Kunihiko Miyake: “Esta es una rivalidad hegemónica entre las dos grandes potencias, y apenas ha comenzado”

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El exdiplomático y académico Kunihiko Miyake asesora al gobierno japonés en política exterior
Cortesía Embajada de Japón

Reconocido diplomático y académico, experto en política internacional con experiencia en China y Medio Oriente, Kunihiko Miyake es asesor del gabinete del primer ministro Yoshihide Suga, desde donde sigue con atención y suspicacia el ascenso de Pekín a la cima del mundo y su febril disputa con Washington.

En diálogo con LA NACION en el marco de una serie de conferencias y charlas virtuales con la Argentina, Miyake cuestionó la manera como se maneja China con el resto del mundo, y sostuvo que su estilo desconoce los valores compartidos por la comunidad internacional.

“Esta no es solo una guerra comercial entre China y Estados Unidos. Se trata de una rivalidad hegemónica entre las dos grandes potencias. Acaba de empezar y continuará por mucho tiempo”, señaló Miyake, quien también se refirió a los recientes Juegos Olímpicos y a la salida norteamericana de Afganistán.

-Japón acaba de ser anfitrión de los Juegos Olímpicos. ¿Salió todo como esperaban?

-Fue un momento difícil. Justo antes del comienzo de los Juegos Olímpicos, los casos de coronavirus habían aumentado dramáticamente debido a la variante delta. No solo en Japón; era global. Fue una decisión difícil para el gobierno japonés acogerlo. Hubo muchas discusiones al respecto. Algunos miembros de la oposición dijeron que deberíamos cancelarlos. El principal diario, Asahi, dijo en un editorial que el primer ministro debía cancelarlo. Pero me sorprendió, porque los Juegos Olímpicos no son para los japoneses, son para la humanidad. Si los cancelábamos, no habría Juegos Olímpicos durante ocho años. En medio de la pandemia, si podíamos tener la antorcha olímpica para pasársela a la humanidad, era más importante que si debíamos organizar o cancelar el evento. Al final fue un éxito, a pesar de que no fue tan popular como esperábamos en la política japonesa. Creo que por el bien de la humanidad fue un gran trabajo, honestamente.

-Pasando a las relaciones exteriores, ¿cómo ve la creciente rivalidad entre Estados Unidos (el aliado tradicional de Japón en seguridad) y China (la gran potencia económica vecina)?

-Para Japón esta no es una elección entre el poder económico de China y el poder de seguridad de Estados Unidos. Nuestra elección es si nos ceñimos o no a los valores universales de democracia, libertad, estado de derecho y derechos humanos. De esto se trata Japón. Cometimos un error hace setenta años, por lo que nacimos de nuevo como una nueva nación, con el aspecto humano de los valores universales. Estos son los valores más importantes que compartimos con muchos países del mundo. No queremos cambiar el orden internacional existente. ¿Por qué tenemos que cambiarlo? ¿Y por qué tenemos que cambiarlo por la fuerza, la coacción o la represión, como lo hacen en Hong Kong, como lo hacen en Xinjiang? No compramos esas ideas. Siempre queremos ser parte de la comunidad internacional, que encarna los valores universales. Entonces, esta es una elección entre la comunidad internacional con valores universales o el otro grupo de países que desafían esos valores. Por supuesto que pertenecemos al primero.

-Más allá del rol de Japón, ¿qué análisis puede hacer de esa rivalidad a escala global?

-Todos vimos las escenas del aeropuerto de Kabul. ¿Por qué los estadounidenses se van de Afganistán? En parte porque no pudieron ganar. Pero principalmente diría que por la transformación geopolítica o estratégica o el cambio de poder que está ocurriendo en el mundo. La prioridad de Estados Unidos ha cambiado nuevamente. Primero de la Guerra Fría a la guerra contra el terrorismo. Ahora está pasando de la guerra contra el terrorismo al Indo-Pacífico. Porque mientras los estadounidenses estaban luchando en el terreno en Medio Oriente contra Saddam, Estado Islámico, Al-Qaeda o los talibanes, China no solo estaba alcanzando a los estadounidenses, especialmente en el este de Asia, sino que no ocultaba la ambición de reemplazar a Estados Unidos en esa parte del mundo. Los estadounidenses finalmente se dieron cuenta, por eso decidieron disminuir el nivel de intervención en Medio Oriente y enfocarse en la región del Indo-Pacífico. Eso es exactamente lo que está sucediendo. Entonces, esta no es solo una guerra comercial entre China y Estados Unidos. Se trata de una rivalidad hegemónica entre las dos grandes potencias. Esta es la primera vez desde 1945, cuando comenzó la Guerra Fría, que tenemos un nuevo contexto de rivalidad de grandes potencias. Esto continuará durante mucho tiempo. Acaba de empezar y continuará durante una década o dos.

