Los kosovares, cansados de enfrentarse siempre a una Europa cerrada

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Aulona Kadriu rechaza las invitaciones al extranjero pues esta joven periodista no quiere plegarse a un recorrido de obstáculos considerado degradante para obtener la visa. Como ella, muchos kosovares se resignan al encierro.

Los kosovares son los únicos ciudadanos en los Balcanes que deben obtener un documento para ingresar a la Unión Europea (UE).

Hace cuatro años, el ejecutivo europeo consideró que la exprovincia serbia cumplió las condiciones para que sus ciudadanos sean exentos de visas de corta estadía en los 26 países del espacio Schengen, miembros en su mayoría de la UE y donde la circulación es libre.

Pero hoy nada ha cambiado y los habitantes del enclavado territorio (1,8 millones de habitantes) tienen todas las dificultades del mundo para irse de vacaciones, efectuar viajes profesionales o visitar amigos, una situación que muchos viven con una mortificación.

El primer obstáculo es obtener una cita en la embajada del país de destino, proceso que puede durar meses.

La representación alemana, por ejemplo, está sumergida por las peticiones. sobre todo teniendo en cuenta que la mitad de los 800.000 kosovares de la diáspora viven en Alemania, según cálculos.

"Desde enero, mi hijo trata de tener una entrevista necesaria para recopilar documentos destinados a la visa Schengen y solo hoy tuvo turno para hacer la demanda", dijo a la AFP Igballe Kryeziu, jubilada de 63 años, quien esperaba ante la embajada de Alemania con la esperanza de obtener el documento que le facilitara reunirse con su familia.

"Pagué 200 euros (209 dólares) por los papeles. Es mucho ¿pero qué puedo hacer? Quiero visitar a mis hijos", añadió.

Ella no tiene ninguna garantía de que pueda salir de ese territorio pobre donde el salario medio apenas supera los 400 euros (418 dólares).

- "Hostigamiento" -

Bashkim Gllareva, urólogo de 39 años, espera también en la fila para irse de vacaciones.

Explica que necesitó cerca de tres meses para obtener una cita y una semana para reunir los numerosos documentos requeridos (balances financieros, pruebas de alojamiento, billetes de avión...).

"El hostigamiento que vivimos a causa de este sistema de visas es preocupante", dice a la AFP.

Kosovo declaró su independencia en 2008, pero decenas de países no la reconocen, entre los que figuran cinco países europeos que se agregan a Serbia y sus aliados ruso y chino.

Entre los 199 países clasificados según la libertad de movimiento ofrecido por su pasaporte, el índice Henley solo coloca a unos diez países después de Kosovo, entre ellos Corea del Norte, Pakistán y Afganistán.

"Ser calificados de europeos cuando uno no tiene el derecho de ver, tocar o caminar en Europa es una contradicción", critica Aulona Kadriu, periodista de 27 años, en el medio Kosovo 2.0.

Cuenta que le toca rechazar con frecuencia las invitaciones de trabajo en el extranjero. "Los requisitos no valen la pena. El examen minucioso al que me debo someter es simplemente insoportable", añade.

En 2018, la Comisión Europea dio una opinión favorable a la exención de las visas Schengen para los kosovares, considerando que Pristina cumplió el centenar de condiciones exigibles. El Parlamento europeo votó a favor, pero la última palabra la tiene el Consejo de la UE.

- "Apoyo absoluto" -

Después, nada. Según oenegés locales, las reticencias se explican por las reservas de países como Francia sobre la capacidad de Kosovo para luchar contra la corrupción y la criminalidad organizada.

Más de 80 organizaciones escribieron recientemente al jefe de Estado francés, Emmanuel Macron, cuyo país asegura hasta fines de junio la presidencia temporal de la UE, para pedirle "poner fin al aislamiento de las ciudades kosovares".

"La UE se beneficia siempre del apoyo absoluto de nuestra población, con una tasa de aprobación de 94%, una señal clara de su compromiso ante los valores europeos", subrayan.

"Kosovo ha hecho mucho más de lo que esperaban de él", reitera Besnik Bislimi, primer ministro adjunto.

"Las razones del estancamiento se basan en la dinámica entre Estados miembros", dijo la AFP.

Más allá de las visa cortas, los kosovares tienen dificultades para obtener permiso de trabajo o estudios en el extranjero.

La embajada de Alemania anunció que recibió más de 100.000 demandas, en su mayoría permisos de trabajo, solo los meses de diciembre y enero pasados, cuando únicamente 5.500 permisos pueden ser entregados en un año.

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