La batalla del gobernador de California con Donald Trump

El nuevo gobernador californiano, Gavin Newsom, le dirigió al presidente Donald Trump una crítica directa y punzante: le exigió dejar de “jugar con vidas”, en alusión a la decisión del presidente de retenerle a California los fondos de la Agencia Federal de Manejo de Emergencias para asistir a víctimas de desastres.

Todo en el contexto de los enormes y trágicos incendios sucedidos recientemente en ese estado, que Trump dice se originaron en lo que considera una negligente gestión de las autoridades de California.

Gavin Newsom, nuevo gobernador de California. (Paul Kitagaki Jr./ZUMA Wire)

Donald Trump no cesa de entrar en conflicto a diestra y siniestra y, como ha mostrado a lo largo de su mandato, trata de mermar todo aquello que no se pliega a sus interpretaciones o intereses.

Y con frecuencia sus controversias resultan ardientes, como ha sido el caso de sus reproches a la gestión forestal en California.

Desde hace tiempo, Trump ha afirmado que deficiencias en la administración estatal son la causa de los terribles incendios forestales, que se cobraron decenas de vidas y arrasaron enormes extensiones de casas y bosques. Y al hacerlo agravió a los guardabosques y otros que trabajan en respuesta a emergencias, colectivos que como todo tienen sus fallas y pueden y deben mejorar, pero que han trabajado con intensidad y valor en la prevención y combate de los incendios.

Además, las conclusiones de Trump omiten otras de las causas, conocidas o probables, de esos incendios: los devastadores efectos del cambio climático y la posibilidad de que negligencia, no de la administración estatal sino de compañías eléctricas (la empresa Pacific Gas & Fire enfrenta una demanda al respecto en relación al incendio Camp Fire), haya tenido vinculación con esos desastres.

Para colmo, el señalamiento de Trump omite que los recursos que FEMA ejerce en el estado no van al beneficio privado de los gobernantes de California o de sus empleados forestales, sino a la atención de las víctimas de los desastres naturales. Retirar esos recursos como represalia o presión contra un cierto gobierno significa en realidad afectar severamente a una población muy vulnerable.

En ese sentido, las afirmaciones del presidente resultan erradas y ominosas.

“Desastres y la recuperación tras ellos no es tiempo para hacer política. Yo estoy tomando acción para modernizar y manejar nuestros servicios forestales y de respuesta a emergencias. La gente de California –la de Paradise [pueblo devastado por el fuego] no deben ser víctimas de dimes y diretes partidistas”, le dijo Newsom a Trump en otro tuit.

El propio gobernador Newsom dijo, de acuerdo a Fox News, que “hay una administración en Washington que es claramente hostil a California y a los intereses de California”, en clara alusión al gobierno de Trump. Y contraatacó diciendo que ofrecerá “una alternativa a la corrupción e incompetencia en la Casa Blanca… Nuestro gobierno será progresista, con principios y siempre del lado de la gente”.

Una retención de fondos de FEMA en Callifornia afectaría las víctimas de incendios, como el Camp Fire, que lo perdieron todo. La devastación en el poblado de Paradise lo ejemplifica. (Getty Images)

El discurso de Newsom, así, también echó chispas y revela que el encontronazo entre Trump y California, el más rico estado del país, uno de los más liberales del país y donde el Partido Demócrata domina ampliamente en términos políticos, al parecer apenas comienza.

Es claro que California tiene mucho que mejorar en su gestión y sus políticas, pero la roca que le lanzó Trump no viene desde luego de un espíritu prístino sino de un presidente sumido en continuos escándalos, ofensas, tendencias autoritarias y frecuente desconexión con las realidades y necesidades de los estadounidenses.

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