Yo quise ir a la boda 'fifí' del hijo de AMLO con una Miss Venezuela, pero todo salió mal

Foto: Archivo Cuartoscuro

Para qué les voy a mentir. Yo más que nadie, en mi calidad de auténtico huelemoles, estaba más que puesto para el tan esperado y comentado enlace matrimonial de Andrés Manuel López Beltrán con la ex miss Venezuela, Irene Esser, una boda tan misteriosa, enigmática y con tantas versiones sobre el lujo y pomposidad de la que haría derroche que tenía todos los indicios de ser falsa. Y así lo fue.

Aún así la esperanza seguía en pie, luego de no ser convocado para la llamada ‘boda fifí’ de César Yáñez, el fiel escudero del presidente electo, por lo que con frac de Casa Dandy y mi infaltable (e imbatible) Moco de Gorila, me senté a esperar cualquier indicio del lugar en que se celebraría el guateque.

Sabes que algo no anda bien cuando el run run en redes sociales pasa del “dicen por ahí” a la aseveración tajante, ya sin medias tintas, ya sin necesidad de citar fuentes porque los dichos son realizados con tal enjundia (y en este caso bastante enojo, ironía y sarcasmo) que pareciera que estaban ahí empujándose el taco placero mientras le ponían un billetón de 20 pesos al zapato de la novia.

Así pasó el fin de semana hasta que salió la prueba por todos esperada. ¿La foto de Andrés Manuel hijo e Irene Esser debajo de una lluvia de arroz Morelos? ¿AMLO y doña Beatriz echándose un cruzadito en vaso jaibolero? ¿Yeidkol y la tía Tatiana peleando por el centro de mesa?

Para nada, se trataba de Carlos Alazraki, el veterano publicista vinculado a varias campañas del Partido Revolucionario Institucional, con los pelos de la burra en la mano. O lo que para él era lo mismo, la evidencia que mostraba el mito de la austeridad de López Obrador, pues daba ubicación y precios del lugar de la celebración que, curiosamente, se fue recorriendo por toda la península de Yucatán, pasando por Mérida y terminando en Campeche.


Ya para ese entonces había algunos medios que citaban a destacados miembros de Morena que hasta pedían discreción al pueblo mexicano, porque se trataba de un asunto meramente privado. Eso sí, citando a Noticias Acapulco News, para darle un poco de seriedad al asunto.

A estas alturas ya no sabía si sentir depresión por haber sido excluido, una vez más, de la posibilidad de ganar la liga y salir en las páginas de ¡Hola! o simple resignación al saber que todos los de la ‘Marcha fifí’ tampoco estaban ahí.

Cómo habrán estado las cosas así de encendidas (qué bueno que era fin de semana y la Bolsa Mexicana de Valores no operaba) que tuvo que ser el mismo Andrés Manuel López Obrador quien saliera a decir que no había ni hotel lujoso y mucho menos boda, aunque la idea de tener nietos no le parecía tan mala, dándole de paso un llegue a Carlos Alazraki por difundir imágenes que vaya usted a saber de dónde sacaron.



No le quedó de otra que aceptar que subió algo sin confirmar, como si mi sube y baja de emociones y mi alquiler de tacuche se pudieran resolver con un “perdone usted”. 

Y así se fue todo un fin de semana, tres días en que fue más que evidente que los detractores de López Obrador llevaron su pequeño resentimiento al extremo.

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