Líder de incursión fallida a Venezuela usó avión de magnate

JOSHUA GOODMAN
En esta imagen de archivo del 3 de mayo de 2020, miembros de las fuerzas de seguridad de Venezuela custodian la orilla y una barca que, según las autoridades, fue empleada por un grupo de hombres armados para llegar a la ciudad portuaria de La Guaira, Venezuela. (AP Foto/Matías Delacroix, archivo)

MIAMI (AP) — Era mediados del mes de enero cuando el ex boina verde Jordan Goudreau, ansioso por poner en marcha un plan secreto para entrar en Venezuela y arrestar al presidente Nicolás Maduro, voló a la ciudad colombiana de Barranquilla para reunirse con un posible colaborador.

Para llegar allí, Goudreau y otros dos exmiembros de las fuerzas especiales estadounidenses tuvieron una ayuda inusual: un vuelo fletado desde el aeropuerto de aeronaves ejecutivas Opa Locka de Miami en un avión propiedad de un empresario venezolano tan cercano al gobierno del fallecido presidente Hugo Chávez que pasó casi cuatro años en una prisión de Estados Unidos por tratar de ocultar pagos clandestinos en efectivo a sus aliados.

El propietario del Cessna Citation II, un avión con líneas decorativas amarillas y azules y matriculado en Venezuela con el número YV-3231, era Franklin Durán, según tres personas al tanto de los movimientos del empresario que hablaron a condición de guardar el anonimato por temor a represalias. A lo largo de más de dos décadas, Durán ha tenido numerosos lazos comerciales con el gobierno socialista de Venezuela, lo que hace de él una extraña opción para ayudar a una banda de aspirantes a mercenarios a derrocar a Maduro, la persona a quien Chávez mismo eligió para que lo sucediera.

Durán y sus colaboradores están ahora en el centro de múltiples investigaciones en Estados Unidos, Colombia y Venezuela acerca de cómo Goudreau, un veterano de guerra con tres Estrellas de Bronce pero poco conocimiento de Venezuela, logró lanzar una fallida incursión que concluyó con la captura y detención de sus dos compañeros de las fuerzas especiales.

Una corte de Caracas ordenó el jueves el arresto de Durán como parte de su pesquisa sobre la incursión. En un comunicado, el Tribunal Supremo indicó que Durán —quien fue detenido el domingo junto con su hermano según información obtenida por la AP— es sospechoso de delitos que incluyen traición a la patria, rebelión, conspiración con un gobierno extranjero, tráfico ilícito de armas de guerra y terrorismo. También se ordenó la detención de otras siete personas.

El gobierno aún no comenta sobre la orden de arresto ni ha explicado qué papel presuntamente desempeñó Durán en el complot.

Pero la cercanía de Durán con altos funcionarios le ha dado nueva fuerza a las acusaciones del líder opositor Juan Guaidó y de funcionarios estadounidenses de que estaba trabajando en secreto para Maduro y se habría apropiado de la “Operación Gedeón”, el nombre del frustrado complot de Goudreau.

“Aquí hay financiamiento de la dictadura”, dijo Guaidó en una entrevista posterior a la incursión con EVTV Miami, un medio en línea dirigido por exiliados venezolanos. “Un empresario, testaferro muy vinculado al conductor del programa de chisme”, agregó en referencia al líder del Partido Socialista, Diosdado Cabello, cuyo programa semanal en la televisora estatal, alimentado por la vasta red de inteligencia venezolana que controla, lanzó por primera vez en marzo acusaciones de un ataque planeado por Goudreau.

Maduro ha dicho que Guaidó, cuyos asesores firmaron en 2019 en Miami un acuerdo de 42 páginas con Goudreau que describe un plan para tomar el control del país, estuvo detrás de la incursión del mes pasado, con el respaldo de la CIA o de la DEA. Sin embargo, Goudreau dijo que nunca le pagaron y que ambas partes se enojaron y rompieron relaciones. Por su parte, el gobierno del presidente estadounidense Donald Trump negó estar detrás del plan, y el mandatario bromeó que si Estados Unidos hubiese estado implicado, a Maduro le hubiera ido muy mal.

