Límites invisibles

Leslie Figueroa
·3  min de lectura

¿Hasta donde llega la perseverancia?
¿Que tan dispuesto estás a renunciar a partes de ti mismo con tal de estar con la persona que amas ? ¿Cuál es la línea que divide el amor de la obsesión?
En mi vida la línea aún es borrosa porque he decidido que así la quiero dejar, porque poner límites podría significar quedarme solo, o sin ella, que para mi es lo mismo, porque ella es quien da sentido a mi vida.

Desde que la conocí sentí que había caído de cabeza en una alberca vacía ; y aún con el golpe de cada caída continué por años subiendo a aquel trampolín al que me llevaban las sobras que me daba, con cada retazo que compartía conmigo yo construí una armadura para protegerme del mundo exterior, ese que tardó años en darse cuenta de que a veces, el que persevera alcanza , pero no basta querer con muchas ganas algo , a veces se necesita soltarse a sí mismo para agarrar al otro.

Nunca fui su primera opción , entre los espacios disponibles me fui colando como la humedad, siempre estuve ahí, me costaba ser su hombro para llorar mientras lo que quería era ser el único hombre en su vida, pero Natalia no estaba decidida y su familia no me quería cerca , para ellos yo representaba una mala influencia siempre dispuesto a hacer de mi lo que ella necesitara , mis amigos tampoco estaban de acuerdo , ahora la quieren, incluso más que a mi pero tardaron años en darse cuenta de que valía la pena. Es normal, cuando uno ve a los seres queridos sufriendo por un amor no es precisamente empatía lo que despierta, debo admitir que también algunas veces al son de canciones rancheras le canté llorando paloma negra. Así estuvimos varios años hasta que en un afán de descubrirme empecé a salir con alguien más , pero nadie era como ella, comparaba a todas , sus sonrisas no me quitaban la memoria , sus manos no despertaban mis sentidos, mi mente estaba con Natalia aunque ella siempre estuviera con alguien más.

Intentaba no buscarla pero era imposible se me aparecía hasta en la sopa , y para mi todo era una señal. La busqué al terminar la universidad y parecía que por fin habíamos coincidido , estaba soltera, parecía segura de lo que quería y su familia ya me tenía en mejor estima, comenzamos a formalizar , todo iba bien, yo sentía que era el rey del mundo, el capitán de mi destino… hasta que empece a ver la punta del iceberg, no sólo estaba conmigo , fui ingenuo al pensar que ella, que nunca había sido honesta con ningún novio por estar conmigo sería fiel cuando estuviéramos juntos. Me rompió el corazón o el ego que para el caso era un poco lo mismo, lloré por meses destrozado mientras la veía a distancia hacer vida con alguien que no era yo, que nunca sería yo , resulta que me equivoqué. Natalia regreso meses después , ella no sabía que yo había pensado hasta en quitarme la vida, hasta que se quedó le conté. Los primeros meses la amaba a cántaros como desesperado intentando disfrutar cada instante al máximo porque no sabía cuánto iba a durar, los siguientes años ambos maduramos y aprendimos a querernos más bonito, aún la miro y no puedo creer que lo hayamos logrado y pienso entonces que cada esfuerzo valió la pena, que mi dignidad está intacta porque ella es lo más importante, más allá de mi y del que dirán.

Aún hay quienes no creen en lo nuestro, y está bien porque el único que debe estar convencido de amarla cada día como si fuera el último soy yo, porque cuando mi vida ha estado sin ella siento que ya he muerto.

Prefiero líneas borrosas y seguir despertando a su lado.