La calificación de Greenpeace para los aspirantes a la presidencia de EEUU

El cambio climático es una amenaza mayúscula para la civilización humana. Tanto que, de acuerdo a un reporte reciente de la organización Breakthrough, el mundo podría enfrentar tan pronto como 2050 una situación catastrófica para la humanidad a causa de los efectos del calentamiento global, el alza de los océanos y las alteraciones severas de los patrones de lluvias y sequías, entre otros desarreglos.

Otros colocan ese horizonte décadas más allá en el futuro y con adjetivos menos devastadores, pero la noción de que el cambio climático ya está sucediendo y que será cada vez más agudo y destructivo para las sociedades humanas es patente. Como lo es también el hecho de que debe actuarse ya y con más énfasis para enfrentar sus causas y mitigar sus efectos.

Manifestantes protestan contra el presidente Donald Trump en Londres. Trump obtuvo cero puntos en materia medioambiental en la calificación que Greenpeace hizo de los contendientes rumbo a las elecciones de 2020. (Getty Images)

Pese a ello, el gobierno de Donald Trump ha dado la espalda a esos escenarios, ha desdeñado la ciencia que, con un consenso abrumador identifica la actividad humana como causa y catalizadora de ese cambio climático y ha descartado políticas públicas y acuerdos (incluso el internacional de París) orientados a frenar ese calentamiento y proteger el medio ambiente.

Y considerando que Estados Unidos es el primer emisor global de gases que producen calentamiento global, el rumbo que siga el país al respecto es de importancia crítica y lo será cada vez más en los años próximos, que muchos científicos consideran como los últimos que la humanidad tiene para tratar de prevenir, o al menos mitigar, transformaciones destructivas e irreversibles.

Por ello, la persona que asuma la presidencia estadounidense tras las elecciones de 2020 tendrá una responsabilidad clave. Si Trump logra la reelección el panorama luciría especialmente ominoso y, por ello, muchos voltean a los precandidatos demócratas en busca de una opción que ponga la protección del medioambiente y el enfrentar el cambio climático como prioridad mayúscula.

La organización Greenpeace, una de las que impulsan una agenda radical al respecto, realizó una calificación de los aspirantes a la presidencia de Estados Unidos en función de qué tan ambientalista es, a juicio de esa entidad, la plataforma y la propuesta de cada candidatura. En su valoración Greenpeace puso énfasis en cuál es el grado de apoyo o sintonía de cada uno de los candidatos ante el Green New Deal (una ambiciosa propuesta medioambiental planteada por el ala más progresista del Partido Demócrata) y ante el uso y ante los combustibles fósiles. A cada candidato asignó de 0 a 50 puntos en cada una de esas categorías y le otorgó una calificación que va de F (peor) a A (mejor).

Y, de pasada, incluyó en su presentación una opción interactiva para que los lectores reconozcan o deploren la posición de cada una de esas personas en materia medioambiental.

Obvio es que el peor calificado de todos, con cero puntos y una F, es Donald Trump, pero su único rival en la primaria republicana, el exgobernador Bill Weld, apenas si logra 7 puntos de 100 posibles y se queda también con una F.

Entre los aspirantes demócratas resulta curioso comparar las calificaciones de los dos principales punteros para lograr la candidatura y retar a Trump en noviembre de 2020: Joe Biden y Bernie Sanders. Biden, el vicepresidente de Barack Obama y de orientación centrista y moderada, logra escasos 14 puntos de 100 y una nota de D- por considerar Greenpeace que apoya de modo muy insuficiente el Green New Deal y el no a los combustibles fósiles.

El senador Sanders, en cambio, de línea progresista y demócrata socialista, logró 77.5 puntos, una calificación de B+ y es el segundo mejor valorado por Greenpeace entre todos los que aspiran a la Casa Blanca. No lejos de Sanders se sitúa el senador Cory Booker, que aunque se coloca en una posición de centro ha dado un aval importante al New Green Deal, lo que le confirió 75 puntos y una B+ de parte de Greenpeace.

Otros candidatos con apoyos sustantivos, y que han tenido notoriedad en los medios, tienen calificaciones apenas de media tabla. La mejor, en el quinto puesto, es la senadora Elizabeth Warren, de línea progresista, con 68 puntos y una B, Beto O’Rourke en el séptimo puesto con 60.5 puntos y una B-, Pete Buttigieg, candidato abiertamente homosexual y que ha atraído enorme simpatía, logra solo 48 puntos y una C por su plataforma medioambiental, mientras que la senadora Kamala Harris y el candidato hispano Julián Castro, de acuerdo a Greenpeace, solo reúnen 34.5 puntos y C-y 25 puntos y D+, respectivamente.

Hay otros aspirantes, en la poblada contienda primaria demócrata, que pintan mejor o peor, aunque no han logrado aún una posición mediática y en las encuestas que les permita ser considerados como contendientes de primera línea, al menos por ahora.

Jay Inslee, gobernador del estado de Washington y precandidato presidencial demócrata, es el mejor calificado por Greenpeace en materia medioambiental entre quienes aspiran a llegar a la Casa Blanca en las elecciones de 2020. (AFP/Getty Images)

Pero destaca que el número 1 en el listado de Greenpeace, con 80 puntos y una A-, sea Jay Inslee, gobernador del estado de Washington, quien es poco conocido y mencionado a escala nacional pero tendría la plataforma más protectora del medio ambiente, al menos según la citada organización ecologista. Esto se debería a que, aunque todos los candidatos demócratas han planteado en su plataforma posiciones pro ambientales, ha sido Inslee quien desde el arranque mismo de su campaña ha hecho de la lucha contra el cambio climático el eje rector de su plataforma.

Con todo, dirían algunos, no hay un candidato que tenga más de 80 puntos ni el nivel de A o A+, una situación que dado el imperativo medioambientalista que punza a las sociedades contemporáneas no resulta muy auspicioso. Y podría criticarse que el ranking de Greenpeace está imbuido de una posición político-ideológica radical que la hace refractaria ante los candidatos de centro y derecha, que en diversos grados rechazan, por razones económicas inmediatas o consideraciones también de índole ideológica, la restricción de los combustibles fósiles y la explotación desregulada de los recursos naturales.

Pero no puede obviarse que la cuestión climática es ya un asunto de magnitud global y que, guste o no a unos o a otros, debe ser atendida frontalmente.

Para los niños y jóvenes, el espectro de vivir en un mundo devastado por el cambio climático es perturbador y por ello demandan acción decidida para preservar el medio ambiente. (Getty Images)

En todo caso, sea quien sea la persona que el Partido Demócrata postule en contra de Trump, parece evidente que los votantes que ponen la lucha en favor del medio ambiente y contra el cambio climático como un factor meridiano tendrían que pronunciarse contra la reelección del presidente.

Pero aún es pronto para saber quién será quien rete a Trump y las plataformas de los precandidatos, y la que finalmente defina el Partido Demócrata en 2020, aún están en proceso de formulación y ajuste.

Lo que sí resulta contundente es que dar pasos sólidos para reducir los factores que catalizan el cambio climático y ampliar los que podrían mitigar sus efectos son acciones que van mucho más de ser cartas políticas en el juego de uno u otro candidato: son imperativos para la supervivencia misma de la humanidad que han de abordarse de modo urgente y decidido.