Kishida aboga por continuar el legado de Abe tras holgada victoria electoral

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Tokio, 11 jul (EFE).- El primer ministro japonés, Fumio Kishida, se comprometió hoy, tras una señalada victoria electoral, a heredar las tareas inconclusas del difunto Shinzo Abe, incluida una enmienda constitucional para ampliar las capacidades militares del país.

"Los problemas que él no pudo solucionar los haré míos", dijo Kishida en su primera comparecencia tras conocerse este lunes los resultados oficiales de las elecciones parciales del domingo a la Cámara Alta de la Dieta, el parlamento nacional, en las que su partido amplió su holgada mayoría.

El gobernante Partido Liberal Democrático (PLD), al que pertenecía Abe y que actualmente preside Kishida, obtuvo 63 escaños, más de la mitad de los 125 que estaban en juego. Su socio de coalición, el partido budista Komeito, ganó 13 escaños, que en conjunto hacen 76.

Sumados a los 70 que ostentan juntos en la otra mitad de la Cámara, la coalición conserva una amplia mayoría de 146 asientos en el órgano legislativo de 248 miembros, donde se ratifican las iniciativas legislativas antes aprobadas por la más poderosa Cámara Baja, también dominada por su alianza.

Esto vaticina relativa facilidad para sacar adelante sus proyectos.

"Nuestro objetivo era asegurar la mayoría y la hemos superado", dijo Kishida, que interpretó los resultados como una señal de que los japoneses "ven que estamos entrando en un punto de inflexión" tanto a nivel nacional como global, con "la mayor crisis después de la guerra" mundial, y les están "confiando el futuro del país".

Han sido los mejores resultados electorales del PLD desde 2013 para unos comicios con una participación del 52,05 %, por encima del 48,8 % de los celebrados en 2019, cuando se renovó la otra mitad de la Cámara, en virtud del sistema electoral trienal para este órgano.

MAYORÍA REFORMISTA

La segunda fuerza política más votada en estos comicios (en los que estaban en juego la mitad de los escaños de la Cámara Alta más uno para cubrir una vacante) fue el opositor Partido Constitucional Democrático, con 17 escaños, seis menos que en los comicios previos.

El nacionalista Partido de la Innovación (Nippon Ishin no Kai) experimentó la subida más notable al asegurarse 12 escaños, duplicando los anteriores, un impulso que, junto a la contundencia del PLD, da tracción a la reforma constitucional ansiada por Abe.

La revisión "ha sido uno de los puntos del programa del PLD desde su establecimiento", señaló Kishida, que dijo que esperan "acelerar el inicio del proceso para proponer la enmienda constitucional" y ganar el apoyo suficiente del público para su aprobación.

Los partidos favorables a la revisión de la Carta Magna japonesa suman tras los últimos comicios 177 asientos en la Cámara Alta, por encima de los dos tercios (166) necesarios para cualquier enmienda.

"Los detalles de la propuesta tienen que ganar el apoyo de dos tercios de la Cámara Alta. Deben darse deliberaciones en la Dieta mientras intentamos ganar ese apoyo (...) y necesitamos compartir con la nación una hoja de ruta hacia la enmienda constitucional" y también sobre las políticas de defensa, añadió Kishida.

Uno de los objetivos de la revisión de la Carta Magna, aunque no el único, es dotar de mayores competencias a las fuerzas armadas del país (que tienen prohibido llevar a cabo una ofensiva o declarar una guerra), ante el aumento de la influencia y la presencia militar de China en la región y una situación geopolítica cambiante.

La invasión rusa de Ucrania ha exacerbado este revisionismo e incrementado los llamamientos para aumentar las capacidades defensivas del país. Kishida recordó que para finales de año Japón debe elaborar su nueva estrategia de defensa y dijo: "No eliminaremos ninguna opción, sino que las valoraremos de forma realista".

El ambiente en Japón y en el mundo "está cambiando rápidamente y hay muchos problemas. (...) Creo que el propio Abe era quien más lo lamentaba", dijo en la rueda de prensa el actual primer ministro, que se refirió repetidamente al exmandatario y su influencia electoral.

COMICIOS MARCADOS POR EL MAGNICIDIO

El asesinato de Abe el pasado viernes, dos días antes de las elecciones parlamentarias y mientras se encontraba participando en un mitin en la calle precisamente en el marco de los comicios, marcaron el final de la campaña y enrarecieron una votación considerada clave para medir el apoyo ciudadano a la Administración.

"Era un gran líder, perdimos a un gran líder esta vez, así que seguro que (el incidente) habrá impactado" en la política nacional, dijo Kishida, pupilo del fallecido (el primer ministro que más tiempo estuvo en el cargo en democracia) y al que todavía consultaba con frecuencia antes de tomar decisiones de calado.

Kishida señaló, sin embargo, que sus prioridades son ahora la covid, la situación en Ucrania y la subida de precios, que en el país se está cebando especialmente con los alimentos y la energía, y para el que prometió adoptar medidas con prontitud.

Además de estos retos pendientes, el jefe del Ejecutivo japonés heredará la agenda pendiente de Abe que, aparte de la reforma de la Constitución, incluye la resolución de los secuestros de japoneses por parte de Corea del Norte entre los años 70 y 80, uno de los temas de interés nacional más destacados.

María Roldán

(c) Agencia EFE

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