Kurz deja la cancillería, pero su sombra planea sobre la política austríaca

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¿Una caída en picado o un paso atrás táctico? El excanciller austríaco Sebastian Kurz, que renunció a su cargo el sábado, mantiene su influencia y ya sueña con regresar al poder, según los analistas, aunque su imagen ha quedado bastante debilitada.

El joven dirigente, de 35 años, dimitió tras ser investigado por corrupción. Lo sustituyó al frente del ejecutivo Alexander Schallenberg, hasta ahora el ministro de Relaciones Exteriores y uno de sus hombres de confianza.

"Es solo un reemplazante para Sebastian Kurz, que quiere asegurarse su vuelta", explica el politólogo Thomas Hofer, en un momento en que la prensa austríaca especula sobre el retorno a medio plazo del líder de los conservadores.

Kurz, que aseguró renunciar para salvar a "la nación" y "evitar el caos", continúa siendo el centro de atención.

Ahora liderará el grupo parlamentario del partido ÖVP (derecha), lo que le permitirá seguir influyendo en las acciones gubernamentales y mover hilos entre bastidores, según los expertos.

"Será omnipresente", destaca Patrick Moreau, director de investigaciones en el Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS) francés. "Se mantiene en una posición de fuerza y aspira con volver al puesto de canciller".

- "Vínculo emocional fuerte" -

Ante estas especulaciones, Kurz desmintió el lunes que actúe como "un canciller en la sombra".

En el seno de los conservadores, se oyeron pocas voces críticas respecto al joven dirigente. Sus compañeros no olvidan que fue él quien los llevó a la victoria en 2017, en un momento de horas bajas para esa formación.

El excanciller, presentado hasta hace poco como "el hijo pródigo" de la política austríaca, mantiene unos elevados niveles de popularidad.

Los conservadores "corren el riesgo de perder algunos puntos en los sondeos, pero sin él aún sería peor", sostiene Hofer, quien recuerda que numerosos electores mantienen "un vínculo emocional fuerte" con Kurz.

El ÖVP domina la política austríaca liderando gobiernos de manera casi ininterrumpida desde 1987 y ahora "hará todo lo posible para no encontrarse en la bancada de la oposición", afirma este politólogo.

El retorno de Kurz, según Hofer, "dependerá de la evolución del aspecto judicial".

Sospechoso de haber utilizado fondos gubernamentales para asegurarse una cobertura mediática favorable, el joven dirigente defiende su inocencia.

"Siempre defendió que se encontraba en el centro de una trama. De momento, se ha salvado de la línea de tiro, ni más ni menos", aseguró el diario alemán Die Welt.

- Imagen "perjudicada" -

"Ha perdido fuerza, su imagen se ha visto perjudicada por la revelación de los mensajes", explica Julia Partheymüller, de la universidad de Viena, sobre los mensajes telefónicos de Kurz, en manos de la justicia y que originaron el caso de corrupción que forzó su dimisión.

Varios de estos mensajes fueron filtrados a la prensa y mostraron a un Kurz sin escrúpulos con aquellos dirigentes que obstaculizaban sus intereses.

Dejaron de manifiesto "una moral dudosa y una frialdad que perjudicaron su imagen de joven superdotado y simpático", destaca Moreau.

Algunos piensan que su dimisión se debió a la presión de barones regionales, que temían que saliera adelante este martes una moción de censura en el Parlamento, en caso que no renunciara.

Pero la coalición actual, entre conservadores y verdes, "no debería durar mucho y los distintos partidos se preparan para unas nuevas elecciones", explica Moreau.

En el caso de que se celebraran elecciones anticipadas, no hay ningún favorito en este momento, según los analistas.

Las crisis políticas fueron habituales en los últimos años en Austria, donde ya se produjo una disolución anticipada del gobierno en 2019.

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