La foto de Hitler con la niña judía que fue su amiga que vale 11.500 dólares

La subasta de una imagen de Adolf Hitler con la pequeña Rosa Bernile Nienau en la que ambos posan relajados y sonrientes ha vuelto a sacar a la luz una de esa historias que fueron un auténtico quebradero de cabeza para el régimen nazi. Y es que la de la foto, por la que se han pagado 11.500 dólares (casi 13.000 euros) según informa BBC Mundo, no era uno más de los muchos niños con los que se fotografió al dictador con motivos propagandísticos. Ella era, pese a su diferencia de edad, su amiga y tenía ascendencia judía.

Rosa Bernile Nienau se carteó durante cinco años con Adolf Hitler hasta que sus colaboradores le obligaron a zanjar su relación de amistad con la niña tras descubrir su origen judío. (Foto: Captura de la ficha en Alexander Historical Auctions)

El origen de esta relación de cariño y amistad entre Hitler y Rosa se fraguó en 1933 con la visita que la niña y su madre hicieron un día a Berghof, la residencia de vacaciones que el Führer tenía en Los Alpes. Ellas eran visitantes como cualquier otro hasta que alguien informó a Hitler de que la niña y él tenían algo en común: ambos cumplían años el mismo día, el 20 de abril.

Eso hizo que la pequeña despertase el interés y la simpatía del dictador alemán, que la invitó junto a su madre a merendar. Durante sus charlas descubrieron que la fecha de su nacimiento no era lo único que compartían. Como recoge ABC, Rosa era huérfana, su padre, médico de profesión, murió durante la Primera Guerra Mundial y, como Hitler, había conseguido la Cruz de Hierro de Primera Clase.

Durante aquella merienda, que incluyó un paseo muy bucólico y fresas, el fotógrafo oficial del Führer, Heinrich Hoffmann, tomó varias instantáneas. Una de ellas, la subastada ahora. Se encariñaron el uno del otro y conectaron. Tanto es así, que durante unos años se cartearon, incluso después de que colaboradores de Hitler descubriesen que la niña tenía ascendencia judía por vía paterna. Según la ley alemana de entonces, eso la convertía en un ser inferior al que perseguir.

Sin embargo, y pese a saber sus orígenes, al Führer no le importó y contradiciendo los consejos de quienes tenía alrededor, continuó intercambiando cartas con la niña. En estas misivas se podía leer cómo ella se dirigía a él como ‘tío’ y en la residencia de Berghof se la conocía como ‘la hija del Führer’. Fue en una de esas cartas en la que su amigo le envió esta foto con una dedicatoria.

“La querida y considerada Rosa Nienau, Múnich, 16 de junio de 1933”, se puede leer en la imagen, sobre la que Rosa dibujó flores y un trébol. Su relación de amistad se complicó cuando uno de los colaboradores de Hitler, Martin Bormann, se enteró de que los orígenes de la niña no eran arios al 100%. Entonces intentó que el líder nazi cortase la comunicación sin éxito.

No dejó de intentarlo y prohibió a madre e hija volver a aparecer por la residencia alpina. Cuentan que cuando el Führer se enteró entró en cólera. Cinco años y 17 cartas después, la comunicación quedó rota por completo. Un año después de aquello, en 1939, estalló la Segunda Guerra Mundial, en la que se estima que murieron seis millones de judíos.

Rosa, la niña que fuese amiga del culpable de tantas muertes, falleció en 1943 en un hospital de Múnich a la edad de 17 años y víctima de la polio. La agencia Alexander Historical Auctions de Maryland ha resucitado su historia con la subasta de una de las pruebas de su amistad con el dictador alemán.

“Hitler fue fotografiado a menudo con niños con fines propagandísticos. Lo sorprendente de esta foto es que parece que tenía una afinidad genuina con la pequeña”, ha declarado al Daily Mail el subastador Bill Panagopulos.