López Obrador celebra Independencia con la Guardia Nacional

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El presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador da el grito anual para dar inicio a las celebraciones del Día de la Independencia desde el balcón del Palacio Nacional en la Ciudad de México, el jueves 15 de septiembre de 2022. (AP Foto/Fernando Llano) (ASSOCIATED PRESS)

CIUDAD DE MÉXICO (AP) — La celebración del Día de la Independencia tuvo el viernes para el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador un significado especial porque la Guardia Nacional ya está bajo el mando del Ejército, una iniciativa que impulsó hace menos de un mes.

Con la participación de la Guardia Nacional como protagonista del desfile militar, que se desarrolló en el centro de la capital para conmemorar el 212 aniversario del inicio de la Independencia, el gobierno celebró con el nuevo integrante de las Fuerzas Armadas.

Ante una formación de varios miles de militares, López Obrador agradeció la lealtad de la Marina y el Ejército y afirmó que la Guardia Nacional tendrá como misión “garantizar con eficiencia y respeto a los derechos humanos la seguridad pública”.

Al defender el papel de los militares, el secretario de la Defensa, general Luis Cresencio Sandoval, dijo en un discurso que las fuerzas armadas “actúan en todo momento subordinadas al poder civil”, y su proceder está “siempre apegado al marco jurídico vigente, sin aspiraciones ni pretensiones de ninguna índole”.

Desoyendo las preocupaciones de las organizaciones humanitarias sobre los riesgos que representa que la seguridad pública esté en manos de los militares, la mayoría oficialista del Congreso aprobó la semana pasada que la Guardia Nacional, que desde su creación en el 2019 estuvo bajo mando civil, pasara a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), y se prepara para discutir próximamente una iniciativa que le permitirá a los militares permanecer en las calles hasta 2028.

Los señalamientos de los activistas que sostienen que López Obrador está militarizando al país parecieran no tener eco entre parte de la población. Algunas de las principales avenidas del centro de la Ciudad de México se vieron el viernes desbordadas de miles de personas que entre vivas y aplausos celebraron el tradicional desfile, y aprovecharon para tomarse fotografías con los uniformados, montarse en sus unidades y colocarse los cascos y chalecos militares.

Entre los asistentes estaba Ana Laura Hernández, una empleada pública de 43 años, quien afirmó que decidió traer a sus dos hijas pequeñas al desfile para que “se sensibilicen en ver las instituciones, y conocer a los soldados que son gente como nosotros que se encargan de cuidarnos”.

Sobre la transferencia de la Guardia Nacional a la Sedena, Hernández cuestionó la impunidad que se da en los casos de los militares que comenten violaciones a los derechos humanos y actividades ilícitas, y admitió que le preocupaba que eso pueda extenderse a los guardias.

“Estos desfilen son la mejor oportunidad para reunir a las familias con el Ejército”, dijo Juan Morales, un músico de 47 años, quien aprovechó el evento para disfrazar a su pequeño perro de paracaidista en honor a su padre fallecido quien hace varias décadas formó parte de las fuerzas armadas.

“Ellos, los militares, son el pueblo de México y tenemos que venir apoyarlos porque ellos son los que nos cuidan”, sostuvo Morales.

Opositores y organizaciones civiles han adelantado que emprenderán acciones legales contra la reforma de la Guardia Nacional que aseguran que viola la constitución, que contempla que la seguridad pública debe estar bajo el mando civil.

Mientras se concretan las acciones legales contra la reforma, el gobernante sigue adelante en su plan de fortalecer a las Fuerzas Armadas. Desde 2006 los militares mexicanos han sido clave en la lucha contra el crimen organizado.

Durante su sexenio, que se inició en 2018, López Obrador ha asignado a los militares una cantidad cada vez mayor de tareas, que incluyen la construcción de obras emblemáticas -como el nuevo aeropuerto de la capital mexicana y un tren en el sur del país-, el manejo de puertos y aeropuertos y la distribución de vacunas.

La transferencia de numerosas competencias, incluyendo la seguridad pública, ha fortalecido el poder de los militares frente a otras corporaciones civiles y ha inmerso a México en un proceso de “militarismo”, dijo a The Associated Press Edith Olivares, directora ejecutiva de Amnistía Internacional México.

“Estamos cambiando esa relación de subordinación del poder militar al poder civil y más bien el poder militar está adquiriendo cada vez más presencia, más recursos y más atribuciones”, agregó.

Mientras López Obrador se muestra confiado de que la integración a las fuerzas armadas de los más de 110.000 miembros de la Guardia Nacional -de los cuales el 80% provenían del Ejército y la Marina- permitirá fortalecer el combate a las organizaciones criminales, entre analistas y activistas surgen dudas.

“Tenemos 16 años de tener a las fuerzas armadas en las calles de México y claramente ha sido una estrategia fallida en términos de que ha empeorado la seguridad en el país de una manera abismal”, afirmó Olivares y agregó que en ese período los homicidios aumentaron 218% y se han incrementado las desapariciones, que ya superan las 105.000.

A pesar del amplio despliegue de la Guardia Nacional la inseguridad en México no ha mermado. En agosto grupos de delincuentes e integrantes de cárteles del narcotráfico llevaron a cabo ataques en cinco estados del país en una semana, incendiando negocios y matando a transeúntes.

Doria Vélez, directora de investigación del Observatorio Nacional Ciudadano, una organización local que se dedica a la evaluación de las políticas de seguridad, consideró preocupante que el gobierno siga apostando a fortalecer a las fuerzas militares mientras se debilita la seguridad pública estatal y municipal, que es la que a diario está en las calles y lidia directamente con los delincuentes.