump planteó recortes en el gasto federal para casi todo lo que no fuese defensa y seguridad nacional y en ello las instituciones públicas dedicadas a la investigación científica iban a resultar fuertemente trasquiladas.

Con todo, al menos en el presupuesto parcial aprobado para mantener en operación el gobierno de aquí al 30 de septiembre, cuando concluye el año fiscal 2017, varias entidades científicas clave del país resultaron favorecidas o no tan severamente afectadas como inicialmente se temía.

Miles marcharon en Washington DC el pasado 22 de abril en defensa de la ciencia y del papel de los datos y el rigor científico en las políticas públicas. (AP)

Los legisladores que durante el pasado fin de semana lograron un acuerdo presupuestal al final no abandonaron a varias instituciones científicas clave, en lo que posiblemente habría tenido influencia la singular marcha de científicos que, en Washington DC, alzaron la voz en defensa de su actividad y de su importancia en la definición de políticas públicas. Además, varios de los proyectos que mantuvieron o incluso incrementaron su presupuesto han tenido, a lo largo del tiempo, apoyo y simpatía en el Congreso.

Todo ello evitó o mitigó la tijera que la Casa Blanca habría querido imponer a varios de ellos.

Así, como comentó el portal Buzzfeed, los Institutos Nacionales de Salud, entidades públicas trascendentales en la investigación biomédica, recibieron 2.000 millones de dólares adicionales en su presupuesto vigente hasta el 30 de septiembre, un incremento de 6% para llegar a un total de 34.000 millones de dólares. Esta alza es destacada si se considera que la propuesta de Trump, en realidad, era quitarle a esos Institutos 1.200 millones este año.

Los recursos recibidos por esas instituciones apoyan, por ejemplo, la investigación para combatir el cáncer y el Alzheimer. Según Buzzfeed, durante audiencias realizadas previamente, pacientes afectados por enfermedades, algunos de ellos en estado terminal, testificaron ante comisiones del Congreso y su presencia y sus voces, junto a campañas de publicidad que criticaban a los legisladores que  apoyaban recortes a la investigación de la cura y tratamiento de sus males, fueron poderosas. Todo ello al final confluyó no solo en salvar el actual presupuesto de esos institutos, sino en incrementarlo. Al menos por lo que queda del año fiscal 2017.

Y aunque sí sufrió pérdida, el recorte de 3% en el presupuesto de la Agencia de Protección Ambiental –una entidad que no es precisamente de las favoritas de Trump y cuyas regulaciones el presidente se ha aprestado a mermar– no fue tan agudo como se temía.

Otros no quedaron mal parados.

La agencia espacial NASA también se vio favorecida, pues recibió 628 millones de dólares adicionales de lo originalmente previsto para este año, y 368 millones más que lo que obtuvo en 2016, de acuerdo a SpaceNews. Algunas áreas de la NASA ciertamente sufrieron mermas pero otras fueron favorecidas por el presupuesto. Por ejemplo, el programa de exploración espacial obtuvo mil millones adicionales, lo que le permitirá redoblar los trabajos en el desarrollo de los nuevos cohetes y vehículos espaciales de Estados Unidos. En contrapartida, programas como el de la Estación Espacial Internacional y el de tecnología espacial vinculado a ciertos satélites recibieron menos de lo solicitado.

El programa de naves espaciales de la NASA fue de los favorecidos con alzas presupuestales en lo que queda de 2017. La imagen es una recreación de la futura nave Orion y el supercohete SLS. (AP)

La Agencia Nacional de los Océanos y la Atmósfera, que es de crucial relevancia en el pronóstico del tiempo y en la previsión del clima, obtuvo un aumento de 3.5% para sus actividades de investigación, de acuerdo a la revista Science, aunque en total la agencia encara un recorte de 1% en comparación con 2016.

En general, de acuerdo a Science, el gasto federal autorizado en actividades de investigación y desarrollo se elevará en 2017 en 5%, para llegar a 155.800 millones de dólares, lo que podría ser un indicador auspicioso para 2018.

Con todo, no todo ese dinero va a actividades científicas en el ámbito civil, como en el caso de los Institutos Nacionales de Salud y la NASA, pues más de la mitad de ese monto, casi 83.000 millones de dólares, es para financiar investigación científica/tecnológica de uso militar.

En ese contexto, ¿en qué posición quedan las instituciones científicas públicas de cara a 2018?

Los legisladores al parecer se mostraron comprensivos, pero será la actitud de la Casa Blanca con miras al presupuesto de 2018 lo que definirá las posibilidades futuras. En cierto modo, Trump hizo concesiones en los recursos para cerrar 2017 para no añadir más crisis presentes a su atribulada gestión, pero quizá no estaría tan dispuesto en lo relativo a 2018.

Una frase que el presidente dijo en Twitter sobre que “nuestro país necesita un buen ‘cierre’ en septiembre para arreglar este desastre”, al parecer alude a que en la negociación que se dará en ese mes para el presupuesto de 2018 Trump está dispuesto a jugar la carta del cierre del gobierno para lograr que se aprueben sus designios. Y aunque el tuit se refiere a los demócratas en el Senado, entre líneas hay un mensaje también para los republicanos: Trump no será tan complaciente  en las negociaciones presupuestales que vienen como lo fue ahora.

O eso es lo que parece, pues la misión de desentrañar las intenciones y motivos detrás de cada tuit de Trump se ha convertido en una suerte de deporte, o cábala, de políticos, medios y analistas.

Por el momento, la ciencia en las instituciones públicas tiene combustible para seis meses más, pero se trataría meramente de una calma ante una posible y ruda tormenta futura, de pronóstico reservado.

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