La ‘barbarie’ del futbol centroamericano que escandaliza a los delicados mexicanos

Miguel Herrera. (Photo by Manuel Velasquez/Getty Images)

La mala memoria o la buena, cuando conviene, fue característica de Miguel Herrera tras el partido en el que empató contra el equipo Comunicaciones, de Guatemala, que se jugó en el Estadio Doroteo Guamuch Flores, de la capital guatemalteca.

Primero porque parece que cada vez que se juega un partido en Centroamérica, parece como si fuera la primera. Cuerpo técnico, jugadores y algunos comentaristas deportivos, son sorprendidos por la ‘barbarie’ que se ve y se sufre en cada partido sin importar su naturaleza, sea oficial o amistoso.

LEER | La actuación de los ‘periodistas deportivos’, una situación que ya causa vergüenza en México

Comunicaciones anotó primero que el América tras una serie de patadas, penales no marcados, golpes, y otras acciones que menguaron el accionar del equipo visitante. Tras el gol, América tuvo que meter más mente que fuerza para alcanzar el empate y no salir con una humillante derrota ante un equipo que parecía débil en el papel.

Los dirigidos por Miguel Herrera hicieron lo suficiente para el empate, no era necesario buscar más, pues todo se resolverá a la vuelta en el ‘apacible’ Estadio Azteca. No era necesario arriesgar el físico de nadie más ante la ineficacia arbitral que nunca supo detener la violencia de los locales.

Al terminar el partido, mismo que reclamó como una obligación la posibilidad de ganarlo, el ‘Piojo’ prácticamente lloriqueó lo que pasó en la cancha: “...Es un arbitraje desastroso hoy. Si lo agarran un poquito más parado, ¡me lo fracturan!” (refiriéndose a Andrés Ibargüen).

Así es y será siempre el juego en Centroamérica con árbitros de la Concacaf, sean mexicanos o de otra nacionalidad.

El mismo Miguel Herrera se ganó el 11 de abril de 1993, en plenas eliminatorias de la zona rumbo a Estados Unidos 1994, el derecho a no asistir a esta Copa del Mundo. En el encuentro contra Honduras, Miguel Herrera comenzó un ‘pique’ con Dolmo Flores y durante varios minutos tuvieron varios fricciones en más de un par de jugadas. En una jugada individual, Flores desbordó por la banda izquierda y fue derribado por Herrera con una brutal patada que le costó la expulsión al mexicano.

Miguel Herrara no volvería a vestir la camiseta de la selección Mexicana nunca más. La violencia, las patadas y las malas jugadas no son exclusivas de América Central u otra parte del continente.

También olvida el timonel que en Sudamérica se juega más o menos igual en cuanto a pasión y fuertes entradas. Los partido de equipos mexicanos en Copa Libertadores nos ‘sorprendían’ a finales de los 90 cuando se jugaba en aquellas latitudes y la ‘barbarie’ y los arbitrajes localistas se hacían protagonistas.

Herrera sabe bien a bien cómo se juega el fútbol, en una cancha se exaltan los ánimos, se desborda la pasión y ningún manual de buenos modales es válido cuando se juega un pase a una siguiente ronda en la que aspire llegar a un Mundial de Clubes o simplemente ganarle a uno de los equipos más odiados del vecino del norte.

La ronda eliminatoria de la Concachampions está hecha para que brillen los equipos mexicanos y de vez en cuando alguno de la MLS, pero Concacaf no solo es México, sino muchos otros países que harán lo posible para opacar ese brillo, que es lo que al final le da más sabor a un torneo que obligadamente tenemos que aceptar y digerir los aficionados. El precio que se paga por este derecho de piso es alto.

Concacaf... aquí nos tocó vivir.