La carta que escribió el abuelo de Donald Trump pidiendo que no lo deportaran

Benito Kozman

La historia, quién lo duda, se repite de las maneras más caprichosas posibles.

Hace 112 años, un hombre suplicaba en una carta a las autoridades de Baviera, en Alemania, que no lo deportaran. Sus ruegos hallaron oídos sordos y terminó regresando a Estados Unidos, donde han vivido desde entonces sus descendientes.

Frederick (Friedrich) Trump

El más famoso de ellos es el actual presidente Donald Trump, quien -ironías del destino- ha promovido políticas en contra de inmigrantes como el autor de la carta, su abuelo Frederick (Friedrich) Trump.

“En América yo llevaba mi propio negocio con diligencia, discreción y prudencia. La bendición de Dios estaba conmigo y me hice rico”, le cuenta el abuelo de Trump al príncipe regente Leopoldo en su misiva de 1905. “Obtuve la ciudadanía estadounidense en 1892. En 1902 conocí a mi esposa.

“Tristemente, ella no podía tolerar el clima de Nueva York y yo me fui de nuevo con mi querida familia a Kallstadt”, escribió.

Veinte años después, el hombre era objeto de un proceso de deportación.

Las autoridades alemanas le habían dado ocho semanas para marcharse y le negaron la repatriación porque no cumplió su servicio militar obligatorio y no registró su emigración inicial a EEUU.

“Estamos paralizados por el miedo, nuestra vida familiar feliz se ha visto empañada. Mi esposa ha sido superada por la ansiedad, y mi preciosa niña se ha enfermado”, continuó Trump.

“¿Por qué deberíamos ser deportados? “Esto es muy, muy difícil para una familia, ¿qué pensarán nuestros conciudadanos si los sujetos honestos se enfrentan a tal decreto?”, dijo.

“En esta urgente situación no tengo otro recurso que recurrir a nuestro adorado, noble, sabio y justo soberano señor, nuestro exaltado soberano Su Alteza Real, el más alto de todos, que ya ha secado tantas lágrimas, que ha gobernado tan benéfica y justa y sabiamente y suavemente y es cálido y amado profundamente, con la petición más humilde, que el más alto de todos él mismo en la misericordia se digne a permitir al demandante permanecer en el reino de Baviera”, ruega el abuelo de Trump.

Friedrich Trump Trump nació en el pueblo de Kallstadt, en la región de Renania, en el oeste de Alemania, en 1869.

REUTERS/Ralph Orlowski

Emigró a los 16 años con pequeñas posesiones y llegó a EEUU con la esperanza de hacer fortuna. Se entrenó para convertirse en peluquero y se dedicó a dirigir un restaurante, bar y supuestamente incluso un burdel.

A pesar de su súplica y su fortuna carta, Trump no pudo quedarse en Baviera y tuvo que regresar a Nueva York, una historia sin dudas muy familiar para miles de inmigrantes que hoy padecen las políticas de su famoso nieto.