La CNTE, profesionales del chantaje en México... y ahora le toca a AMLO

Enrique Pérez Quintana
Foto: Cuartoscuro
Foto: Cuartoscuro

Sin importante el color del gobierno en turno, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), con su bloqueo a las vías del tren en Michoacán, demuestra que lo suyo, lo suyo es ser profesionales del chantaje y la presión a las instituciones hasta lograr sus objetivos que se identifican en la obtención de recursos financieros.

En esta ocasión, la demanda es por seis mil millones de pesos, y la “conquista de prestaciones” como el otorgamiento de plazas para que el sindicato las “administre” según su criterio.

Los objetivos y formas de presión, probados por años como eficaces, la CNTE los puso en práctica en los gobiernos de Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto y ahora le tocó el “tormento” al gobierno de Andrés Manuel López Obrador, que por la vía de los hechos consumados tendrá que aprender que, como dice en refrán, “No es lo mismo ser borracho, que ser cantinero”.

El bloqueo de la CNTE a las vías del tren tiene dos semanas en las que, según la Confederación de Cámaras Industriales (CONCAMIN) se han perdido mil millones de pesos diarios. La Asociación Mexicana de Ferrocarriles (AMF) y la Asociación Mexicana de Agentes Navieros (Amanac) informaron que se había afectado a un total de 251 trenes, lo que impide el tránsito de 2.1 millones de toneladas de carga y genera saturación en los puertos de Manzanillo y Lázaro Cárdenas.

El presidente López Obrador, en su función de primer vocero de la Nación, informó en su conferencia de prensa matutina, que el gobierno federal transfirió mil millones de pesos para cubrir las demanda de la CNTE del pago de distintas prestaciones y de salarios que le adeuda el gobierno de Michoacán.

Señaló que estos recursos corresponden a las participaciones federales y es la forma en que el gobierno de la república colabora para solucionar el conflicto.

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El presidente López Obrador confía en que los maestros retirarán su bloqueo al haber sido atendidas sus demandas y afirma que su gobierno no cederá a chantajes, ni dará la orden de reprimir al pueblo.

Tiene confianza López Obrador en que los profesores de la CNTE tengan “conciencia de que ya se les atendió, tomen la decisión de liberar las vías, eso es lo que yo espero, no lo descarto.” Comentó que no reprimirá al pueblo y se apoyará “en la fuerza de la opinión pública, quienes sin razón actúen de esa forma se van a debilitar mucho, como organización; yo conozco de esto.”

Aseguró el presidente de la república que “las intransigencias no son opción, no son alternativa, no tiene nada que ver con la izquierda. Ese radicalismo tiene que ver con el conservadurismo, es cuando los extremos se tocan. Eso tiene que ver con la extrema derecha, es un conservadurismo disfrazado de radicalismo”. (Excelsior, 29 de enero de 2019)

El sector empresarial afectado por la CNTE exige la solución urgente del bloqueo a las vías del ferrocarril en Michoacán porque se interrumpe el proceso productivo de diversas industrias, entre ellas la automotriz, del acero, de granos y el movimiento de combustóleo de Pemex destinado a las refinerías de Tula y Salamanca.

Por su parte, el gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles, promovió ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) una controversia constitucional para poner fin al bloqueo que mantiene la CNTE, planteando que, aunque el gobierno federal no opte por el uso de la fuerza pública, un juez podría ordenárselo.

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El escenario de este conflicto, como está planteado, parece propicio para que la CNTE permanezca largo tiempo bloqueando las vías del tren en Michoacán. Las experiencias de años recientes, cuando mantuvieron paros, bloqueos carreteros y plantones en la Ciudad de México, Chiapas, Guerrero, Michoacán y Oaxaca indican que la presión de la opinión pública, en la que se apoyará el presidente
López Obrador, no tiene importancia para ellos y que por el contrario cuentan con la actitud de los gobiernos locales y federal de no utilizar la fuerza pública en su contra, para mantener sus demandas y aún escalarlas en caso de que las autoridades llegaran a reprimir su movimiento.

La estrategia se fundamenta en el planteamiento de demandar lo que de antemano se sabe que las autoridades no están en condiciones de otorgar para mantener, sin importar el tiempo y la presión social, sus demandas. Cuando el hoy presidente del Gobierno de México era activista estas fueron las estrategias que practicaba. Dice bien, él conoce de esto.

Lo que hoy vemos en las vías, a pesar de las pérdidas de las empresas y la controversia del gobernador Aureoles, es la actividad de los profesionales del chantaje que saben cómo obtener lo que pueden sacar del bolsillo del poder. Pero también seguir la consigna de debilitar y sacar del poder a un gobernador. No importa el color.