-Le escuché decir en una conferencia internacional que la existencia misma de Japón estaría en peligro…

-Sí, estamos amenazados. Los incidentes de las islas Senkaku [que China le disputa a Japón] de 2010 2012 cambiaron las reglas del juego. Fue revelador y muchos japoneses se despertaron, vieron que había una amenaza, un peligro presente y claro para los territorios japoneses. Ni siquiera los rusos hicieron eso, y los barcos chinos lo están haciendo. Es una amenaza que el pueblo japonés siente por primera vez desde 1945. Esto es una realidad. Desafortunadamente, China podría haber abordado este tema de manera más suave o más sofisticada, pero no lo hizo. Eran muy arrogantes, muy amenazantes, y eso es lo que menos se quiere en política exterior.

-¿Qué significan para los japoneses esos incidentes en particular, y esa tendencia en general?

-Diría que el estado de ánimo general, la calificación de aprobación, el sentimiento favorable de los japoneses sobre China cayó drásticamente de cerca del 75 u 80% en la década de 1980, a cerca del 50% luego de los incidentes de Tiananmen, en 1989. Y luego, en 2002, cuando las autoridades chinas entraron al recinto del consulado general japonés de Shenyang, en China, de donde sacaron a desertores norcoreanos, la aprobación cayó todavía más, al 30% o algo así. En la actualidad es tan bajo como el 18%. Es increíble. ¿Por qué? Por el comportamiento de China. No solo está sucediendo en mi país. Está sucediendo en Estados Unidos, está sucediendo en Europa, está sucediendo en Asia. Es un fenómeno mundial. Entonces, si yo fuera ministro de Relaciones Exteriores de China, probaría algo diferente. Para ser más global, debés cambiar esa política.

-Entonces está diciendo que China tiene el poder de ser global, pero no sabe cómo hacerlo correctamente…

-Porque no saben cómo convertirse en un miembro responsable de la comunidad internacional. La comunidad internacional comparte valores universales. Pero lo que están haciendo es totalmente contrario a esos valores. Incluso los europeos no pueden aceptar eso. Solían estar interesados en la economía china, en hacer negocios con China. Pero están cambiando de opinión. ¿Por qué? Debido al trato de los musulmanes en China o del pueblo de Hong Kong. Creo que hay muchas formas de mejorar su posición, cambiando su política, pero no creo que lo hagan. Para ser una gran potencia debés ser confiable, respetado y amable con los demás. No digo que los estadounidenses lo estén haciendo. Pero los estadounidenses son mucho, mucho mejores.

-China tiene una considerable presencia económica en América Latina. ¿Cómo ve esa presencia, y cómo puede Japón aumentar su propia presencia en la región?

-En primer lugar, no me opongo a los derechos pacíficos de China. Mientras China se vuelva próspera y la gente tenga más libertad y democracia y el país se convierta, como dije, en un miembro responsable de la comunidad internacional, los animo a que lo hagan. Su economía se ha vuelto cada vez más grande y no es de extrañar que tengan mejores relaciones con muchos países del mundo, incluidos América Latina o América del Sur. Esa no es la pregunta. La pregunta es la forma en que persiguen sus objetivos. No sé mucho de sus actividades e América del Sur. Pero hay proyectos chinos en África, o en algunos países de Medio Oriente o Asia que son de los chinos, para los chinos y por los chinos. Si solo intentan proyectos prestando tanto dinero a un país, y enviando empresas chinas a hacer inmensos proyectos, como puentes e infraestructura, y enviando trabajadores chinos, no es la forma de beneficiarnos unos de otros. No es como lo hacemos nosotros. Nosotros queremos que seas más hábil para hacer negocios por vos mismo, porque es tu proyecto, no el nuestro. La forma en que lo hace China no es la forma correcta. Diría que eso es mercantilismo. No es la forma en que China puede ganarse los corazones y las mentes de las personas con las que quiere tratar.

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