La falta de autoestima de Trump genera decisiones “peligrosas”, según un psicoanalista

El presidente Donald Trump. (Alex Brandon/AP)

Un destacado psicoanalista especializado en comprender las personalidades narcisistas dice que el presidente Trump sufre de una grave falta de autoestima, lo que hace que anhele la aprobación de los demás hasta el punto de estar dispuesto a asumir riesgos “peligrosos” solo para parecer un “ganador”.

Michael Maccoby es el editor de un nuevo libro, Perspectivas psicoanalíticas e históricas sobre el liderazgo de Donald Trump, que incluye evaluaciones del estilo de liderazgo de Trump por parte de múltiples profesionales de la salud mental. Él y una de las colaboradoras del libro, la doctora Judith Logue, fueron entrevistados esta semana en el podcast de Yahoo Noticias Skullduggery, en el que hablaron del tipo de personalidad y el estilo de liderazgo de Trump.

“Es el tipo de persona cuyo sentido de la identidad depende de que otras personas significativas reafirmen su importancia”, dijo Maccoby en la entrevista. “Se ve a sí mismo como una mercancía. Cuando no se reafirma, si no se siente como un ganador, experimenta una sensación horrible, por lo que hará todo lo posible para lograrlo”.

El padre de Trump jugó un papel importante en su formación y solía decirles a sus hijos que las personas se pueden separar en dos categorías: ganadores y perdedores. Esa experiencia temprana ayudó a formar la personalidad de Trump, según Maccoby.

“Su autoestima no se basa en cualidades internas”, apuntó Maccoby. “Su autoestima se basa totalmente en las clasificaciones de los demás ‘¿Dónde se ubica en el mercado de la importancia?’, y eso lo convierte en una persona profunda y realmente desesperada por obtener aprobación constante. Por eso exige salir y darle una charla a sus seguidores, a pesar de que en este momento es peligroso. Necesita ese refuerzo”.

Los comentarios de Maccoby y la publicación del libro podrían resultar controvertidos a la luz de la llamada regla de Goldwater, un edicto adoptado por la Asociación Americana de Psiquiatría que prohíbe a los psicoterapeutas diagnosticar figuras políticas a las que no han tratado personalmente. La regla data de un notorio incidente durante la campaña presidencial de 1964 cuando la revista Fact publicó una encuesta de psiquiatras practicantes que mostró que una gran mayoría creía que el entonces candidato republicano, el senador Barry Goldwater, era mentalmente incapaz de ejercer la presidencia. Más tarde Goldwater los demandó y ganó la batalla por difamación contra la revista.

Michael Maccoby y Judith Logue. (Sandylee Maccoby; judithlogue.com)

Pero Maccoby insistió en que sus comentarios sobre Trump no violan la regla de Goldwater.

“No estamos diagnosticando”, aclaró Maccaby. “Lo que estamos haciendo es entender. Estamos haciendo lo que haría un historiador”.

La evaluación de Maccoby sobre el estilo de liderazgo de Trump es especialmente notable, ya que se trata de uno de los únicos académicos cuyo trabajo ha sido citado por el propio Trump de manera positiva. En su libro de 2004, Trump: piensa como un multimillonario, el presidente escribió que el libro de Maccoby El narcisista productivo “plantea un argumento convincente de que el narcisismo puede ser una cualidad útil si estás intentando poner en marcha un negocio. Un narcisista no escucha a los detractores”.

La investigación de Maccoby sobre el narcisismo lo ha llevado a formarse diversas opiniones sobre varios titanes corporativos muy exitosos que, según él, son personalidades narcisistas de tipo normal. Pero dijo que difieren significativamente del presidente.

“Existe un tipo de personalidad que tiene una gran necesidad de cambiar las cosas, posee muy poca conciencia y mucha energía. Algunas de esas personas pueden ser productivas, como podría ser el caso de Jeff Bezos, Steve Jobs o Elon Musk. Ese es el tipo de persona con la que se compara Trump”, dijo Maccoby. “Sin embargo, Trump no se parece en nada a esas personas. Realmente, no es esencialmente una personalidad narcisista. Es básicamente una personalidad de marketing”.

Suzanne Smalley