Rusia: Explosión en San Petersburgo fue un ataque suicida

Por IRINA TITOVA y NATALIYA VASILYEVA
Una mujer enciende una vela en la entrada de la estación de metro de Sennaya tras una explosión. en San Petersburgo, Rusia, el 3 de abril de 2017. El estallido de una bomba en un tren subterráneo en la segunda ciudad más poblada de Rusia causa 11 muertos y al menos 40 heridos, dijeron autoridades. (AP Foto/Yevgeny Kurskov)

SAN PETERSBURGO, Rusia (AP) — Un atacante suicida de 22 años nacido en la exrepública soviética de Kirguistán estuvo detrás del estallido de una bomba en el metro de San Petersburgo que dejó 14 muertos, incluyendo al atacante, dijeron el martes investigadores rusos.

Nadie se ha adjudicado el atentado que tuvo lugar el lunes en la tarde mientras el presidente Vladimir Putin visitaba la ciudad, la segunda más grande de Rusia y donde nació el mandatario.

El ministro de salud confirmó que hubo 14 muertos y que 49 personas continuaban hospitalizadas. El atacante está entre la cifra de muertos. Las autoridades ya identificaron a 10 de los fallecidos.

El ayuntamiento dijo que entre las víctimas fatales y heridos había extranjeros pero no abundó en detalles.

El ministerio del Exterior de Kazajistán, en el centro de Asia, dijo que uno de sus ciudadanos pereció en el atentado.

Los habitantes han depositado flores en las estaciones próximas a donde ocurrió la explosión. Todas las esquinas y alféizares de la estación en la ornamentada plaza Sennaya que data de la era soviética estaban cubiertas con claveles rojos y blancos.

Los investigadores rusos dijeron que la bomba fue activada por un atacante suicida al que identificaron como el ciudadano ruso Akbarzhon Dzhalilov, nacido en Kirguistán, y quien había cumplido 22 años dos días antes del atentado.

El Comité de Investigación dijo que los expertos forenses también encontraron ADN del hombre en una mochila que contenía otra bomba que fue encontrada y desactivada en otra estación del metro en San Petersburgo.

En Kirguistán, la comisión estatal para la seguridad nacional confirmó la identidad del sujeto y dijo que coopera en la investigación rusa.

La agencia noticiosa Interfax dijo el lunes que las autoridades creen que el hombre tenía vínculos con grupos radicales islámicos y llevó en una mochila la bomba hasta el tren.

Todo el sistema del metro en San Petersburgo, una ciudad de 5 millones de personas, fue suspendido y desalojado. El servicio del metro se reanudó parcialmente seis horas después.

El metro va típicamente lleno durante las horas de mayor afluencia, pero el martes en la mañana se veía desierto porque muchos optaron por viajar en autobús.

"Al principio estaba realmente asustada", dijo Viktoria Prishchepova, que sí tomó el metro el martes. "No quería ir a ninguna parte en metro porque estaba nerviosa. Ayer todo el mundo estaba llamando a sus seres queridos, comprobando si estaban bien y cómo iban a regresar a casa".

La explosión del lunes ocurrió cuando el tren se desplazaba entre las estaciones en una de las líneas que van de norte a sur y viceversa en la ciudad. El operador fue presentado el martes ante la prensa.

Alexander Kavernin, de 50 años, que trabaja en el metro desde hace 14 años, dijo que escuchó la explosión cuando el tren avanzaba, se comunicó con seguridad y llegó a la siguiente estación de acuerdo con el protocolo de emergencia.

"No tuve tiempo para pensar en sentir miedo en ese momento", señaló.

Las autoridades elogiaron la decisión de Kaverning de no parar porque contribuyó a las acciones de desalojo y redujo el peligro a los pasajeros que habrían tenido que caminar por las vías electrificadas.

Oleg Alexeyev, de 53 años, quien entrena perros para la policía, fue el martes a la estación del Instituto Tecnológico para depositar flores en recuerdo de los fallecidos.

"Viajé en la misma ruta esta mañana sólo para ver qué se sentía y reflexionar sobre la vida. Uno siente esa línea delgada entre la vida y la muerte", agregó.

Cuatro estaciones del metro volvieron a cerrar el martes debido a una amenaza de bomba, pero fueron reabiertas después.

San Petersburgo acoge a una gran diáspora de Kirguistán y otras antiguas repúblicas soviéticas de Asia Central que huyen de la pobreza y el desempleo en sus países para buscar trabajo en Rusia.

Aunque la mayoría de los migrantes de Asia Central en Rusia tienen permisos temporales de trabajo o laboran ilegalmente, miles han recibido la ciudadanía rusa en las últimas décadas.

Las autoridades rusas han rechazado las demandas de que se impongan visas a esas personas y dejan entrever que tener millones de desempleados al otro lado de las fronteras rusas es un peligro mayor para la seguridad.

El patriarca Kirill, líder de la Iglesia ortodoxa rusa, ofició una misa el martes en la principal catedral de la capital en memoria de los fallecidos en la explosión.

"Este acto terrorista es una amenaza para todos nosotros, para toda nuestra nación", señaló en palabras recogidas por la agencia Interfax.

En las dos últimas décadas, aviones y trenes rusos han sido blanco recurrente de ataques de los que se culpó a radicales islamistas. El último confirmado ocurrió en octubre de 2015, cuando insurgentes del grupo extremista Estado Islámico derribaron un avión ruso que iba de un centro vacacional egipcio a San Petersburgo matando a las 224 personas a bordo.

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Vasilyeva informó desde Moscú. Leila Saralayeva en Biskek, Kirguistán, y Iuliia Subbotovska en San Petersburgo, Rusia, contribuyeron a este despacho.