Al límite: en algunos hospitales públicos del país, hay un infectólogo cada 300 camas

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Una encuesta realizada por la Sociedad Argentina de Infectología mostró resultados poco favorables en cuanto a las condiciones de trabajo de los especialistas
FABIAN MARELLI

El primer corte de una encuesta realizada entre 173 miembros de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI), que se desempeñan en 181 instituciones en 20 de provincias, entregó resultados poco alentadores sobre las condiciones de trabajo de estos profesionales, fundamentales para combatir la pandemia de coronavirus y la prevención de futuras epidemias similares. Algunos especialistas llegan a trabajar hasta en siete lugares distintos y en ciertos hospitales públicos hay una relación entre cantidad de camas e infectólogos de 300 a uno, mientras que en los privados llega a ser de 150 a uno.

“Esta encuesta surgió porque trabajo en un hospital de la ciudad de Buenos Aires y hace años reclamamos que los servicios de infectología sean reconocidos como tales”, dice Pablo Scapellato, jefe de la Unidad Infectología del Hospital Santojanni y miembro de la Comisión de Uso Adecuado de Recursos de la SADI, quien impulsó la propuesta de hacer este estudio.

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Y agrega: “Esos reclamos que se han hecho a través de la red de infectología de los hospitales, con la pandemia llegaron a la SADI y muchos colegas dijeron que padecían las mismas cosas y que se trabaja de un modo que no es correcto. Por eso necesitábamos datos para hacer un diagnóstico. También hay que destacar que hay un montón de instituciones en todo el país que ni siquiera tienen un infectólogo en sus equipos”.

Muchas instituciones del país no tienen infectólogo
Carlos Brigo


Muchas instituciones del país no tienen infectólogo (Carlos Brigo/)

El relevamiento incluyó a profesionales de las provincias de Buenos Aires, la ciudad autónoma, Córdoba, Tucumán, Neuquén, San Juan, San Luis, Chubut, Corrientes, La Pampa, Río Negro, Santa Fe, Catamarca, Mendoza, Misiones, Salta, Chaco, Formosa, La Rioja y Santa Cruz, con mayoría de encuestados en los dos primeros distritos.

Entre ese universo, según los datos hasta el 23/5, el 64% trabaja en una institución pública; el 29%, en una privada, y el resto se reparte entre instituciones universitarias, sindicales u otras. El 82% trabaja en un hospital general que, en cuanto a la cantidad de camas, tienen entre 24 y 750 disponibles.

El 76% de los participantes admitió pluriempleo, y si bien la media de lugares de trabajo es de 2,26, algunos profesionales mencionaron hasta 7.

Apoyo

Al ser consultados sobre el apoyo por parte de la institución o del ministerio a cargo, el 12% de los que se desempeñan en el sector privado respondieron que es pobre y el 22%, que es regular, mientras que el 66% restante lo calificó como bueno o muy bueno. En el sistema público la disconformidad se profundiza: el 25% cree que el apoyo que reciben es pobre y el 32%, regular. Los peores índices los tiene la Ciudad, en donde el 31% indicó que el respaldo que les dan a los infectólogos es pobre. Del total de encuestados, 37 son jefes de servicio, 125 son médicos de planta y 19 están bajo otras condiciones contractuales.

Otro punto que los preocupa es la escasa importancia y respaldo que se da a los Programas de Optimización de Uso de Antimicrobianos (PROA), que son vitales para el estudio en la lucha contra los denominados “gérmenes resistentes”. El primer corte de la encuesta, que se mantiene abierta, indica que solo el 58% realiza algún tipo de PROA con apoyo de la institución donde trabajan.

Conforme pasan los años y fundamentalmente por la presión que hacemos dándole antibióticos a la gente, que muchas veces se dan de manera inadecuada, van apareciendo gérmenes mas difíciles de tratar; dicho en criollo, la bacteria intrahospitalaria o el bicho resistente. Esas bacterias se generan porque no se hace una buena prevención de infecciones y porque usamos mal los antibióticos. El mundo intenta dar respuestas a esto mediante distintas estrategias, pero acá nuestros colegas dicen que se sienten muy poco apoyados en esas investigaciones y esto representa un problema grave”, describe Scapellato.

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