The Associated Press reveló el 1 de mayo la historia del extraño plan de Goudreau para entrenar a un ejército de voluntarios formado por unas pocas docenas de desertores del ejército venezolano en campamentos clandestinos en la frontera con la vecina Colombia. Tenían planeado atacar bases militares y desatar un levantamiento popular. El socio de Goudreau, en lo que algunos líderes opositores calificaron de misión suicida, era el general retirado venezolano Clíver Alcalá, quien vivía en Barranquilla tras huir de su país natal en 2018.

Alcalá se entregó a las autoridades estadounidenses en marzo tras ser acusado de narcotráfico, apenas unos días después de que la policía colombiana confiscara un alijo de armas que, según el general retirado, pertenecían al grupo rebelde que él y Goudreau estaban preparando para derrocar a Maduro.

Pero a pesar de no contar con el respaldo abierto de Estados Unidos, de comandar una fuerza mal entrenada que no tenía oportunidad frente al ejército venezolano y de los indicios de que los espías de Maduro se habían infiltrado en el grupo, Goudreau siguió adelante con sus planes.

El 3 de mayo, dos días después de la publicación del artículo de la AP, apareció en un video desde Florida anunciando que unas pocas docenas de “combatientes por la libertad" a su mando habían lanzado un ataque en una playa para entrar a Venezuela y capturar a Maduro. Los invasores fueron atrapados casi de inmediato, y el Mandatario exhibió en televisión a los combatientes estadounidenses como evidencia de un intento de golpe de Estado apoyado por Estados Unidos. La operación ha sido ampliamente ridiculizada en las redes sociales como “Bahía de Cochinitos”, en referencia al fiasco de 1961 en Cuba.

Los motivos por los que se siguió adelante con el plan aún son un misterio. Pero gran parte de la atención se centra ahora en el papel que desempeñaron Durán y su hermano Pedro.

Los dos fueron arrestados discretamente el domingo en Venezuela, aunque Pedro quedó libre más tarde, según Edward Shohat, el abogado de Franklin Durán en Miami.

La historia del vuelo de Goudreau a bordo del avión de Durán fue reportada primero por PanAm Post, un medio digital conservador gestionado principalmente por exiliados venezolanos en Miami.

De acuerdo con los documentos de vuelo colombianos que PanAm Post compartió con la AP, el viaje del 16 de enero fue contratado por Servicios Aéreos Mineros (SERAMI), una aerolínea chárter creada en el estado venezolano de Bolívar, famoso por su producción de oro.

Un ejecutivo de la industria de la aviación confirmó la autenticidad de los documentos y dijo que los hermanos Durán utilizaban a SERAMI para organizar sus frecuentes vuelos entre Colombia y Venezuela.

Según esta persona, Franklin Durán viajaba habitualmente a Barranquilla —manifiestos de pasajeros proporcionados a la AP muestran que realizó al menos cuatro vuelos entre los dos países entre noviembre de 2019 y enero de 2020— para llevar comida y otros suministros a Venezuela, donde las sanciones de Estados Unidos y años de mala gestión han hecho que las tiendas carezcan de muchos productos.

Uno de los propietarios de SERAMI es Juan Carlos Ynfante, según dos personas familiarizadas con la empresa. Ynfante fue detenido el año pasado en la isla Gran Caimán por pilotar un avión con 135.000 dólares no declarados en efectivo. Además, aparece como presidente de la firma en un caso federal de decomiso en Estados Unidos en 2008 por el que un avión con el logotipo de la compañía fue detenido en Fort Lauderdale tratando de contrabandear 150 kilos de cocaína.

Además de los dos pilotos habituales de Goudreau y Durán, entre los pasajeros del vuelo de mediados de enero estaban Luke Denman y Airan Berry, dos veteranos y excompañeros de Goudreau en el 10mo Grupo de las Fuerzas Especiales en Stuttgart, Alemania, donde estuvo emplazado antes de retirarse del servicio en 2016. Los dos, naturales de Texas, dijeron en confesiones grabadas en video que creían que la empresa de su colega, Silvercorp USA, había sido contratada por Guaidó.

No se sabe por qué los hombres viajaron en el avión a Colombia ni si Durán estaba al tanto. Goudreau colgó el teléfono cuando fue contactado por la AP el miércoles y no respondió a mensajes de texto con preguntas sobre el vuelo.

