Kosovo y Serbia llegan a un acuerdo para reducir las tensiones fronterizas

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Belgrado, 30 sep (EFE).- Serbia y Kosovo llegaron a un acuerdo hoy para reducir las tensiones en su frontera común, que habían aumentado en los últimos diez días -con movimientos de tropas y blindados- por una disputa por las matrículas de los vehículos.

Según el acuerdo, Kosovo deberá retirar de la frontera sus fuerzas especiales de policía y los serbokosovares poner fin a los bloqueos de carreteras como primer paso para solucionar la crisis fronteriza entre Serbia y su antigua provincia, que en 2008 proclamó la independencia, que Belgrado no reconoce.

El pacto se logró en Bruselas después de dos días de intensas reuniones de los negociadores jefe de las dos partes bajo mediación de la Unión Europea (UE).

El diálogo en la capital belga contó con el apoyo de EEUU a través de la presencia del subsecretario adjunto de Estado Gabriel Escobar.

El jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, celebró un acuerdo que reduce "las tensiones en el norte de Kosovo".

"Ambos, Kosovo y Serbia, deben ahora participar de forma constructiva en el diálogo para avanzar rápido en la normalización de las relaciones", dijo Borrell en su cuenta de Twitter.

LA CRISIS DE LAS MATRÍCULAS

El gobierno de Kosovo desplegó la semana pasada fuerzas especiales de policía en cruces fronterizos para imponer la retirada de matrículas serbias de los automóviles que entraban al país, argumentando que un acuerdo de hace una década había caducado.

Pristina asegura que simplemente actúa en reciprocidad a lo que Serbia ha venido haciendo en los últimos años, ya que no permite entrar en su territorio vehículos en cuya matrícula se lee "República de Kosovo".

En protesta a esa decisión, los serbios del norte de Kosovo, que no reconocen la soberanía de Pristina y son mayoría allí, bloquearon la frontera con camiones.

Serbia denunció como una "provocación" la presencia de unidades policiales militarizadas de Kosovo en la frontera y dijo que no admitiría que se dañase a civiles serbokosovares. En una aparente demostración de fuerza, cazas y helicópteros serbios sobrevolaron el pasado fin de semana las inmediaciones de la frontera común.

Tal como dijo ayer en Pristina la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, la crisis de las matrículas no es sólo sobre las placas de los vehículos, sino sobre las visiones contrapuestas que Kosovo y Serbia tienen acerca de su propia noción de soberanía.

UN ACUERDO POR FASES

El acuerdo entre ambas capitales, que empieza a aplicarse el 2 de octubre, contempla un mecanismo provisional para facilitar el paso de vehículos con matrículas serbias y kosovares al otro lado de la frontera.

La UE facilita desde 2011 un complicado diálogo entre Kosovo y Serbia cuyo objetivo es alcanzar un acuerdo vinculante para normalizar sus relaciones, una condición para que ambos países entren en la Unión.

Un primer paso supondrá la retirada simultánea de las fuerzas especiales de la policía kosovar y el fin de los bloqueos y protestas de la población serbia del norte de Kosovo.

Las tropas de la KFOR, misión de la OTAN que garantiza la paz en Kosovo desde 1999, se desplegarán en los pasos fronterizos norteños de Jarinje y Brnjak durante dos semanas para "mantener un ambiente seguro y la libertad de movimiento", informó el mediador europeo en el diálogo de Bruselas, Miroslav Lajcak.

A partir del día 4, se aplicará la medida de cubrir con pegatinas las insignias estatales en las matrículas de los vehículos de ambos países a la entrada en territorio del otro, sin necesidad de quitarlas.

Esta medida con pegatinas será solo temporal y se formará un grupo de trabajo de representantes de la UE, Belgrado y Pristina que buscará una solución duradera para el problema.

"El primer encuentro se celebrará el 21 de octubre, y en seis meses el grupo de trabajo presentará propuestas para una solución final", según anunció el presidente serbio, el nacionalista Aleksandar Vucic.

Aseguró también que cualquier futura solución será difícil para Serbia, pero no será un paso unilateral "de hechos consumados", de lo que acusa a Kosovo.

Belgrado insistió en que la medida violó los acuerdos del diálogo para la normalización de sus relaciones y denunció que Pristina incumple otras medidas del proceso sin repercusiones desde Bruselas.

El primer ministro de Kosovo, el populista Albin Kurti, ha prometido una política "de reciprocidad" con Serbia y ha afirmado que no tolerará que Belgrado cuestione la soberanía kosovar.

BELGRADO Y PRISTINA, CONTENTOS

Vucic consideró hoy el acuerdo "un gran éxito" y señaló que, de momento, es lo "máximo" que se podía lograr.

"Hemos protegido el derecho a la libertad de movimientos y el tránsito normal de mercancías. Y se ha preservado la paz", indicó.

Kurti, por su parte, aseguró que "ahora comienza la era en que Serbia deberá aprender sobre reciprocidad".

"De la misma forma que las matrículas de la República de Kosovo en Serbia se cubrirán con el símbolo del Estado, así todas las matrículas de Serbia (...) se cubrirán con nuestro símbolo en Kosovo", resumió.

Snezana Stanojevic

(c) Agencia EFE

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