La gran esperanza de Wall Street este año: que la Fed tenga que bajar las tasas

Los mercados apuestan (o rezan) porque la Fed haga lo contrario de lo que dice y baje las tasas de interés este mismo 2023. Foto: Getty Images.
Los mercados apuestan (o rezan) porque la Fed haga lo contrario de lo que dice y baje las tasas de interés este mismo 2023. Foto: Getty Images.

En 2022 se habló y mucho en los mercados del pivot, es decir de cómo la Reserva Federal iba a cambiar de forma radical su política monetaria para pasar de subidas rápidas de tipos a bajadas. En 2023 economistas, analistas e inversores mantienen muy viva esta conversación dada la evolución a la baja de la inflación en EE.UU y también a nivel global, lo que redobla el optimismo.

Hay un lugar donde no se tiene ese punto de vista: la propia Reserva Federal.

Es más cuando los gobernadores de la Fed hablan de esto es para cortar en seco la posibilidad de que ocurra. De hecho, muchos de los miembros de su Comité Abierto no hacen más que remachar el mensaje de que, dadas las circunstancias, los tipos de interés no solo tienen que subir más sino que deben estar en niveles altos durante mucho tiempo.

La misma economía, dos posiciones.

Cuando hace unos días el presidente de la Reserva Federal de Atlanta, Raphael Bostic, respondió en un evento a la pregunta de cuánto tiempo iban a estar los tipos por encima del 5% su respuesta fue tajante. “En tres palabras, por mucho tiempo”, contestó.

La Fed subió 75 puntos básicos cuatro veces seguidas seguidas en 2022 y puso el punto final al año con un alza de medio punto. El 31 de enero y 1 de febrero se reunirán de nuevo y es muy probable que al 4.25%-4.50% en actual se le añada un cuarto de punto más. La Autoridad Monetaria sigue empeñada en mantener una posición dura porque, aunque la inflación está lejos de su pico de 9.1% en junio y ha ido retrocediendo poco a poco en los últimos seis meses, la presión en los precios sigue siendo elevada.

Las actas de su última reunión dejaron claro que ninguno de los participantes piensa que es apropiada una política menos restrictiva que la actual en 2023. Ninguno.

En diciembre la caída de los precios de la gasolina y los billetes de avión permitieron que el año se cerrara con el coste de la vida un 6.5% más alto que el mismo mes del año anterior, menos que el 7.1% de noviembre pero a juicio de la Fed, e incluso de los analistas de mercados, aún unas cotas muy elevadas.

La Fed estudia a los datos que tiene y las previsiones que hacen sobre crecimiento, empleo e inflación para tomar decisiones. Son indicadores con demora. Los mercados, por su parte, descuentan escenarios futuros —con frecuentes incertidumbres—.

Los miembros de la Fed mantienen que tendrán que mantener las tasas altas durante un buen tiempo, pero los inversores aseguran que el banco central se verá obligado a bajarlas. ¿Cuestión de fe? Foto: Getty Images.
Los miembros de la Fed mantienen que tendrán que mantener las tasas altas durante un buen tiempo, pero los inversores aseguran que el banco central se verá obligado a bajarlas. ¿Cuestión de fe? Foto: Getty Images.

Los argumentos optimistas de los mercados

Ahora en los mercados se ve como la tendencia a la reducción de la inflación se va a acelerar porque los salarios ya no crecen con la fuerza de hace unos meses y la creación de empleo pierde algo de fuelle lo que resta fuerza a la presión en los precios de los servicios — que es lo que preocupa a la Fed—. Los mercados anticipan que la inflación en servicios, una vez eliminada la presión de los alquileres, que de momento sigue al alza, va a caer. Para mediados de años los costes de vivienda también registrarán las rebajas que se están empezando a ver en los contratos.

Y mientras se llega al objetivo del 2% de inflación de la Fed, una política monetaria restrictiva rebaja la posibilidad de escapar de una recesión por pequeña que esta sea, algo que pone mucha presión en los inversores y que normalmente obliga a la Autoridad Monetaria a optar por una política acomodaticia, es decir, bajar tipos.

Scott Wren, economista senior y estratega de mercados globales de Wells Fargo decía recientemente en una nota que alguno de los factores que contribuyen a la rebaja de la inflación “se debe a la recesión que esperamos que ocurra en 2023”. Wren, admite que la inflación es aún elevada y por encima del objetivo de la Fed pero según avanza el año en la segunda mitad, “creemos que los mercados de acciones reaccionarán positivamente a una mejora de las previsiones económicas y la posible rebaja de tasas de interés".

Barry Gilbert, estratega de LPL entiende que el equipo liderado por Jay Powell en la Fed quiera estar seguro de que no va a haber un rebaja en la presión de precios para que esta suba luego como un yo-yo, algo que ocurrió en los setenta. Este estratega cuenta con una rebaja de tipos, no obstante. ¿Cuándo? “Nuestro escenario es que la economía se desacelerará lo suficiente para que la Fed considere rebajar tasas en algún momento del segundo semestre del año”.

A la vista del último informe de empleo, Liz Ann Sanders, directora gerente y jefa de estrategia de Charles Schwab & Co. explicaba en su análisis que va a ser difícil que la Fed pueda evitar una recesión y aumento del desempleo con su capacidad de rebajar la actividad económica. La clave es dónde van a quedar los precios y los salarios cuando desciendan y por cuánto tiempo para que se de el volantazo.

Los economistas de BNP ven cómo el mercado cuenta con el pivot a partir de junio aunque creen que es algo prematuro hablar de ello. En Oxford Economic se comparte esta visión. “A diferencia de lo que espera el mercado no contamos con rebajas de tipos hasta 2024 lo que sugiere que las valoraciones de las acciones van a mantenerse bajo presión porque sería muy inusual que hubiera una recuperación sostenida [en las cotizaciones] antes de que las tasas lleguen a su máximo”.

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