La falsa piscina que provoca burlas para el gobierno de la ciudad de Buenos Aires, Argentina

Buenos Aires Ciudad

POR: Lez

Cualquier idea para refrescar el cuerpo es buena cuando el termómetro marca 38 grados Celsius y la sensación térmica de 40 grados obliga a las autoridades de la ciudad de Buenos Aires a decretar una alerta naranja. La ola de calor es sostenida y son 200 kilómetros cuadrados de cemento y asfalto desde los cuales cada verano emerge el olor a plástico quemado. Sin embargo, una foto tomada por un dron en la que se observa ahora la silueta de una nueva piscina, en vez de alegrar, ha vuelto a producir otra algarabía en la red.

No solo los simples internautas repararon en el espejismo visible junto al Río La Plata, le maldicen y oportunamente lo traen a colación entre pullas políticas, sino que al generalizarse la queja llegó a sitios de sátira explicita como el grupo Eameo, un proyecto que desde hace tres años hace de la última noticia oportunidad para sonreírse y pensar. “Ceci n’est pas une playa”, dicen en Twitter en evidente referencia al Ceci n’est pas une pipe de René Magritte, porque ¿era o no una piscina?

Y es que cuando se mira bien resulta que la piscina en verdad es una silueta azul producida, no por la mente humana que en medio de tanto vapor clama por espejismos, sino por las autoridades. Lo que parecía una pileta, alberca o refrescante charco para pasar el rato es una lona desplegada en la sección para los niños encima de la que, como mínimo, se puede refrescar el cuerpo poniéndolo un rato bajo alguna de las duchas allí instaladas.

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Por eso han tirado a broma que en la foto la gente parezca caminar sobre el agua o que, en verdad, en lugar de ofrecer un espacio refrescante el público el veraneante deba conformarse con un buen tramo que en lugar de aminorarle podría incrementar su sensación de calor.

Pero, tampoco la playa es una playa, al menos no una de esas con la que centraría su publicidad cualquier agencia de viajes. Se trata de una idea impulsada desde el 2008 por el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires que encabeza hoy Horacio Rodríguez Larreta para estimular a los porteños que no se van a ninguna parte y que carecen de recursos para tomar un avión a donde hay playas verdaderas.

El programa Playas de Buenos Bures es disfrutable en algunas zonas como esta que aprovecha la desembocadura del Río de La Plata, río al que la ciudad tradicionalmente le ha dado la espalda, como bien decía la escritora Victoria Ocampo, para que la población de manera gratuita pueda tenderse sobre una tumbona y descansar mirando al horizonte.

Así, la nueva discordia de las redes sociales en la Argentina ha sido una falsa piscina, porque la gente tiene sed, y el calor es fuerte y ante cualquier resquicio por el que se pueda colar la crítica pasa esta como si fuera un líquido que se derrama. Hasta lo han puesto en boca de un personaje popular en el país, el personaje Micky Vainilla, creado por el humorista Diego Capusotto: “A la pileta le pusimos un trampolín para que los niños pobres puedan tirarse”, dice Michey. “Pero Micky, es una lona. Si se tiran se mueren”, le aclara el interlocutor. “Ay, pero que incomprensible sos, por favaaaar”, rematan en el chiste.