La 8ª Transformación de Muñoz Ledo lo hizo ver a un López Obrador "iluminado"

El nuevo presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, recibe la banda presidencial del presidente del Congreso, Porfirio Muñoz Ledo, que lo mira durante la ceremonia de juramentación en el Congreso en Ciudad de México el 1 de diciembre de 2018. (AP Foto/Eduardo Verdugo)

Más de la mitad de los mexicanos son menores de 50 años y posiblemente ignoren el detalle de la trayectoria política del hombre que entregó al presidente Andrés Manuel López Obrador la banda presidencial. Se trata de un personaje con siete vidas, un gato que siempre que es lanzado al aire cae parado. Porfirio Muñoz Ledo ha servido a muchos patrones y a todos les ha dicho en el oído lo que
quieren escuchar.

La más reciente alabanza del Muñoz Ledo fue para el presidente López Obrador de quien dijo, por medio de dos mensajes de twitter, lo siguiente:

“Desde la más intensa cercanía confirmé ayer que Andrés Manuel @lopezobrador_ ha tenido una transfiguración: se mostró con una convicción profunda, más allá del poder y la gloria. Se reveló como un personaje místico, un cruzado, un iluminado.”

“La entrega que ofreció al pueblo de México es total. Se ha dicho que es un protestante disfrazado. Es un auténtico hijo laico de Dios y un servidor de la patria. Sigámoslo y cuidémoslo todos.”

Hoy Porfirio Muñoz Ledo es el presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados y le correspondió entregar la banda presidencial. Hace 50 años también fue diputado y en esa ocasión subió a la tribuna para condenar al Movimiento Estudiantil, hacer la apología de la política del régimen y justificar las acciones del presidente Gustavo Díaz Ordaz.

Hace cinco décadas, era militante del PRI. En su discurso en la Cámara de Diputados, el 1 septiembre de 1969 expreso:

“La herencia más preciada del régimen de gobierno del presidente Díaz Ordaz es la consolidación del marco de nuestro desarrollo…Con la más estricta objetividad podemos afirmar que los conflictos sociales que tuvieron lugar en México y que llegaron a poner en peligro la paz pública no dejaron como saldo el más mínimo incremento de poder o de influencia en favor de quienes se oponen a la
transformación acelerada y a la autonomía del país”. (Reporte Indigo, 2 de octubre de 2018)

Cincuenta años después, en una de las paradojas de la historia, Muñoz Ledo, ahora diputado de Morena, aparece en la escena pública como promotor de la inscripción en letras de oro, en la Cámara de Diputados presidida por él, Al Movimiento Estudiantil de 1968.

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El diputado de hace 50 años, Porfirio Muñoz Ledo, defendía con pasión en la máxima tribuna del país, la “transformación acelerada” promovida por el presidente Gustavo Díaz Ordaz, el Muñoz Ledo de hoy es promotor sin límites de la “Cuarta Transformación” anunciada por el presidente López Obrador.

En cinco décadas, México ha cambiado. Para bien, hemos avanzado en la democratización del país, la libertad de expresión, la tolerancia de los gobiernos a la crítica social y política y hemos construido instituciones que garantizan el ejercicio de nuestros derechos y la defensa de los Derechos Humanos. Para mal, se agudizó la concentración de la riqueza en pocas manos y el número de mexicanos en pobreza aumentó de manera indignante. El abuso del poder obstaculizó la justicia social para muchos mexicanos.

Lo que no cambió en cincuenta años fue la presencia de Muñoz Ledo en las más altas esferas del poder, con Luis Echeverría fue consultor del PRI y Secretario del Trabajo y Previsión Social. (1972-1975).

En 1975 coordinó la campaña a la presidencia de José López Portillo, ocupó la presidencia del Comité Ejecutivo Nacional del PRI y posteriormente, fue secretario de Educación Pública, hasta 1977.

López Portillo lo nombró en 1979 embajador de México ante la ONU y fue Miguel de la Madrid quien lo ratificó hasta 1985.

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En dos ocasiones buscó ser candidato del PRI a la Presidencia, con Echeverría y con López Portillo sin éxito. En 1987, renunció al PRI junto con Cuauhtémoc Cárdenas y en 1989 fundaron PRD, del que fue presidente en 1993.

En el año 2000 Muñoz Ledo fue candidato a la presidencia de la república postulado por el Partido Auténtico de la Revolución Mexicana, disputando el poder a Cuauhtémoc Cárdenas y Vicente Fox. A mitad de la campaña renunció, lo que posteriormente le valió para que Fox le asignara algunas tareas diplomáticas en Europa.

El retorno de Porfirio Muñoz Ledo fue brindando su apoyo a López Obrador quien al otorgarle en el seno de Morena un rol como el que hoy ocupa en la Cámara de Diputados, lo purificó de sus 50 años de “caer y levantarse”, como si fuera un milagro, y esa percepción es la que explicaría la expresión del legislador de que el presidente es “un personaje místico, un cruzado, un iluminado” y como no decirlo si a Muñoz Ledo le hizo el milagro de mantenerlo en la “sagrada nómina.”