En el avión también iba Yacsy Álvarez. Los aspirantes a insurgentes en los campamentos colombianos dijeron que Álvarez, de 39 años, era una ayudante de confianza de Alcalá que también trabajaba para Durán.

Un soldado voluntario dijo que cuando necesitaba volar entre Bogotá y Barranquilla para alguna reunión, era Álvarez la que compraba sus boletos. En otras ocasiones, él le transfería a ella, a través de Zelle, una red de pagos digital, pequeñas cantidades de dinero que recolectaba entre amigos y familiares para alimentar al ejército improvisado. En su declaración en la cárcel, Denman señaló que fue Álvarez quien los llevó en auto a él y a Berry desde Barranquilla hasta los campamentos donde se entrenaban los rebeldes.

Se desconoce el paradero de Álvarez.

En 2017, Álvarez fue nombrada directora de Industrias Venoco de Centroamérica, dos años después de que la firma se registró en Panamá. La empresa es una subsidiaria de Industrias Venoco, otrora fabricante líder de lubricantes para autos que estaba controlado por Durán antes de que fuese nacionalizado por Chávez en 2010.

Cuando perdió el control de Venoco, Durán estaba cumpliendo una sentencia de cuatro años de cárcel en Estados Unidos por actuar como agente no registrado de Chávez. El mandatario sudamericano había enviado a Durán a presionar al empresario Alejandro Antonini, quien estaba implicado en el llamado “Escándalo de la maleta”, un frustrado intento de contrabandear 800.000 dólares en efectivo para la campaña de 2007 de la expresidenta argentina Cristina Fernández a bordo de un avión alquilado.

Durante el juicio, la fiscalía señaló que Durán solía llevar una placa que lo identificaba como oficial de inteligencia de la Armada venezolana. Los hombres le pidieron al que fuera su amigo que asumiera las consecuencias y que se mantuviese callado pero, sin que ellos lo supieran, Antonini estaba cooperando con el FBI y grabó sus conversaciones.

Tras la liberación de Durán en 2011 y su regreso a Venezuela, se desató una batalla legal con el Estado venezolano para reclamar la propiedad de Venoco. El empresario mantuvo una vida discreta mientras se sometía a un tratamiento contra el cáncer. Finalmente, recuperó algunos de los activos de la empresa, incluyendo el nombre y una filial en Barranquilla. Su hermano, que responde al nombre artístico de Pedro "La Voz”, trató de labrarse una carrera como cantante de salsa.

Una mujer que respondió al teléfono que aparece como el de la firma de Panamá en el sitio web de Venoco dijo que la empresa es privada y se administra desde Barranquilla. Un correo electrónico enviado a la filial de Panamá a través del portal de Venoco no obtuvo respuesta y los dos teléfonos de la sede de Barranquilla que aparecen en la página no funcionaban.

Durán también es el fundador de Ruibal & Durán, una compañía que vendía chalecos blindados y otros equipos a las fuerzas de seguridad venezolanas, material que habría sido valioso para un ejército invasor.

Él y su hermano mantenían una relación cercana con Alcalá. En imágenes que circulan en las redes sociales puede verse a Pedro Durán y Alcalá juntos, incluyendo una donde los dos están sentados relajadamente alrededor de una mesa y en la que el general lleva una camiseta de Venoco.

El abogado de Franklin Durán en Estados Unidos se negó el jueves a hablar sobre el tipo de relación que su cliente tenía con Goudreau, si es que había alguna, o sobre el vuelo de enero.

Pero Durán parece no haber vacilado nunca en su apoyo a la revolución antiimperialista a la que debe su fortuna.

“Soy un hombre de principios y convicciones, los cuales fueron sometidos a prueba cuando intentaron hacerme admitir un montaje en contra de las instituciones venezolanas”, escribió en una carta abierta desde su celda en una prisión de Texas en 2010. “A pesar de todo esfuerzo mediático de un imperio y verme sometido a más de nueve meses a celda de castigo, jamás renuncié a mis valores.”

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Los periodistas de investigación de The Associated Press Randy Herschaft en Nueva York y James LaPorta en Delray Beach, Florida, contribuyeron a este despacho.

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Joshua Goodman está en Twitter como: www.twitter.com/APjoshgoodman